En Chile ya existen más de medio millón de motos

Según el Registro Civil, en 2016 las motos sumaban 538.278 unidades, el 6,9% del parque automotriz. Saturación del transporte público y alza de tiempos de traslado explican su explosivo aumento.

Las motocicletas son más económicas que un auto, y tienen la agilidad de superar mejor los tacos, por lo que se han vuelto cada vez más preferidas en Chile: hoy más de medio millón de ellas recorren las calles del país.

En 2016 las motos sumaban 538.278, según cifras del Registro Civil, lo que representa el 6,9% del parque automotriz total (7.690.838). Si se consideran sólo las inscripciones de motos nuevas en el mismo organismo, en 1997 se inscribieron 11 mil unidades, las que en 2016 pasaron a 30.829 (ver infografía). Es decir, en casi dos décadas las inscripciones se incrementaron en un 180%.

Según la Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (Anim), en el año 2.000 en Chile había 1,7 motos por cada mil habitantes, cifra que en 2014 aumentó a 9,3.
Chile motorizado

El uso de la moto responde a la saturación del transporte público y al aumento en los tiempos de tráfico del transporte privado, dice Rodrigo Martin arquitecto y académico de la U. de Santiago. “No es opción cambiarse al auto, y una alternativa es la moto. Es una respuesta natural de la gente por su velocidad, es como andar en bicicleta, pero sin el esfuerzo físico, con más libertad de movilidad”, señala el experto.

Una alternativa viable, además, por las condiciones del clima en Chile, que favorecen su uso todo el año, resalta Genaro Cuadros, director del Laboratorio Ciudad y Territorio de la U. Diego Portales.“Además, el costo de comprarla y usarla es bastante económico, lo que tiende a favorecer el uso de este medio de transporte”.

Otro elemento que ha sido muy influyente en su preferencia, es la proliferación de servicios que requieren la entrega de servicios expeditos, dice Cuadros: “Que tiene que ver por cómo se ha ido innovando en materia de consumo. La moto aparece como un sistema rápido y rentable para ciertos servicios, desde comercio a salud. Es un instrumento práctico para esas actividades, que no está limitado a cómo funcione el transporte público”.

Hugo Norambuena, gerente de Motos Triumph Chile, comenta que en términos de comercialización, desde el año 2005, las motos pasaron de niveles de 1.000 motos vendidas al año, a 68 mil en 2013. “Hoy se manejan cifras del orden de las 40 mil unidades. En 2013 la economía funcionaba muy bien y había mucho financiamiento para clase media-baja y fue una alternativa de transporte”, resalta.

Las actuales 40 mil unidades de ventas al año, no son bajas, dice Norambuena. “La gente le ha perdido el miedo a la moto, dejó de ser un hobby, y pasó a ser un medio de transporte validado por la sociedad. Se llega más rápido, y los gobiernos se están preocupando de legislar y normar la actividad”.

Se trata de un mercado que en Chile tiene mucho potencial, destaca Sergio Baracatt, gerente de Derco Motos. “Aún tenemos una baja cifra de uso en relación a otros países, que es de 120 habitantes por moto. En cambio en países como Argentina, Brasil o Colombia, la cifra es de diez habitantes por moto, y de ocho en países desarrollados. Por eso el potencial de crecimiento es grande y no sólo como bien recreacional, sino como medio de transporte”.

En términos de mercado, autos y motos se comportan de manera diferente, explica Baracatt. “El mercado de motos no es comparable con el de los autos. La moto siempre cuando los mercados caen, se afecta más porque está menos desarrollado, porque la oferta en general hacia el consumidor es menor. El mercado automotriz, al contrario, está más desarrollado en todo sentido, desde los créditos a las ofertas de seguro”.

Cultura vial

La moto es una reacción a la situación actual del transporte público. “La solución real para Santiago es mejorar el transporte público, la moto es una solución puntual”, dice Martin.

Para una ciudad es conveniente disponer de todos los sistemas de transporte y no depender de ninguno en particular, destaca Cuadros. “La idea es que la moto lo enriquezca, pero que no lo sature, que conviva con otros medios de transporte. Su desarrollo debiera ser un complemento”.

Santiago y las principales ciudades del país, poseen buenas características para las motos. “El problema surge con la convivencia entre la moto y otros sistemas de transporte, porque la moto da autonomía y flexibilizad, pero mal usada puede aumentar la tasa de accidentabilidad”. Su uso adecuado, dice Cuadros, implica una cultura de convivencia vial más elaborada que la actual.

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