Las tensiones que marcan la elección del próximo rector de la Universidad de Chile
El próximo 12 de mayo, la principal universidad estatal del país elegirá al sucesor de Rosa Devés. Justamente la gestión de la rectora saliente, la violencia en las facultades y los recortes prometidos desde La Moneda han marcado una campaña que varios describen como la más dura en mucho tiempo.

En noviembre de 2025, la primera rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, dio su último discurso de aniversario al mando de la Casa de Bello. En la celebración de los 183 años estaba la certeza de que, pese a que podía postular por un segundo período, la bioquímica había decidido hacía meses que dejaría el cargo que asumió en 2022.
Su intervención de 40 minutos estuvo cargada –entre otras cosas– de reflexiones sobre “las fracturas presentes en la convivencia nacional”.
Así, defendió que “la formación para la convivencia democrática no puede desligarse del compromiso con los derechos humanos, entendidos no solo como un marco jurídico universal, sino como una forma de reconocer la dignidad de cada persona y la responsabilidad colectiva de protegerla”.
Las palabras de Devés se dieron en medio de una elección presidencial que se debatía entre dos polos: el Partido Republicano, con José Antonio Kast, y el Partido Comunista, con Jeannette Jara.
El triunfo de la derecha en la presidencial suponía una esperanza en el entorno de la académica para que reconsiderara su decisión. Esto, porque la política siempre ha tenido gran relevancia en las definiciones institucionales. En este nuevo contexto, mantener en la conducción de la universidad a una autoridad con experiencia suponía una señal de seguridad entre los docentes que veían con incertidumbre los anuncios de Kast en educación.
Sin embargo, la decisión de Devés se zanjó con la convicción de dar paso a nuevos liderazgos.

Quien surgió como su sucesora natural fue la prorrectora Alejandra Mizala, profesora titular de Ingeniería Industrial, que se ha destacado por investigaciones sobre equidad en la educación y brechas de género. Su amplio currículum en esta área la ha llevado a ser parte del diseño de diferentes políticas públicas educacionales.
En los pasillos de Casa Central el nombre de Mizala comenzó a sonar con más fuerza una vez que la decisión de Devés de no postular fue infranqueable. La profesora y hoy candidata comenta que muchos colegas se acercaron para convencerla: “Me decían que yo lo podía hacer, que lo pensara, que me animara”.
Pero no fue hasta enero de 2026, más tarde que los demás candidatos, que la prorrectora se convenció de oficializar su primera postulación a la rectoría.
“Estaba en mi oficina de la Prorrectoría cuando un grupo de colegas se acercó a dejarme una carta que tenía el apoyo de 250 académicos de diversas facultades, incluido el Hospital Clínico. La verdad es que me emocioné mucho. Igual venía dando vueltas a la idea hace un tiempo, porque mucha gente me conversaba de eso. Y, bueno, hablé con mi familia, porque yo sabía lo que implicaba, tuve todo su apoyo”, relata Mizala.
En marzo renunció a la Prorrectoría y se dedicó completamente a la campaña. Desde entonces se ha reunido con la Facultad de Artes, de Gobierno, Ciencias y distintos departamentos y centros de estudios asociados a la universidad.
En el programa de Mizala destacan, entre otras medidas, el mejoramiento de la infraestructura y la articulación con las carreras de pre y posgrado. Además de las propuestas sobre la conducción administrativa, todos los candidatos han tenido que sortear el flanco que se repite cada año: qué hacer con las extensas tomas.
Sobre este punto, la economista fue tajante: “Los estudiantes pueden manifestarse, pueden protestar, pero eso no significa que tengan que tomarse la universidad y parar las clases por un mes. Pueden, por ejemplo, participar en una marcha, en una manifestación no violenta, de forma que, efectivamente, ellos sientan que están evidenciando su protesta”.
Con una elección marcada por la evaluación a la rectora, fuentes del entorno universitario afirman que el tono electoral ha sido particularmente duro en comparación con otros comicios.
A diferencia de sus contrincantes, Mizala ha optado por un perfil comunicacional bajo, y en su presentación de campaña manifestó que su candidatura “se funda en lo construido en los últimos años y proyectarlo”.
Eso sí, señala a La Tercera que prefiere alejarse de la dicotomía de continuidad o cambio. “Yo creo que es difícil decir que voy a seguir haciendo lo mismo que se hizo, porque lo mismo no te sirve para los desafíos que vienen. Que no quiere decir que lo que se hizo no está bien”, indica.

Los retadores
Con un sello confrontacional, el decano de la Facultad de Derecho, Pablo Ruiz-Tagle, entró a la carrera por la rectoría con fuertes cuestionamientos a Devés. Con siete años en el decanato, afirma que su postulación representa el cambio en la administración. Por lo mismo, plantea que hay que elevar el nivel de exigencia, partiendo por los puntajes mínimos de cada carrera.
Hace 74 años que la oficina del rector no es ocupada por alguien de la Facultad de Derecho, lo que podría ser un cargo histórico para Ruiz-Tagle en el caso de ganar su primera elección. Para hacerlo, un candidato debe obtener el 50% + 1 de los votos válidamente emitidos en primera vuelta. En la elección votan todos los funcionarios que tienen rango de profesor y el voto es ponderado según jornada.
La campaña del decano se ha caracterizado por sus frases polémicas. En conversación con The Clinic, calificó las tomas estudiantiles como “microgolpes de Estado”. También adelantó que podrían iniciar un litigio contra Azul Azul, concesionaria que administra el Club Universidad de Chile, y que, de ser electo, analizará todas las acciones legales para desvincular a Michael Clark de su puesto en el directorio.
El académico, cuenta, busca “recuperar el espíritu fundacional de la Universidad de Chile” y para eso propone mejorar la coordinación entre las distintas unidades de investigación y así fomentar la cooperación. Además, apunta a “analizar los gastos y la desviación de recursos que no vayan directamente en pos de la mejor docencia e investigación”.
Y agrega: “Incluso la extensión y vinculación con el medio tienen que reforzar estas ideas de docencia e investigación y no estar promoviendo otros valores”.
El decano fue apoyado por los 10 directores de los departamentos de Derecho, y académicos de otras facultades también han manifestado su respaldo a Ruiz-Tagle.

Sergio Lavanderos, profesor del Departamento de Bioquímica y ganador del Premio Nacional de Ciencias Naturales en 2022, es otro de los candidatos que tienen una postura severa con las paralizaciones y afirma que buscará sanciones duras contra quienes dañen el patrimonio de la universidad. Si bien mira con buenos ojos la gestión de Devés, señala que uno de sus principales desafíos es instalar el debate sobre el acortamiento de carreras.
Asimismo, propone agilizar la gestión administrativa: “Para solucionar cosas simples, nos demoramos. Entonces, una de mis tareas más acuciantes es la parte de gestión y económica”.

Con una carrera menos mediática, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Francisco Martínez, sostiene que su postulación no representa continuidad ni críticas a Devés. El candidato prefiere mantenerse al margen de la gestión de la bioquímica y del tono duro que ha caracterizado esta campaña, lo que -dice- podría atribuirse a un reflejo de los tiempos políticos actuales.
Martínez, docente de la Facultad de Ingeniería desde 1986, planea cambios al estatuto que rige a la universidad para “desburocratizar” los procesos que están ligados más a un servicio público que a una casa de estudios. Junto con esto, busca aumentar la matrícula para potenciar ciertas carreras y robustecer las investigaciones de posgrado.
Respecto de las paralizaciones de clases, el académico señala que lo fundamental es definir un plan de acción con toda la comunidad, así no forzar a la dirección a tomar una decisión unilateral.

Juicio a la rectora
La gestión de Rosa Devés es un eje que ha cruzado la elección. Mientras algunos candidatos han optado por destacar aspectos de la administración anterior, Ruiz-Tagle ha sido el principal detractor de la conducción de la primera mujer en asumir el cargo de rectora.
El abogado señala que “existe una percepción de que la universidad está teniendo resultados que no son los que corresponden. Hay una falta de liderazgo”. Para el decano, también hay grietas en los cimientos de la institución. “La voz de la universidad, que no es una voz única, sino que debe reflejar las distintas visiones, la verdad es que no se escucha. Es una voz que se confunde con las de otras universidades estatales o a veces incluso con el Ministerio de Educación, por ejemplo en el gobierno pasado, y eso es delicado”, defiende.
Mizala –como es de esperarse al acompañar a Devés como prorrectora– siguió el camino de valorar la conducción. Sin embargo, también aspira a otros métodos atingentes a los desafíos de los próximos cuatro años.
De todas formas, este no es el único elemento relevante de estos comicios: los anuncios de Kast han sido protagonistas del debate electoral. Al interior del cuerpo docente de la Universidad de Chile hay una especie de incertidumbre por el financiamiento de proyectos educativos y las restricciones etarias para la gratuidad.
Ruiz-Tagle coincide con este ambiente y precisa que el gobierno “ha crispado los ánimos” en la universidad.
“Me gustaría que hubiese estabilidad. Que se respete a las instituciones y su autonomía. Que no se siga interfiriendo en lo que es el día a día. Que se mejoren algunas cosas que son vergonzosas. O sea, la cantidad que se les paga por Junaeb a los alumnos para almorzar es una vergüenza. Empecemos mejorando eso, cuando se dice que van a priorizar la educación primaria, pero bueno, ¿y quién va a educar a esos profesores de la educación primaria”, añade.
Pese a las diferentes campañas, Martínez comparte que hay ciertas aprensiones con las medidas, especialmente por la limitación de acceder a la gratuidad hasta los 30 años. El académico manifiesta que las mujeres son las más afectadas con esta decisión, ya que muchas postergan su educación por los cuidados familiares. Misma visión que plantea Mizala.
Además, apunta a que las sanciones a menores involucrados en actos violentos no deben implicar menos educación, sino que lo contrario.
Con todo, cercanos a la campaña de los diferentes candidatos apuestan por una segunda vuelta entre Mizala y Ruiz-Tagle, aunque el nombre de Martínez también ha sumado apoyos de distintas facultades. Lo cierto es que comienza un mes de intensa carrera que terminará por zanjar el 12 de mayo la continuidad -o no- del camino que durante estos cuatro años trazó Devés.

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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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