Cambiando el clóset a bajo costo
Andrea Tapia, junto a una amiga de la universidad desarrollaron Prilov, una plataforma que le permite a las mujeres vender su ropa y, al mismo tiempo, desocupar el armario, bajo un modelo online y colaborativo.

Las mujeres generalmente tienen en su clóset al menos una prenda que no utilizan. Una chaqueta, blusa o algunos jeans que pueden estar durante mucho tiempo guardados en el armario ocupando espacio. "A veces invierten bastante plata en su ropa, pero por cosas de gustos, con el tiempo les deja de gustar. Entre tenerla guardada y venderla barata en la feria, optan por la segunda opción", cuenta Andrea Tapia, una emprendedora que incursionó en el mercado de la moda.
Andrea y su amiga Constanza Sepúlveda desarrollaron Prilov, una red social a través de la cual las mujeres pueden vender la ropa que ya no usan y que se encuentra en buen estado, logrando así desocupar el clóset y generar unos pesos extra. "La idea es que las mujeres puedan vender su ropa a un buen precio. No es que esté en mal estado, es sencillamente que ya no les gusta", afirma Andrea.
La historia de esta dupla comenzó en 2008, mientras se encontraban cursando el primer año de ingeniería comercial en la Universidad Adolfo Ibañez. "Para un trabajo desarrollamos Take It, un negocio que ayudaba a las mujeres a arrendar sus vestidos formales. Fue la primera vez que con Cony incursionamos en este tema", recuerda.
La idea de dedicarse al emprendimiento fue algo que siempre interesó a Andrea, un pensamiento en el que influyó mucho su formación universitaria. "Durante la carrera con Constanza estuvimos bastante relacionadas al emprendimiento. Fui ayudante e incluso ambas realizamos un magíster en emprendimiento. Estudié ingeniería comercial para tener mi propio negocio", sostiene.
Ese fue el primer acercamiento de estas jóvenes con el emprendimiento y fue lo suficientemente potente para volver a unirlas años más tarde en otro negocio. "Cuando terminamos de estudiar, Cony se fue a Londres y tiempo después me fui de viaje a Europa, a explorar ideas de negocio. Estando allá caché que Constanza era usuaria de negocios similares a Prilov. Me puse a investigar y noté que el modelo no existía en Latinoamérica. Ahí me decidí y le dije que lleváramos el modelo a Chile", relata.
El funcionamiento de la plataforma, cuentan sus fundadoras, es bastante sencillo. Para ser parte de la comunidad Prilov las usuarias, independientemente de que quieran comprar o vender, deben construir un perfil en la cuenta. Luego de ello pueden comenzar a subir fotografías de sus productos y comprar a otras usuarias. "La base de nuestro negocio es la interacción entre las usuarias; aquí se sabe quién te está vendiendo. Además, el sistema es seguro, se paga vía online y nosotras retenemos el dinero hasta que la compradora está satisfecha con el producto. Si la ropa no le quedó, el dinero se devuelve", explica Andrea.
Una de las características más llamativas de este negocio es que las fundadoras trabajan a distancia. "Constanza trabaja desde Londres y yo, en Chile. Es complejo, pero con organización se puede. Además, distribuimos muy bien las responsabilidades de cada una", dice.
La construcción de límites entre el proyecto y la vida personal, comenta Andrea, ha sido una de las dificultades del proyecto. "Como yo estoy acá, asumí una serie de responsabilidades y colapsé. No descansaba, manejaba revisando los mails, iba al baño con el celular. Me percaté de que me estaba pasando la cuenta cuando me enfermé. Uno tiene que aprender a poner límites", indica.
Desde que entró en funcionamiento, la plataforma Prilov pasó de vender $ 200 mil a comercializar casi $ 5 millones semanales. "Ha sido un crecimiento explosivo, pero eso demuestra que las mujeres están optando por modelos más colaborativos, más cercanos. Ya no quieren pagar demás", afirma.
A la fecha, el equipo de Prilov se encuentra perfeccionando el modelo de negocio para ver la posibilidad de ampliar el servicio a hombres y exportarlo a otros países. "Es algo que nos gustaría hacer, pero para eso tenemos que manejar muy bien el servicio que ya tenemos, y en eso nos encontramos", puntualiza Andrea.
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