Catalina Ossa: La chilena que deslumbró a Sotomayor

La saltadora de 18 años sorprendió a la máxima estrella de la historia en esta disciplina. La incipiente figura aspira a perfeccionarse en Europa y el cubano, de visita en el país, no dudó en aconsejarla.

Una tremenda sorpresa se llevaron los jóvenes que tomaron parte de los Juegos Binacionales, que este año se desarrollaron en el Maule. El más grande saltador de altura de todos los tiempos, el cubano Javier Sotomayor, apareció en la pista del Fiscal de Talca.
Pero hubo alguien que se llevó una sorpresa todavía mayor. Esa fue Catalina Ossa, de 18 años, la campeona de salto alto. “Llegué tarde a los Binacionales, porque estaba algo complicada en la universidad con las ausencias. Una vez allá, me dijeron que estaba Sotomayor. No lo podía creer. Partí en dos minutos a sacarme fotos con él”, cuenta la atleta, que con su desempeño maravilló al dueño del vigente récord del mundo desde 1993 (2,45 m.).
“Hay una chica que ganó con 1,68, pero que tiene mejores marcas (su mejor registro es 1,75). Lo hace muy bien y dice que no ha superado sus resultados porque estuvo alejada de los entrenamientos producto de una lesión. Pero tiene grandes perspectivas”, resalta el cubano.
La joven aún no cae de la impresión y sobre todo porque su rendimiento estuvo lejos de ser lo mejor de su currículum. “No sabía que me estaba viendo y más encima salté tan mal. Las condiciones climáticas nos afectaron, porque había un viento horrible. De hecho, perdí dos intentos por tiempo. Me frustré mucho, más allá de que igual gané”, señala.
“Luego, él (Sotomayor) hizo una charla y ahí supe que le gustó mi técnica. También dijo que se acordó de mí, porque una vez le ocurrió algo parecido a lo que me pasó con los intentos”, agrega.
Además, el ex atleta aprovechó de aconsejar a la joven figura: “Ella dice que tiene intenciones de irse a Finlandia o a España a trabajar con el entrenador de Ruth Beitia. En Finlandia hay buenos entrenadores de salto de altura y por supuesto que el técnico de Ruth Beitia es bueno. Le comenté que conocí a Ruth cuando tenía su edad y ahora es la campeona olímpica”.

Catalina Ossa, Javier Sotomayor
“Con mi entrenador, Daniel Lara, pensamos ir al extranjero a aprender. Supimos que en Finlandia hay campamentos de verano de salto. También se dio la coincidencia de que al Sudamericano Sub 23 fue un chico chileno, medio gringo y español, que entrenó con el técnico de Ruth y me recomendó ir”, dice la joven.
En este contexto, justifica la decisión en la necesidad de subir su marca: “En Chile el nivel es parejo, pero no es suficiente. No es lo mismo tener una chica que salte 1,85 y que te esté apurando a estar acá, donde hay pocas saltadoras. Allá se puede observar la técnica e ir agarrando experiencia. Por eso le pregunté a Javier qué me recomendaba”.
A punto de cumplir 19 años, sólo hace tres se decidió por el salto de altura, una disciplina a la que llegó casi por casualidad tras ingresar a la rama de atletismo en el Colegio Alemán. Su máxima referente es la croata Blanka Vlasic: “Es muy alegre, como yo”.
“Todo partió cuando iba en segundo medio. Mi entrenador me dijo que por mis piernas tenía que hacer salto alto. Después gané el Regional escolar y luego clasifiqué al Nacional, donde conocí a Daniel Lara, quien me invitó a entrenar en la Católica, donde ingresé a fines de septiembre de 2013”, relata.
Al año siguiente fue tercera en el Sudamericano de menores de Cali. Estos esperanzadores dividendos la hicieron cambiar sus planes: “Yo me iba de intercambio a Alemania y dos semanas antes le dije a mi mamá que prefería quedarme acá”.
El año pasado no fue del todo bueno. Un esguince en el tobillo derecho la dejó con secuelas durante toda la temporada. “Recién ahora no siento molestias y pude volver a mis mejores marcas. Igual fue un poco inesperado, porque salté 1,70 y 1,74 en el selectivo para el Sudamericano Sub 23. Ahí salí cuarta, con 1,73. Un buen resultado, porque todavía soy juvenil”, explica, con la ilusión que le da el aval de una estrella como Javier Sotomayor.

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