Los disparos que enlutaron al fútbol amateur
En 2025 se registraron 12 homicidios en medio de partidos de fin de semana. Este año ya se produjo el primero: el de un jugador de Valparaíso, hace una semana, que provocó la suspensión indefinida del torneo. ¿Qué explica esta violencia? Según los expertos, que las canchas no son inmunes al narco y a las armas que llegaron a los barrios.

“Jugué la Copa de Campeones en los años 90, era todo sanito. No había tanta violencia. Había peleas a gritos y combos, pero todo quedaba en la cancha”. Carlos Morales, de 56 años, ha sido miembro del club de fútbol amateur Estrella Roja de Valparaíso durante casi la mitad de su vida. En ese tiempo ha visto pasar a familias completas por las gradas y también ha sido testigo de la escalada de violencia en el deporte.
El club de la Quinta Región agrupa a cientos de vecinos. Sin embargo, Morales sostiene que hace años que ya no es lo mismo. Las riñas a puño que se olvidaban con el pitazo final mutaron a ataques con cuchillos y armas de fuego. El tesorero de la organización dice que “el fútbol se está degenerando”.
La violencia no solo se extiende a los clubes y sus miembros, sino que también alcanza a otras áreas del fútbol. Con 42 años de experiencia arbitrando en las ligas amateur, Julio Díaz, de 50 años, cuenta que “antes el ambiente era mucho más familiar. Salíamos del camarín con susto, porque teníamos que pasar por entremedio de la gente, pero te decían: ‘Profe, no se preocupe, aquí perdimos, no importa. Profe, tenemos empanaditas para ustedes’. Te ibas caminando por la cancha, pero ahora ni eso puedes”.
En Chile hay más de tres mil clubes de fútbol amateur y las peleas siempre han existido en sus historias. Carlos Soto (57), dirigente del club Agustín Krogh de San Joaquín, comenzó a jugar desde los cuatro años y cuenta que las discusiones propias de los resultados eran cotidianas, pero perdedores y ganadores compartían bebidas y comida tras terminar el partido. Esa camaradería se fue diluyendo. “Esto no es nuevo. Hace alrededor de 10 años que hay clubes con los que a uno le da miedo jugar, porque tienen características muy violentas”, afirma Morales.
Ese análisis lo comparte Soto, de Estrella Roja. “La violencia siempre ha existido, pero la diferencia de estos últimos seis años con lo que pasaba 30 años atrás es que antes las peleas eran más sanas. Combo a combo y a garabato limpio. Podía haber un golpe de nariz y nada más. Hoy día no. La cosa se desató y, lamentablemente, ya hay pistolas, arma blanca, un sinfín de cosas que se están utilizando en las peleas”, recalca.
Uno de los momentos que sacudieron a los miembros del equipo se dio hace casi tres años. Soto, que prefiere no revelar los nombres de los clubes involucrados por razones de seguridad, asegura que un dirigente deportivo de la comuna de San Joaquín recibió amenazas de muerte con armas de fuego tras un partido.
“Cuando nosotros supimos la noticia dijimos ‘hay que eliminar al club completo, no se pueden aceptar ese tipo de situaciones’. Después se presentó una moción del propio club agresor en la que dijeron que se iban a encargar de ese tema, que iban a individualizar al tipo que había lanzado la amenaza y después no supimos en que quedó”, relata.
Los comentarios entre los demás clubes estaban colmados de aprensiones. El dirigente manifiesta que fue un gran impacto para la directiva: “Nunca nos habíamos enfrentado a algo así. Ahí dimensionamos recién el nivel de violencia”.
Pistolas y tráfico
El comentario entre el plantel del Atlético Cultural Balmaceda era que uno de los jugadores del equipo de San Bernardo, al que se enfrentaban, estaba utilizando un grillete electrónico que localiza a presos en libertad condicional o con reclusión domiciliaria.
Felipe Díaz (27), jugador del Atlético, asistió a ese partido de 2022. Cuando su equipo ganó el encuentro comenzaron los ataques. En medio de la golpiza, recuerda, el jugador con la tobillera los amenazó con un cuchillo. Así, los miembros del Atlético Cultural Balmaceda debieron ser escoltados por Carabineros para salir sin ser agredidos.
“A mí me sacaron antes, porque me habían ofrecido quebrarme durante el partido. El entrenador me sacó y al final igual le pegaron un compañero y el árbitro puso una roja. Le pegaron al árbitro, nos intentaron acuchillar, con pistolas también nos amenazaron”, cuenta Díaz.
Los dirigentes argumentan que los comportamientos de los miembros han cambiado junto a las características de los barrios. Sobre este punto, Soto señala que cuando se enfrentan a otros equipos es común ver a jugadores pasados de revoluciones por la droga o alcoholizados, lo que también influye en los niveles de violencia.
Para Ignacio Castillo, director de la Unidad de Crimen Organizado del Ministerio Público, la violencia armada en las canchas amateur se trata de un comportamiento que responde a múltiples factores. Por una parte, existe una relación con las dinámicas del barrio, contextos con baja institucionalidad y, en los casos más complejos, tienen su raíz en el tráfico de drogas o vínculos con organizaciones criminales.
“En Chile existe una circulación al alza de armas y se trata principalmente de armas que en ningún caso pudieron ser inscritas. Es decir, armas absolutamente ilegales, las que aparecen no sólo en contextos propios del crimen organizado, sino también en dinámicas delictivas más tradicionales”, precisa el funcionario. En agosto de 2025 se registraron más de 867.000 armas de fuego inscritas y aumentaron los delitos asociados a drogas y armas.
Diego Montecinos (27), jugador del Huracán de Llolleo y entrenador de la serie de cadetes, dice que la escalada de violencia también alcanza a los adolescentes: “Nosotros ganamos la final al último minuto y el otro equipo agredió al árbitro con sillas. Entonces imagínate, es fútbol formativo, y era tal el nivel de violencia que ni los padres podían controlar a sus niños”.
Además, apunta al crecimiento meteórico de algunos clubes. Mientras que la mayoría de las organizaciones apenas sobrevive con bingos, completadas y rifas para costear uniformes y traslados, hay otros planteles que incluso han contratado a exjugadores de ligas profesionales.
Y agrega: “Ya de amateur va quedando poco, porque hay clubes que están invirtiendo mucho. Ahí uno se pregunta: ¿De dónde sacan tanta plata?”.
El exfiscal y actual director del Centro de Estudios en Seguridad de la Universidad San Sebastián, Luis Toledo, afirma que este nexo se propició con la llegada de bandas criminales internacionales, que exportaron estos comportamientos. Para las organizaciones es atractivo utilizar las estructuras de los equipos de fútbol para ganar territorio y conexión con los vecinos.
“Una cancha mueve a muchas personas y eso permite ser una plataforma funcional para el crimen organizado. Se ha demostrado que un club de barrio perfectamente puede mover millones de pesos sin llenar los estadios ni vender camisetas. Y cuando eso sucede, cuando el club mueve millones de pesos sin ningún éxito deportivo, estamos frente a un esquema claro de lavado activo”, explica Toledo.
En Chile ya se han registrado investigaciones de equipos amateur que resultaron ser una fachada para bandas de narcotraficantes. En septiembre de 2025 la PDI detuvo a 18 personas que utilizaban el esquema de un club deportivo para lavar dinero proveniente del tráfico de drogas. Este año, la Fiscalía de Valparaíso desbarató a un equipo amateur de Quilpué que enviaba droga hacia el norte a través de los buses en los que trasladaban a los jugadores.
Sin embargo, el prefecto inspector Jorge Abatte, jefe nacional de Delitos Contra las Personas de la PDI, precisa que estos son casos todavía puntuales y que la mayoría responde a riñas que escalan a homicidios por la alta circulación de armas de fuego.
Este conjunto de causas podría explicar lo que se ha ido intensificando cada año. En 2024, un menor de 17 años fue detenido por homicidio frustrado contra un adolescente de 14 años, cuando ambos jugaban un partido amateur en Coyhaique. Como este, hay al menos una decena de casos. El año 2025 cerró con 12 homicidios en este contexto. Ese desenlace fatal se repitió el domingo 1 de marzo en San Antonio, cuando Nicolás Vial, uno de los jugadores de Estrella Roja, fue asesinado a tiros por un jugador del equipo rival, Cerro Alegre.
El sujeto al que detuvieron por ese homicidio tenía antecedentes penales por lesiones y robo. También estaba cumpliendo una condena por receptación.
Miedo en la cancha
La Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA) decidió suspender los torneos regionales luego del asesinato en San Antonio. Una determinación que contrasta con todos los campeonatos que continuaron, pese a las muertes de hinchas o jugadores. Hoy, Justo Álvarez, director de la asociación, no explica por qué no ocurrió antes. Sin embargo, defiende que “el torneo se suspendió porque mataron a una persona en un campo deportivo. Por eso lo paré, y creo que es un hecho grave. Si mañana ocurriera una cosa parecida, va a ser peor la cosa. Ahí yo creo que debería terminarse con los torneos”.
Ariel Marchant, presidente de la Asociación Regional de Fútbol Amateur (ARFA) de Valparaíso, le da otra explicación: “Yo creo que porque fue un jugador el que murió, es muy diferente a lo que ha sucedido siempre”.
Las cifras difieren. Al menos desde julio de 2025, dos jugadores han muerto en el contexto de partidos de fútbol, según informaciones de prensa. En Colina, un miembro del Club San Martín fue baleado por un joven de 17 años que pertenecía al Club Santa Marta. En esa riña falleció una segunda persona: el padre del adolescente que antes había sido atacado a tiros.
Díaz, árbitro con más de 40 años de experiencia, dice que la violencia también ha afectado la inscripción de nuevos jueces para los partidos, que ven con temor dedicarse a un rubro tan expuesto. El mismo miedo que sienten en el club Agustín Krogh. Su dirigente cuenta que en 2024 tomaron la decisión como directiva de no presentarse ante un partido por el historial del equipo rival, también de San Joaquín, de peleas con pistolas y cuchillos. “Preferimos pagar la multa, aunque no nos sobra la plata, que exponer a nuestras familias. No se gana por fútbol, se gana por prepotencia”.
Rodrigo Figueroa, académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, explica que los episodios de violencia son un reflejo de la sociedad. “Ya no está la comunidad propia de barrios, de apoyarse. La moral social ha ido desapareciendo y el otro es visto como un enemigo”, indica el experto en sociología del deporte.
Ante las alertas de violencia en la cancha, la Municipalidad de Quilpué, donde se han registrado varios incidentes, presentó ante la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados un plan con las cuatro asociaciones de fútbol amateur para identificar partidos de riesgo y control de participantes sancionados.
El diputado Jorge Guzmán (Evópoli), presidente de la Comisión de Deportes, señala que en la instancia legislativa han planteado propuestas para mantener un registro de los miembros de los clubes con prácticas violentas, que podría estar a cargo del Ministerio de Deportes o Seguridad.
Aunque el daño al fútbol amateur ya está hecho. Morales, tesorero del Club Estrella Roja, comenta que tras los funerales del jugador asesinado, decidieron no participar más de la Copa de Campeones. Lo mismo han decidido otros clubes, como Guillermo Rivera, que retiró a sus equipos masculinos y femeninos.
Este club ya había sido víctima del plantel de Cerro Alegre: en 2024 fueron amenazados con pistolas al término de un partido. Por lo mismo, el presidente del club, Patricio Hernández, advirtió a la dirigencia de Estrella Roja. “Les dijimos que se cuidaran, porque nosotros tuvimos que salir escoltados por Carabineros”. La dirigencia de Valparaíso agradeció la preocupación y destacó que el partido se jugaría con luz de día, a las 16.00, lo que les brindaría mayor seguridad.
El domingo, Hernández estuvo atento a la transmisión. A pocos minutos de que el encuentro finalizara, el video se cortó. El chat de WhatsApp de los presidentes de clubes comenzó a llenarse de mensajes. La pregunta que todos repetían era qué había pasado. Hernández tenía un mal presentimiento. Minutos más tarde, el presidente de Estrella Roja, Ricardo Tobar, envió un primer mensaje al grupo: ‘Balearon a un jugador, está grave’.
Diez minutos después, Tobar actualizó la noticia: “Lamentablemente, nuestro jugador no resistió y murió”, escribió.
Hernández quedó en shock y recordó la conversación que habían tenido.
“Creí que podría haber una pelea, pero había tomado otro ribete -dice-. Esto ya era un homicidio”.
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