El destino presente y futuro de los legados presidenciales
Desde 1910 el Museo Histórico ha albergado el patrimonio de los gobernantes, pero la tradición se ha perdido.

Esta semana dos acontecimientos dispares, pero ejemplares hicieron recordar los legados que dejara al país don Ramón Barros Luco, presidente de Chile entre 1910 y 1915. El más popular y quizás más extendido de todos es de índole gastronómico: el lunes la Confitería Torres celebró el día del Barros Luco, regalando a los comensales que llegaran a las 11 de la mañana al local, un ejemplar del sandwich de queso fundido con carne de lomo o filete, receta que el mencionado dignatario y asiduo cliente del restaurante, creado en 1879, solicitaba con frecuencia y que terminó transformándose en una de las comidas típica del país. El otro evento, efectuado también el lunes al mediodía y a unas cuantas cuadras del restaurante, fue de carácter más protocolar: en una ceremonia privada el ex Presidente de la República Patricio Aylwin donó al Museo Histórico Nacional (MHN), ubicado en la Plaza de Armas, 29 condecoraciones, entre medallas y collares, otorgadas por 22 países mientras ejercía su gobierno entre 1990 y 1994. El regalo reactivó el legado iniciado por Ramón Barros Luco, cuando en 1911 decretó la creación del museo, con el objetivo de resguardar la memoria republicana del país, tradición que en los últimos años se ha perdido.
“El museo se funda en la lógica de celebración del centenario, con la idea de vanagloriar a la naciente república y se hace a través de los objetos de quienes la han presidido, esa tradición se quiebra a en la segunda mitad del siglo XX”, explica el historiador del MHN, Hugo Rueda.
La tradición que iniciara Ramón Barros Luco y que fue imitada por 15 presidentes posteriores, más los acervos de otros 17 anteriores que se sumaron más tarde, fue tan exitosa que nunca se estipuló legalmente un artículo que asegurara el resguardo de ese legado. “Estas donaciones se hicieron de forma natural por muchos años hasta que a mediados de los 90 se crea la Fundación de Eduardo Frei Montalva. Desde entonces, la mayoría de los presidentes crean sus propias fundaciones”, señala la directora subrogante del museo, Isabel Alvarado.
En Estados Unidos, la solución para articular las fundaciones creadas por los diferentes presidentes es la red Oficina de Bibliotecas Presidenciales, que a su vez depende del estatal Archivos Nacionales y Admnistración de Documentos.Es un sistema mixto en la medida que éste último organismo federal sirve de coordinador de las bibliotecas, generalmente privadas y situadas en el Estado natal de cada presidente.
En nuestro país, la falta de continuidad en la preservación también tiene que ver con la carencia de espacio en el MHN: la exposición permanente del museo llega sólo hasta 1973. Actualmente se trabaja en un nuevo guión curatorial que incluirá los acontecimientos posteriores al Golpe de Estado hasta hoy, plan que es parte de la ampliación del museo. “No podemos recibir todas las donaciones, pero sí sería bueno contar con algunos objetos emblemáticos con el fin de completar nuestro guión. Tampoco queremos competir con la fundaciones, ellas tienen un rol diferente que cumplir”, señala Alvarado.
Así lo explica también Magdalena Frei Larraechea, directora de la Casa Museo Frei, que resguarda el legado de su abuelo. “Es la primera casa de un ex presidente que es monumento nacional, un modelo que ya existe en Europa y Estados Unidos y que creo es un aporte patrimonial al país con un sello distintivo”.
Ciudadano presidente
Eduardo Frei Ruiz Tagle, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, son los últimos presidente que no están representados en la colección del MHN. Sin embargo, el interés existe, sobre todo de este último. En noviembre de 2013, ingresó al Congreso un proyecto de ley, impulsado por el ex Presidente Piñera, que justamente buscaba darle un marco normativo al legado presidencial. La idea incluía el resguardo de documentos y archivos de forma digital y física que facilitara el acceso a la ciudadanía, además de la creación de una galería especial para exhibir el legado de los Presidentes, en el ampliado Museo Histórico. La idea quedó a cargo de su hija, Magdalena Piñera Morel, quien se puso en contacto con representantes de los otros ex presidentes: Carlos Bascuñán, para Aylwin, Clara Budnik para Ricardo Lagos, Magdalena Frei, para Eduardo Frei y María Angélica “Jupy” Alvarez para el acervo de Michelle Bachelet. “Tuvimos una buena acogida, sobre todo porque los documentos terminan siendo un problema, ya que cada uno debe llevárselos a sus casas o fundaciones”, cuenta Magdalena Piñera.
“Por supuesto que estoy dispuesto a donar y me parece que el lugar indicado es una institución pública como el Museo Histórico, el problema es que por ahora este edificio está colapsado”, señala el ex Presidente Piñera. “Siempre he pensado donar mi escritorio, el que llevé yo mismo a La Moneda y usé por los cuatro años, además de algunos regalos hechos por los mineros de la Mina San José”, agrega. Entre ellos está un reloj incrustado en piedra de la mina y un plato de cobre con la imagen de los 33 hombres rescatados.
Para Clara Budnik, directora ejecutiva de la Fundación Democracia y Desarrollo creada por Lagos, sólo algunos objetos deberían pasar al acervo del Museo Histórico. “La cantidad de regalos recibidos antes y ahora es inmensa, tenemos incluso arrendada una bodega para guardarlos, pero no todos son de interés histórico o social. El museo debe analizarlos. Por otro lado, como fundación hemos trabajado con mucho esmero en ordenar los documentos presidenciales y una vez que se decida qué se hará un archivo nacional único para todos, no tenemos problemas en cederlo”, dice Budnik.
Por cierto, en agosto de 2013, el ex Presidente Lagos visitó oficialmente el MHN y realizó la donación de algunos de sus objetos: un gamulán usado cuando fue preso político en 1986, tras el atentado a Pinochet, y un chamanto de Doñihue que distribuyó entre los presidentes participantes en la APEC en 2004, cuando ya era presidente de la República. “Elegimos estos dos objetos por que simbolizan sus dos facetas, la de hombre común y al de líder”, dice Budnik.
De hecho es justamente ese giro hacia el perfil ciudadano lo que quiere trabajar el nuevo guión del Museo Histórico. “Necesitamos afrontar propuestas curatoriales propias de nuestro tiempo y en ese sentido está también el de mirar al Presidente como un ciudadano. En ese sentido nos interesan los objetos presidenciales, pero también los comunes y corrientes que nos permiten contar otras historias”, concluye el historiador Hugo Rueda.
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