Las frases históricas de Patricio Aylwin sobre Augusto Pinochet y Salvador Allende

Autor: R.R.

Revisa algunas polémicas intervenciones a partir de 1973 del fallecido ex mandatario sobre ambas controvertidas figuras de la historia de Chile.

-Días antes del golpe de Estado, el entonces presidente de la DC dijo al diario The Washington Post el 26 de agosto de 1973 que, si le dieran a elegir entre “una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda”.

-Una vez producido el bombardeo a La Moneda, el 17 de septiembre de 1973, sostuvo en una declaración de prensa que “el gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura Comunista”. Añadió que “las informaciones que nos transmite el cable revelan que lo sucedido en Chile se está enjuiciando en el exterior con mucho desconocimiento de la realidad. La mayor prueba es la enorme dotación de armas que tenían las ilegales milicias marxistas que formaban un verdadero ejército paralelo, con un poder de fuego equivalente a 12 regimientos regulares y con la presencia activa de más de diez mil extremistas extranjeros”.

“Hasta la última quincena conversamos con el Presidente Allende y su gobierno, en busca de las rectificaciones indispensables para salvar a Chile del quiebre institucional y del desastre económico. Nuestros esfuerzos no encontraron acogida seria y su fracaso condujo a la intervención militar, que las Fuerzas Armadas y Carabineros no buscaban y que contradecía todas sus tradiciones”, cerró.

-El 27 de abril de 1994, en su discurso en la Universidad de la Sorbonne, en París, donde fue nombrado “Doctor honoris causa”, hizo un análisis del régimen de Augusto Pinochet: “Nuestra democracia es imperfecta, porque aún subsisten algunas de las limitaciones que dejó establecidas el autoritarismo. El mundo supo con horror de las gravísimas y masivas violaciones a los Derechos Humanos que se cometieron. Más de 3 mil personas fueron asesinadas o desaparecieron. Decenas de miles salieron al exilio, sufrieron prisión o fueron víctimas de arbitrariedades. Miles perdieron su trabajo entre ellos muchísimos profesores universitarios. Fue la peor tragedia de la historia de Chile”.

-El 12 de mayo de ese año, al volver a Chile, explicó sus anteriores palabras diciendo que “lo que dije es que la mayor tragedia de Chile fueron las violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante el gobierno militar, y eso lo mantengo”.

-En esa misma gira a Europa donde dio el discurso en la Universidad de la Sorbonne, concedió una entrevista al diario El País el 5 de mayo de 1994. Ahí detalló tras salir del Gobierno que “tal vez la permanencia de Pinochet ha ayudado a la estabilidad del proceso” de transición democrática”.

“Yo lo que he dicho y sigo creyendo es que Pinochet no intentó cogobernar desde que yo asumí la Presidencia. Me dijo: ‘Yo como militar sé mandar y obedecer. Ahora usted es el Presidente y yo le obedezco a usted.  Tuvimos desacuerdos, naturalmente, pero en definitiva, nunca pretendió intervenir en la orientación de la política de mi gobierno, nunca desobedeció. La imagen del general Pinochet con la que salí de la Presidencia, de su conducta durante mi gobierno, no es la que pude temer cuando asumí el cargo”, argumentó. 

En esa misma entrevista, consultado por las críticas a su postura de respaldo a la instauración del régimen militar, sentenció que “si nos hubiéramos negado a ese camino, no habríamos tenido fuerzas para derribar a la dictadura”

-El 16 de marzo de 1995, en un discurso dado a la fundación Gulbelkian en Lisboa, dijo que “la dictadura chilena no fue la de un caudillo carismático, como tantos en el Tercer Mundo, sino el gobierno institucional de las Fuerzas Armadas”. Asimismo, destacó que durante el régimen militar “no todo fue negro”, y destacó obras como “las reformas económicas de saneamiento, liberalización y apertura de la economía chilena”.

-El 30 de octubre de 1995, habló sobre Pinochet durante una visita a Punta Arenas: “Es una personalidad bastante más compleja de lo que la gente cree y no es una figura que se pueda definir, simplemente, como en blanco y negro; tiene sus haberes y sus deberes”.

-El 30 de marzo de 1997, dio una entrevista al diario Excelsior de México, donde aseguró que “todos tuvimos la culpa, todos tenemos responsabilidades a partir de lo ocurrido en 1973. ¡Es que tuvimos una visión errónea de lo que eran los militares chilenos! (…) en esa época yo actué honradamente y de acuerdo a mi conciencia, pero reconozco que me equivoqué medio a medio. Siento mía la tragedia ocurrida en Chile, pero combatí con fiereza la dictadura y, así como me equivoqué yo, nos equivocamos muchos (…) quien dirige un gobierno con poderes omnímodos, en el que se cometen crímenes, hasta los más despreciables, como ocurrió con Pinochet, no podría evitar que su responsabilidad sea dilucidada no sólo ante los tribunales, sino necesariamente ante la historia”.

-El 22 de mayo de 1997, dijo en una conferencia en la Fundación española Ortega y Gasset, que en 1973 “fuimos víctimas de una excesiva ideologización, donde cada uno quiso imponer su proyecto histórico y eso condujo a la ingobernabilidad del país”. En ese sentido, también apuntó a que, durante su gobierno, “en lo que indudablemente tuve no sólo molestias, sino que también algunas presiones, fue en el tema concreto de los derechos humanos”, por parte de Augusto Pinochet. 

Esto, según añadió el ex Presidente, se vio plasmado en sucesos como “el ejercicio de enlace” y el “boinazo”

-El 12 de noviembre de 1997, declaró a El País de Uruguay que “más allá de mis diferencias políticas con el general Pinochet, en cuanto gobernante creo que su presencia contribuyó a que no tuviéramos ningún episodio de esa naturaleza en la transición chilena”, y que “nunca vi ningún peligro de una posible ruptura de las instituciones durante mi mandato”.

“Nosotros admitíamos que, lamentablemente, cierto periodo de la dictadura era necesario, pero pensábamos que debía ser lo más breve posible; dos, tres o cinco años”, redactó Aylwin en su libro “El reencuentro de los demócratas”, memorias que salieron a la luz el 6 de octubre de 1998.

Posteriormente, Aylwin aclaró que la frase aparece como la versión de una conversación que sostuvo con el general Oscar Bonilla, quien se desempeñaba como ministro del interior en 1974, donde “nosotros le pedimos que se den una serie de garantías, y yo le planteo que lamentablemente comprendemos que puede haber casos en que una dictadura sea necesaria, pero debe ser por un corto tiempo”.

Para el ex Mandatario, más que justificar la dictadura, sus declaraciones apuntaban a “admitir el hecho de que (los militares) ahí estaban y que era explicable que eso hubiera ocurrido, pero nada más. Si se empieza a escudriñar palabra por palabra todos los párrafos del libro, pueden ocurrir muchas cosas (…) puede que haya que entrar a dar muchas explicaciones, pero creo que el libro hay que juzgarlo en su contexto”.

-El 27 de mayo de 2012, declaró al diario El País que “Allende terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera sido buen político no habría pasado lo que le pasó (…) hizo un mal gobierno, que cayó por las debilidades de él y su gente”.

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