Emanuelle Silva: Desde Cerro Navia con destino de gloria
Silva patina desde los cuatro años y fue campeón mundial juvenil.
A los cuatro años, cuando por primera vez se subió a los patines, en la pista del Parque O'Higgins, supo que su destino era la velocidad.
Si bien mientras vivió en Cerro Navia, hasta 2003, era habitual de las pichangas de fútbol con los amigos, en "las siete canchas" del club Prieto de la comuna, su destino deportivo quedaría sellado en esa visita al lugar donde se realiza la Parada Militar y que posee un patinódromo que ha sido cuna de buena parte de los mejores representantes nacionales en esa especialidad.
Sus padres querían que hiciera alguna actividad física. "Casi toda mi niñez se dedicaron a buscar algún deporte que a mí me llenara de verdad y me hiciera realmente feliz", contaría hace poco el patinador.
Pero, seguramente, cuando Hernán y Natalia inscribieron a su hijo Emanuelle Silva Santibáñez en el Club de Patinaje Quinta Normal, no sólo estaban fomentando que el pequeño hiciera deporte, como querían, sino que comenzaban a forjar a un campeón.
Siendo aún juvenil, supo de los sabores de la gloria al coronarse en el Mundial de Corea. Eso fue en 2011. Entre medio, el cerronavino también estuvo en los Panamericanos de Guadalajara de ese mismo año, y en los Mundiales de Italia y Bélgica, en las dos siguientes temporadas. Y, en Santiago 2014, aportó la primera medalla de oro a la causa chilena en los Suramericanos donde hacía de local.
Dirigido por Francisco Fuentes, Silva realizó el último tramo de su preparación para Toronto en Miami. Ahí, afinó detalles, tras una larga y dolorosa lesión a la ingle, que incluso hizo dudar de su presencia en los Panamericanos, al clasificar en recién durante el primer semestre, debido a la incómoda molestia que arrastraba desde noviembre y que parecía no dar tregua.
Como otra veces, Silva no se rindió. Y volvió a conocer la gloria. Cuando la atención estaba puesta, fundamentalmente, en lo que podía hacer María José Moya, el cerronavino -nacido el 24 de febrero de 1993- llevó su metro y 79 centímetros y sus 76 kilos más rápido que nadie a la meta de los 200 metros contrarreloj, tal como en Corea 2011, rematando directamente en lo más alto del podio.
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