Conozca las historias que engalanan a Magallanes en su cumpleaños 116

La "Academia" obtuvo tres títulos de primera división, tuvo entre sus filas a David Arellano, participó en la Copa Libertadores y fue la primera sociedad anónima profesional.

Pese a que Deportes Magallanes fue goleado el sábado por Deportes Temuco por un 4-0, el equipo “carabelero” tiene motivos para festejar. Este domingo 27 de octubre de 2013 el club albiceleste cumple 116 años de existencia. Una historia llena de anécdotas, títulos, hazañas, ídolos y también de grandes derrotas y fracasos.

SUS INICIOS EN LA ESCUELA NORMAL 
El primer campeón del fútbol profesional chileno fue fundado el 27 de octubre de 1897, cuando la Escuela Normal de Preceptores fue autorizada por el Gobierno de Chile para que un grupo de alumnos liderado por el profesor Erasmo Arellano se reuniera en la Aula Magna para decidir la creación de una entidad social y deportiva abierta a la comunidad. 

El club nació con el nombre de Atlético Escuela Normal, tuvo como primer presidente a Guillermo Núñez y su uniforme era una camiseta blanca con rayas horizontales rojas, y un pantalón blanco. Mientras que su escudo estaba compuesto por cuatro letras “L”, las cuales significaban “Libre, Leal, Laborioso y Lozano”.

Posteriormente se creó otro equipo en la institución educacional, Escuela de Artes y Oficios. Ambos equipos se unieron en 1899 y dieron vida a Atlético Unión, equipo que después se denominó Britania F.C. 

Este último equipo no estaba abierto a la comunidad y no rescataba los valores que propiciaron la fundación del Atlético Escuela Normal. Por ese motivo, otro grupo de jóvenes fundó al Baquedano Football Club el 15 de agosto de 1901, institución que finalmente se transformó en el único representante de la Escuela Normal. 

En 1904, Baquedano F.C. es aceptado en la segunda división de la Asociación de Fútbol de Santiago, pero un grupo de dirigentes decidió que deberían partir en la liga de honor. En ese momento es donde se adopta el nombre de Magallanes Atlético.

LA REVOLUCION DE DAVID ARELLANO
En 1922, como recuerda Eduardo Santa Cruz en el libro “De alegrías y pesares. Un siglo de Magallanes”, se adoptó el nombre legal Club Social y Deportivo Magallanes. En esa época se coronó campeón de la Liga Metropolitana desde 1923 hasta 1926.

Tres años después, el cuadro que había adoptado los colores “albicelestes” sufrió un duro momento. David Arellano junto a un grupo de jugadores llamados “rebeldes” por la prensa de la época, decidió desligarse de la institución debido a problema que tuvieron con la dirigencia. 

Arellano y sus compañeros reclamaban reclamando ser “excluidos del pago de las cuotas que la institución exigía a sus futbolistas mensualmente, el establecimiento de regímenes de entrenamiento semanal, la distribución de una equipamiento deportiva completa, así como mejorar la infraestructura y los servicios de salud”, tal como destaca Sebastián Salinas en su libro “Por Empuje Y Coraje. Los Albos en la época amateur 1925-1933”.

Tras una serie de reuniones realizadas en el  bar “Quita Penas”, los ex jugadores magallánicos fundaron a Colo Colo el 19 de abril de 1925 en el Estadio El Llano.

LA ERA DORADA: EL TRICAMPEONATO Y LA CUARTA ESTRELLA
Magallanes se unió a Deportivo Ñuñoa en 1932, equipo de gran solvencia económica, y es por eso que cuando el cuadro “carabelero” junto con  Colo-Colo, Bádminton, Audax Italiano, Green Cross, Morning Star, Unión Española y Santiago Nationa crean la Liga Profesional de Fútbol, el equipo llegó fortalecido. 

Tras haber alcanzado las semifinales en el Campeonato de Apertura de 1933, el equipo entrenado por Arturo Torres, quien era además capitán y centro half, terminó conquistando el primer título profesional del fútbol chileno el 5 de noviembre de 1933, tras vencer por 2-1 en la final a Colo Colo ante 4.000 personas en los Campos de Sports de Ñuñoa.

En el siguiente año y tras la integración de la Liga Profesional a la Asociación de Fútbol de Santiago el cuadro que ahora hace local en Maipú perdió en la primera fase del Apertura ante Santiago National. Sin embargo, nuevamente se coronó campeón del Campeonato Oficial y lo hizo de forma invicta. El equipo de “Car’e Cacho” Torres sumó 21 puntos con un increíble registro de 63 goles en un total de 11 encuentros. 

Mientras que en 1935, los denominados “aguerridos” obtuvieron el tricampeonato tras totalizar 14 puntos y superar por una unidad a Audax Italiano. Entre las figuras que estuvieron el portero Juan Ibacache, el mismo Arturo Torres, Jorge Carmona, José Avendaño, Luis Ponce y el goleador Guillermo Ogaz. 

Tras la partida de varios jugadores y del entrenador-mediocampista Arturo Torres, la “academia” logró un cuarto título. El conjunto dirigido por Leoncio Veloso totalizó 16 positivos y tuvo como grandes figuras a los refuerzos provenientes de Talcahuano, Gastón Osbén y José Chamorro.

“LOS COMANDOS” Y LA COPA LIBERTADORES 
Los siguientes años no tuvieron el mismo brillo que en los inicios del torneo profesional para Magallanes e incluso se vivieron dos momentos muy dolorosos para la institución. El “manojito de claveles” descendió por primera vez a segunda división en 1960, luego que el promedio que obtuvo en los últimos tres campeonatos lo situaron en el último lugar con 21,67 puntos.

El cuadro albiceleste regresó a la división de honor dos años después, luego que se viera entrampado el ascenso de Trasandino por decisión de la Asociación Central de Fútbol. El equipo no consigue reeditar la gloria obtenida en el pasado y en 1975 desciende de nuevo por haber quedado en el penúltimo puesto del certamen. 

Tras permanecer cuatro temporadas en la segunda categoría, Magallanes regresaría tras conquistar el subcampeonato en 1979. Esa generación traería frutos en 1983, cuando el conjunto dirigido por Eugenio Jara terminó en el cuarto lugar y ganó la liguilla tras vencer por 3-1 a Universidad Católica, logrando una histórica clasificación a la Copa Libertadores.

Ese equipo fue bautizado como “Los Comandos” y en sus filas destacaban jugadores de la talla de Emiliano Astorga, Eduardo Calquin, Fernando Medina, Arturo Jauregui, Adolfo Nef, Luis Marcoleta, Sergio Nichiporuk, Eduardo Vilches, Luis Pérez, Jaime Vildosola y un joven Ivo “Hueso” Basay.

En el torneo internacional, “Los Comandos” solamente sumaron victorias contra Bellavista de Uruguay, venciendo por 2-1 en Santiago y por 1-0 en Montevideo. Mientras que empató con Peñarol 1-1 en Santiago. Sufrió derrotas por 1-0 ante los “carboneros” en Uruguay y cayó por 0-2 y 1-3 ante Colo Colo, quedando eliminado en primera fase. 

LA PRIMERA SOCIEDAD ANONIMA
Tras haber descendido a segunda división en 1986, el equipo tocó fondo y bajó a Tercera División en 1993. Solamente pudo retornar en 1995 tras vencer por 3-2 a General Velázquez en un emocionante duelo que se  definió en tiempo suplementario.

Luego de unas mediocres campañas en el ascenso, Magallanes se transformó en la primera Sociedad Anónima Deportiva en el fútbol profesional en el año 2000, pero lo resultados no mejoraron y cayó nuevamente a Tercera División en 2006, año en que cumplió 110 años. 

En ese instante el control del club queda en manos del empresario Anselmo Palma, quien establece al Estadio Santiago Bueras como la casa del “manojito de claveles” tras firmar un acuerdo con la Municipalidad de Maipú por cuatro años renovables.

En 2008 también asume como técnico Osvaldo Hurtado, quien hasta la actualidad ostenta el cargo, entrenador que logra el título de la difícil Tercera División en 2010, en un equipo que tuvo como figuras a Patricio Marcelo Salas, Felipe Reynero y el actual seleccionado nacional Junior Fernandes

El cuadro albiceleste ahora juega en la Primera B y estuvo cerca de lograr una nueva participación internacional cuando en 2011 perdió la final de la Copa Chile en lanzamientos penales ante Universidad Católica (2-4), en un equipo en donde destacaron Claudio Latorre, Paulo Cárdenas y Héctor Barra.

En el club que alguna vez sobresalieron Arturo Torres, Luis Marcoleta, Ivo Basay, Guillermo Yávar y Francisco Huaquipán, actualmente jugadores como José Luis Villanueva, Miguel Angel Romero y Gonzalo Abascal intentan regresarle las alegrías de antaño al equipo que se caracteriza por su bandita instrumental. 

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