El malabarista del mall

Matías Sepúlveda, el martirio de la U el sábado, fue descubierto mientras dominaba el balón en un centro comercial por un veedor de Colo Colo.

En el sector de marquesina, muchos hinchas de la U se preguntaban quién es el 26 de O’Higgins. En menos de 11 minutos, Matías Sepúlveda, un joven de apenas 18 años derrotaba a Johnny por segunda vez y se daba el gusto de silenciar a los casi 25 mil hinchas azules que llegaron al Nacional. Ya lo había hecho al minuto del encuentro, con un certero cabezazo.

La historia del Tucu, a quien lo llaman así por su parecido a Pedro Pablo Hernández, comenzó a forjarse en el Mall Florida Center, al frente del estadio Monumental. Al oriundo de Maipú le encantaba ir al centro comercial a dominar el balón, junto a su padre. Ya mostraba cualidades que lo diferenciaban del resto, y su talento no demoró en llamar la atención de un club grande de Santiago: “Cuando chico iba harto al Mall a dominar el balón. Me gustaba ir para allá a jugar a la pelota, con mi papá. Un día me vio un veedor de Colo Colo y me invitó a probarme a las cadetes del club. Fui, pero no pasó nada”, dice Sepúlveda. El tenis, sin embargo, estuvo cerca de sacarlo del deporte que hoy dice amar. “Jugué tenis hasta como los siete años. Me encantaba, y jugaba bien. Pero hubo algo que alteró todo. Mi papá me pidió que lo acompañara a una pichanga en su trabajo. Ahí me cambié de deporte y nunca más dejé de jugar al fútbol”, dice, mientras recibe abrazos y felicitaciones de diferentes integrantes de la delegación del club que ya se embarca al bus que los llevará a Rancagua, luego de igualar ante la U.

Sus primeros pasos en un club los dio en la filial de Coquimbo Unido, en Santiago. Al poco tiempo decidió probar suerte en Magallanes, donde de inmediato se percataron de su gran técnica para rematar tiros libres. Este domingo, incluso, el zurdo batió a través de esa vía a Johnny. “Me inicié en Magallanes, club al que fui con unos amigos a probarme. Al poco tiempo me pusieron Mortero Aravena, en honor a Jorge Aravena, que le pegaba muy bien al balón. Ahora en O’Higgins practico harto con Joel Acosta. Nos quedamos después de las prácticas”, revela el mediapunta.

Este 2017, seguramente, aparece como el mejor año de su carrera. Fue nominado por Juan Antonio Pizzi para ser parte de los sparrings que acompañaron a la Selección a Rusia, para disputar la Copa Confederación. También, este domingo, convirtió sus primeros goles como futbolista profesional. “Doy gracias a Dios por poder hacer mis primeros goles en el fútbol profesional. Esto me sirve para seguir creciendo y mejorando. Esto nos da mucho ánimo para seguir mejorando”, agrega el futbolista, quien, pese a su corta edad, asume la responsabilidad de dejar en la banca al experimentado Martín Rolle (32). El transandino venía jugando de titular durante los últimos cuatro encuentros del elenco celeste: “No hay ningún problema con eso. Con Martín somos muy amigos, me da mucha confianza, muchos consejos para seguir mejorando cada día. Es un compañero que me conversa mucho, somos muy buenos amigos”.

Pese a sus buenas palabras, lo cierto es que la idea de Gabriel Milito, técnico de O’Higgins, apunta a darle tiraje a la chimenea. Este domingo, además de Rolle, dejó en la banca a jugadores emblemáticos del cuadro rancaguino, como Pablo Calandria. “¿Qué me parece que Milito ponga tantos juveniles? Me parece bien. Estamos a su disposición. Siempre salimos a realizar el juego que nos pide el profe, que es tratar de ser protagonistas. Ya llevamos casi un mes con Milito y estamos asimilando poco a poco su idea. Nos ha enseñado muchas cosas, mucha táctica. Intentamos tomar lo máximo de todo lo que nos aporta”, cierra.

 

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