Por Alejandro JofréIFA 2026: robots que cambian de forma, pantallas expandibles y otros dispositivos sorprendentes
Robots que modifican su estructura para desplazarse por nuestros hogares, notebooks cuyas pantallas crecen, consolas portátiles con teclado para trabajar y audífonos capaces de convertirse en parlantes. IFA 2026 dejó una particular tendencia entre sus novedades: el regreso del hardware transformable.

Durante los últimos años, buena parte de la innovación tecnológica estuvo concentrada en aquello que no se podía tocar. Nuevos modelos de inteligencia artificial, asistentes digitales, aplicaciones capaces de generar imágenes y sistemas que prometían automatizar tareas ocuparon gran parte de la conversación.
En IFA 2026, sin embargo, varios fabricantes volvieron a poner el foco sobre algo mucho más concreto: la forma de los dispositivos.
La feria tecnológica de Berlín -donde La Tercera estuvo presente- dejó una colección de prototipos y productos que intentan resolver problemas cotidianos modificando físicamente su estructura. Algunos se expanden, otros se dividen en módulos y varios buscan cumplir más de una función sin obligar al usuario a cargar con un segundo aparato.
No se trata necesariamente de productos destinados a convertirse inmediatamente en superventas. Varios son conceptos experimentales. Pero juntos ofrecen una buena pista sobre hacia dónde podría avanzar el diseño de la electrónica de consumo.
El robot que no quiere quedarse atrapado en una escalera

Uno de los ejemplos más evidentes es el PrimeBOT T1.
El dispositivo parte de un problema bastante básico para la robótica doméstica: las casas fueron diseñadas para personas y no para robots.
Umbrales, desniveles, muebles y escaleras continúan siendo obstáculos importantes para máquinas que normalmente se desplazan mediante ruedas.
La solución propuesta por PrimeBOT consiste en modificar la propia anatomía del robot.
El T1 puede desplazarse verticalmente sobre ruedas cuando se encuentra sobre superficies planas, pero también cambiar su estructura hasta adoptar una configuración de cuatro patas para superar terrenos más complejos.
La idea convierte la movilidad en una función adaptable y no en una característica fija del aparato.
Dos Roomba pueden ser mejores que una
iRobot abordó el mismo problema desde otra perspectiva.
Su Roomba Duo utiliza un robot aspirador principal que transporta una segunda unidad de tamaño considerablemente menor.
El dispositivo grande puede encargarse del desplazamiento y la limpieza general, mientras que el pequeño se libera cuando debe alcanzar espacios estrechos o sectores donde una aspiradora robótica convencional simplemente no cabe.
En vez de construir una sola máquina capaz de hacerlo todo, la propuesta divide el trabajo entre distintas piezas especializadas.
La idea de dispositivos modulares también aparece como una de las tendencias interesantes de esta edición de IFA.
Una máquina creada únicamente para limpiar el colchón
La especialización también estuvo presente en el Creatulize X1 Pro.
A diferencia de los robots que intentan recorrer habitaciones completas, este dispositivo fue diseñado para concentrarse en una tarea específica: la limpieza profunda y sanitización de colchones.
Puede parecer un nicho extremadamente reducido, pero precisamente ahí se encuentra otra de las transformaciones que está viviendo el hogar conectado.
A medida que sensores, motores y sistemas automatizados se abaratan, aparecen equipos construidos para resolver tareas cada vez más específicas que antes dependían completamente del trabajo manual.
Dyson pone una cámara y agua a presión dentro de un cepillo de dientes

Probablemente uno de los dispositivos más peculiares vistos en Berlín fue el Dyson CameraJet.
El equipo lleva sensores e inteligencia artificial a un objeto cotidiano que, hasta ahora, parecía tener poco espacio para grandes transformaciones: el cepillo de dientes.
El dispositivo, cuyo precio anunciado alcanza los 499 dólares, incorpora una cámara capaz de observar el proceso de limpieza bucal.
Mediante sistemas de aprendizaje automático puede identificar determinadas zonas entre los dientes y dirigir hacia ellas un chorro de líquido.
La propuesta representa bien otra de las ideas que atraviesan la electrónica actual: utilizar cámaras y algoritmos no solamente para capturar imágenes, sino también para interpretar físicamente el entorno.
El notebook que puede hacerse más grande

Los computadores portátiles llevan décadas enfrentando prácticamente el mismo dilema.
Mientras más grande es la pantalla, más incómodo resulta transportar el equipo. Mientras más pequeño es el notebook, menor es el espacio disponible para trabajar.
Lenovo intentó abordar esa contradicción con el Project Swan.
El concepto utiliza una pantalla capaz de expandirse horizontalmente, permitiendo que un computador relativamente compacto aumente su superficie de visualización cuando el usuario necesita trabajar con más espacio.
La gracia de la propuesta no está simplemente en tener una pantalla mayor, sino en poder elegir cuándo utilizarla.
El computador puede mantener un formato reducido durante el transporte y transformarse una vez instalado sobre un escritorio.
Una consola portátil que también quiere ser un computador
Una idea similar aparece en el Acer DualPlay Mini.
A primera vista, el dispositivo pertenece a la cada vez más competitiva categoría de consolas portátiles para videojuegos.
Sin embargo, Acer incorporó un mecanismo que permite mover la pantalla para revelar un teclado físico escondido debajo.
El resultado es una máquina que intenta desplazarse entre dos categorías: consola cuando el usuario quiere jugar y pequeño computador cuando necesita escribir o realizar tareas de productividad.
Es una respuesta a un problema que la industria lleva años intentando resolver: reducir la cantidad de dispositivos que una persona necesita transportar.
Audífonos que dejan de ser audífonos
Los TDM Neo llevan el mismo principio al audio.
En su configuración tradicional funcionan como audífonos para escuchar música de forma privada.
Pero su estructura puede modificarse hasta convertirlos en un parlante Bluetooth, permitiendo reproducir sonido hacia el exterior.
El cambio puede parecer sencillo, pero resume de manera particularmente clara la lógica detrás de muchos de los conceptos mostrados este año en Berlín.
El objeto deja de tener una identidad única.
No es exclusivamente un par de audífonos ni únicamente un parlante. Su función depende de cómo decide utilizarlo la persona.
La inteligencia artificial abandona la pantalla
La transformación no siempre tiene que ver con bisagras, motores o pantallas que se despliegan.
También existe una generación de dispositivos que intenta sacar a la inteligencia artificial del teléfono.
Uno de ellos es el SwitchBot MindClip, un pequeño aparato portátil diseñado para registrar y procesar conversaciones, reuniones y notas de voz.
La idea consiste en permitir que ciertas funciones asociadas actualmente al smartphone funcionen en segundo plano mediante hardware especializado.
Este tipo de dispositivos forma parte de una búsqueda que varias empresas tecnológicas están realizando: encontrar nuevas interfaces para la inteligencia artificial que no dependan necesariamente de mirar una pantalla.
IA para saber qué está haciendo la mascota
La misma lógica comienza a extenderse incluso hacia el mercado de productos para animales.
El Petpogo PetPhone utiliza inteligencia artificial para ayudar a los propietarios a monitorear e interactuar con sus mascotas cuando se encuentran fuera de casa.
La existencia misma de este tipo de aparatos muestra cómo la IA está dejando de presentarse únicamente como una función general dentro de computadores y teléfonos para instalarse en dispositivos diseñados alrededor de tareas extremadamente específicas.
Una feria llena de prototipos que buscan romper el molde
Los nueve dispositivos no pertenecen necesariamente a la misma categoría ni persiguen exactamente el mismo objetivo.
Pero observados en conjunto revelan una coincidencia llamativa.
La industria tecnológica parece estar explorando nuevamente las posibilidades del diseño físico.
Después de años en que muchas mejoras consistían en procesadores más rápidos, mejores cámaras o nuevas funciones de software, los fabricantes comienzan a experimentar con objetos capaces de transformarse.
Un robot puede cambiar de postura. Un computador puede ampliar su pantalla. Una consola puede revelar un teclado. Unos audífonos pueden convertirse en parlantes.
IFA 2026 muestra que el próximo salto de la electrónica de consumo podría no consistir solamente en agregar más inteligencia a los dispositivos.
También podría significar enseñarles a cambiar de forma según lo que necesitamos hacer con ellos.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE


















