Gaspar Noé: "Quise describir las historias cuando el espíritu sale del cuerpo"
El controvertido cineasta franco-argentino estrena hoy Enter the void en el Centro Arte Alameda.
En Sólo contra todos (1999), su filme debut, Gaspar Noé puso a un carnicero recién salido de la cárcel con impulsos incestuosos por su hija con retraso mental, y donde golpea con los puños a su pareja embarazada. Además, escribió para él algunos de los parlamentos más fascistas de que se tenga memoria. En Irreversible (2003), filmó en un plano secuencia de 10 minutos, la salvaje violación de Mónica Bellucci en un pasaje de París, y se solazó en una escena cuando a un tipo le destrozan el cráneo con un extinguidor.
Si se atuviera sólo a la violencia que muestra en sus filmes, Noé sería sólo un oportunista más que busca en la sangre y las vísceras un poco de notoriedad. Pero el cineasta franco-argentino ha construido una carrera donde la provocación de sus imágenes busca un camino paralelo con un lenguaje cinematográfico que siempre tiene algo nuevo por descubrir.
En ese sentido, su tercer largo, Enter the void (2009), cinta que hoy se estrena exclusivamente en el Centro Arte Alameda, continúa su experimentación. En este caso, Noé se propuso plasmar en imágenes lo que pasa por la cabeza de alguien que haya consumido drogas alucinógenas. "Hacer una película toma mucho tiempo, así que si fabricas una que ya viste, no es divertido, dejas satisfecho tu propio ego, pero nada más. Es mejor hacer algo que nunca hayas visto. Y si después otros se ofenden o no les gusta, es un problema secundario", dice a La Tercera.
Noé estuvo en noviembre en Chile para el Festival Cine B, donde presentó el filme y compartió con estudiantes de cine. Enter the void narra la historia de un joven que vive en Tokio con su hermana bailarina de un cabaret. Consume drogas alucinógenas y ocasionalmente vende. La cinta, que narra casi exclusivamente en primera persona (cámara subjetiva) su deambular, sugre un giro inesperado al comienzo de la historia cuando en una redada, el joven es asesinado por la policía y a partir de ahí se narra sus estados de conciencia, siempre en primera persona.
"Quise describir las historias que la gente cuenta cuando el espíritu sale del cuerpo, ya sea en muertes accidentales o cuando estás anestesiado en un hospital. Me gustaba la idea de que la película tuviera a alguien que se muriera y saliera de su cuerpo. El libro tibetano de los muertos cuenta eso y pensé que eso más mis influencias tomadas de otros filmes podrían construr una historia donde más de la mitad estuviese vista por los ojos de un fantasma", explica Noé.
La génesis de Enter the void comenzó hace dos décadas, cuando Noé buscaba la forma de traducir a imágenes la experiencia de las drogas alucinógenas. Había quedado marcado por la cinta Estados alterados, de Ken Russell, y 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Pero lo que necesitaba era la experiencia subjetiva. Por ello, viajó a Perú con amigos al poblado de Pucallpa, donde es permitido consumir la Ayahuasca. Como dice, "Esa planta de Ayahuasca te puede producir alucinaciones muy particulares, algunas terroríficas. Más allá de que provoca placer, era útil, porque, ¿cómo iba a hacer una película sicodélica sin haber probado?", remata.
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