Histórico

Desde Barranquilla no pierde su silla

Bravo regresa al lugar donde arrancó su leyenda: su estreno en Eliminatorias. Ya no se movió del once.

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Puede parecer increíble, pero Claudio Bravo no tiene en su casa ningún recuerdo de aquel partido disputado ante Colombia el 8 de octubre de 2005. Ni siquiera el par de guantes con los que entró a la cancha. Si bien no representaba su estreno en la Selección (se había producido un año antes en Perú durante la Copa América), lo cierto es que no era un partido más. La historia más tarde se encargaría de marcarlo como el momento donde arrancó su leyenda.

De hecho, desde ese partido en Barranquilla, mismo escenario del partido de mañana ante el combinado cafetero, el guardavalla jamás abandonó el arco de la Selección, salvo muy contadas excepciones. Durante más de una década, su nombre encabezó cuanta nómina hubo. Cinco técnicos pasaron por el banquillo chileno y ninguno tuvo dudas en darle la titularidad. Ni siquiera cuando era suplente en Real Sociedad quedaría en entredicho su condición de dueño del arco de la Roja.

Posiblemente su madre, la encargada de coleccionar los pequeños recuerdos en un museo personal que tiene en su hogar, tenga el recorte del día de aquel encuentro en el que se anunciaba la titularidad de Bravo. Para sorpresa de muchos, Nelson Acosta decidió sentar en el banquillo a Nelson Tapia, quien venía de recibir cinco goles ante Brasil un mes atrás. Johnny Herrera, el otro arquero en discordia, quedaría también relegado por el entrenador.

"Lo tenía claro el día antes y no lo pensé mucho. No soy de preguntar lo que tengo que hacer y le dije a Claudio antes del partido que sería titular. Después lo dije en la charla y listo", recuerda Acosta, en una decisión que pasaría a la historia: "Como en la defensa no podía hacer muchas modificaciones, pensé que la solución era Bravo, porque era el mejor cortador de centros".

Sin tener una actuación descollante, Bravo aprobó. No tuvo responsabilidad en el gol del local, obra de Luis Gabriel Rey. Años después, Bravo recordaría con La Tercera la experiencia vivida en el Metropolitano de Barranquilla. "Ya había debutado en la Selección, pero jugar por las Eliminatorias era otra cosa. Yo supe el día anterior que iba a jugar. Me acuerdo que estaban Nelson Tapia y Herrera en el plantel. Y Acosta se decidió por mí. Todos me apoyaron muchísimo ese día. Me acuerdo que empatamos en un clima infernal. Estuvimos incluso muy cerca de ganarlo, pero nos quedamos cortos", relató tras de convertirse en el arquero con más partidos en la Roja, en septiembre de 2014. Mañana, 11 años después, el portero regresa al lugar donde empezó a edificar su leyenda en el arco de la Roja.

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