Por Carlos MontesHistoriador Juan Carlos Arellano y regreso de Baquedano: “Las circunstancias que motivaron su retiro son distintas”
Tras lo sucedido en torno a la estatua del excomandante en jefe del Ejército, Arellano, miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, pone sobre la mesa su valor histórico y todo lo asociado a su figura.

Manuel Jesús Baquedano González, más conocido como general Manuel Baquedano, ha sido motivo de polémica en Chile durante los últimos años. Militar y político, formó parte del Ejército entre 1938 y 1881, y participó en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y la del Pacífico, donde se desempeñó como comandante en jefe del Ejército durante un período, entre otras muchas proezas.
Tras morir en 1897, se le comenzaron a rendir algunos homenajes, como la calle Baquedano, en Iquique, cuatro unidades de la Armada, el pueblo Baquedano, entre Antofagasta y Calama, y la plaza Baquedano, llamada así a partir de 1928, mismo lugar donde se inauguró, el 18 de septiembre de ese año, un monumento hecho en bronce, obra del escultor Virginio Arias.

Durante las décadas posteriores, la estatua de Baquedano no fue motivo de discusión, ni polémicas, todo lo contrario: los chilenos se reunían en torno a la plaza y estatua para celebrar triunfos, sobre todo deportivos.
Por ejemplo, fue punto absoluto de encuentro cuando Marcelo Ríos se convirtió en número 1 del mundo en tenis o la selección chilena de fútbol clasificó al Mundial de Francia 98.
Sin embargo, todo cambió a partir del denominado estallido social, el que comenzó en octubre de 2019, situación que se extendió durante los próximos meses. Finalmente, y luego de sufrir graves daños estructurales, la estatua fue retirada de su lugar en marzo de 2021.

Luego pasó al Museo Histórico y Militar de Chile para ser restaurada, trabajo que se extendió hasta el pasado martes. Durante la madrugada de ese día, la figura de bronce fue trasladada a la renovada Plaza Baquedano, lugar donde fue ubicada por primera vez hace casi 100 años.
Juan Carlos Arellano, historiador y miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, analiza lo sucedido recientemente con la estatua del general Manuel Baquedano, revelando su valor histórico y todo lo asociado a su figura.
¿Cómo era el general Baquedano en materia cívica e ideológica?
Él se destacó por defender la estabilidad y el respeto hacia las autoridades. Participó en las revoluciones de 1851, 1859 y, de alguna manera, también en la de 1891. Siempre mantuvo un respeto irrestricto por la institucionalidad y por el jefe de Estado de turno, independiente del color político del presidente. Esa actitud le otorgó un prestigio amplio y transversal.

¿Qué valor histórico tiene su figura?
Si algo caracteriza al siglo XIX en Chile son los constantes enfrentamientos bélicos, tanto en guerras exteriores como en revoluciones y guerras civiles internas. En ese contexto, el general Baquedano estuvo presente prácticamente en todas, salvo en el proceso de Independencia, y con un rol menos activo —aunque igualmente relevante— en la Guerra Civil de 1891, durante la cual llegó a ejercer la presidencia por dos días, entregando luego el mando a Jorge Montt en agosto de ese mismo año. En otras palabras, fue un verdadero general de mil batallas. Su destacada participación en la Guerra del Pacífico lo convirtió en un símbolo del triunfo chileno, condición que quedó perpetuada en su monumento, ubicado en un lugar prominente de nuestra ciudad desde hace casi cien años.

¿Qué análisis se puede hacer de toda la polémica en torno a la vuelta de Baquedano?
Creo que la fecha del cambio de mando, junto con el escenario de fuerte polarización, responde a un proceso en el que aún se están asimilando las nociones de vencedores y vencidos, propias de dos estilos distintos de entender la política. Cada uno de esos sectores interpreta la historia y el rol que cumplieron mujeres y hombres desde miradas diferentes, en contextos que, además, no son comparables con los que vivimos hoy.

¿Con su retorno a Plaza Italia se cierra un ciclo?
Como mencioné anteriormente, pronto se cumplirán 100 años desde que el monumento al general Baquedano fue instalado en ese lugar. Frente a él han pasado múltiples transformaciones a lo largo de los siglos XX y XXI. Las circunstancias que motivaron su retiro hace algunos años son distintas: algunos las interpretan como parte de un ciclo, otros como un retorno a la normalidad, mientras que hay quienes las consideran solo un intervalo. Solo con el paso del tiempo podremos evaluar con perspectiva cuál será el término más adecuado y si este proceso realmente concluyó o si, por el contrario, recién comienza.
¿Existen otros personajes históricos que hayan estado tan involucrados con la contingencia?
Por supuesto, existen varias figuras históricas que siguen generando debate hasta nuestros días. Entre ellas destacan los llamados padres de la patria: Bernardo O’Higgins, quien murió en el exilio; José Miguel Carrera, ejecutado en Mendoza; y Diego Portales, asesinado en plena crisis política. Todos ellos mantienen hasta hoy, tanto detractores como fervientes seguidores, capaces de despertar intensas pasiones. Por otra parte, está el caso del general Balmaceda, que en años recientes ha cobrado fuerza la discusión en torno a su figura, principalmente por las acciones que el Estado chileno de la época le encomendó. Resulta paradójico que la comuna de Puerto Saavedra, ubicada en La Araucanía, no haya impulsado un cambio de nombre ni protagonizado manifestaciones significativas, pese a que su denominación proviene de Cornelio Saavedra, un militar activo en la llamada “Pacificación de La Araucanía”.
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