Por Bastián DíazCelebración del 250º aniversario de EE.UU. se centra cada vez más en Trump y varios artistas abandonan concierto
Muchos de los artistas que estaban previstos para el evento que marca la independencia norteamericana comenzaron a bajarse, en medio de unas celebraciones criticadas por estar demasiado centradas en la figura del presidente.

Este 4 de julio, Estados Unidos cumple 250 años de independencia, y con Donald Trump en la presidencia, los festejos estaban planeados con bombos y platillos. Los elementos más visibles de la celebración nacional no se están concretando en aulas, recintos feriales ni desfiles, sino en una serie de eventos impulsados por la Casa Blanca y centrados en Trump. Mediante un grupo de trabajo presidencial que él mismo creó por decreto, ha promovido iniciativas que buscan definir cómo se percibe y se vive este hito.
Estos eventos representan solo una parte del esfuerzo más amplio del 250º aniversario, gran parte del cual está siendo organizado por grupos no partidistas y estatales centrados en la educación, la historia local y la participación cívica. Sin embargo, la programación respaldada por la Casa Blanca es más extensa, centralizada y con una marca explícita, posicionando al presidente y su agenda, así como su visión de la historia, en el centro de los momentos de mayor difusión.
Durante una audiencia del Congreso en enero sobre la conmemoración, el representante Jared Huffman (demócrata por California) acusó a Trump de intentar “secuestrar el 250º aniversario del país… y reescribir la historia”.

Muchos de los artistas invitados a participar en el evento de celebración han comenzado a desistir, ganándose así las críticas del presidente. Trump se burló de estos artistas, afirmando que estaban sufriendo de “miedo escénico” y sugiriendo, en una publicación en Truth Social, que él mismo podría sustituirlos como la atracción principal.
“Deberíamos hacer un gran MITIN DE MAKE AMERICA GREAT AGAIN por el aniversario 250, en lugar de tener cantantes sobrepagados que nadie quiere escuchar, cuya música es aburrida y que no hacen más que quejarse”, publicó en su red social.
Todos los artistas que se han retirado indican que fueron engañados sobre las connotaciones políticas del evento. “Nunca se les informó a los artistas sobre ninguna implicación política del evento”, indicó Young MC. El rapero comentó a Rolling Stone que el concierto fue un engaño.
Bret Michaels, ganador de “The Celebrity Apprentice” en 2010, mencionó un problema similar. “Desafortunadamente, lo que se nos presentó como una celebración de nuestro país se ha convertido en algo mucho más divisivo de lo que yo acepté formar parte”, escribió en Instagram. También señaló que él y su equipo han recibido amenazas debido a su posible participación en el evento.
De todos modos, no todos se han retirado. El rapero Vanilla Ice, conocido por “Ice Ice Baby” y ferviente partidario de Trump, dijo a través de TikTok: “Me siento muy honrado de dar este concierto. No nos tomamos nada demasiado en serio”.
También se mantienen nombres como Flo Rida, aunque no todos expusieron públicamente su postura.
El caso más peculiar es el de Milli Vanilli, anunciado como parte del cartel pese al historial del grupo, marcado por el escándalo de playback que le costó un Grammy en 1990. Según reportes citados por CNN, Fab Morvan sí tendría previsto presentarse con su propia voz.
Con esto, será el presidente Trump ahora quien encabezará la ceremonia de apertura de la Gran Feria Estatal Americana. “Como el visionario detrás de la Gran Feria Estatal Americana, nos complace anunciar que el presidente Trump dará inicio personalmente a esta celebración histórica el miércoles 24 de junio en una ceremonia de apertura para conmemorar el 250º cumpleaños de Estados Unidos”, dijo a CNN en un comunicado Danielle Alvarez, portavoz de Freedom 250, la plataforma organizadora.
Entre los artistas retirados se encuentran The Commodores, Martina McBride, Morris Day and the Time y el líder de Poison, Bret Michaels. Todos se han distanciado públicamente de la serie de presentaciones programadas en el National Mall de Washington del 25 de junio al 10 de julio.
“Me ofrecieron la oportunidad de actuar en un evento no partidario, pero resultó ser engañoso”, escribió McBride, la estrella de la música country, en Instagram, anunciando su decisión de no participar.

En respuesta a las críticas, un portavoz de Freedom 250, la organización creada por Trump para coordinar las festividades, afirmó que el alcance de la celebración era más amplio e inclusivo que el de los eventos que han recibido mayor atención.
La iniciativa ha desplegado una flota de seis “Camiones de la Libertad” itinerantes, que son museos móviles diseñados para llevar exposiciones sobre la Revolución Americana y la época fundacional a comunidades de todo el país. También se ha asociado con instituciones como los Archivos Nacionales para exposiciones sobre la Declaración de Independencia y otros documentos fundacionales.
Pero el diario The Washington Post destacó que el presidente Donald Trump ha dedicado gran parte de su segundo mandato a imprimir su sello personal -y en muchos casos su imagen- en las instituciones estadounidenses. “Ahora, sus impulsos, que llevan su nombre, se han extendido a la celebración del 250º aniversario de Estados Unidos”, escribió el periódico.
Al respecto, detalló que el rostro de Trump aparecerá estampado en una moneda de oro conmemorativa del 250º aniversario. Su severo semblante figurará en pasaportes conmemorativos. Funcionarios de la administración impulsan la emisión de un billete de 250 dólares con el retrato del presidente. El 14 de junio, día del 80 cumpleaños de Trump, el jardín de la Casa Blanca se transformará en un ring para una pelea de UFC titulada “Freedom 250”. “Creo que va a ser el evento más grande que jamás hayamos tenido en la Casa Blanca”, dijo Trump recientemente.
Historiadores, líderes políticos y otros temen que el 250º aniversario de Estados Unidos, que podría haber sido una oportunidad para unir a un país dividido, se esté centrando tanto en Trump que se convierta en un evento más que genere polarización en el panorama nacional, apuntó el Post.
“Esta es una celebración de la Declaración de Independencia, y no se trata de ningún presidente, ni de Donald Trump, ni de sus predecesores”, afirmó John Pitney, exfuncionario republicano que ahora imparte clases de ciencias políticas en el Claremont McKenna College de California. “Y en la medida en que nos centramos en Trump, desviamos la atención de la Declaración. Eso es problemático”.
Trump no es el primer presidente que intenta vincular una conmemoración nacional con su agenda política, recordó el Post. En 1972, durante su campaña de reelección, el presidente Richard M. Nixon renombró su campaña electoral como “El camino a 1976” y fue acusado de intentar “apropiarse” de la celebración del bicentenario.
Esto avivó las protestas contra las acciones de Nixon, incluyendo una manifestación en la que se quemó su efigie. Nixon renunció en agosto de 1974, un año y medio después de comenzar su segundo mandato y mucho antes de las celebraciones del bicentenario.
M.J. Rymsza-Pawlowska, historiadora de la American University que ha escrito sobre el bicentenario, afirmó que no sorprende que un presidente intente aprovechar el 250º aniversario para sus propios fines.
Las conmemoraciones nacionales “siempre son un buen momento para que el gobierno federal fabrique consensos”, declaró Rymsza-Pawlowska al periódico. “Siempre conviene a quien esté en el poder alinearse con la historia y la promesa de la fundación de este país. No sorprende que Trump lo esté haciendo. Si Nixon hubiera creído que podía poner su rostro en los pasaportes estadounidenses, lo habría hecho”, aseguró.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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