Ricardo Hepp

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Opinión

Más allá del baipás vascular…


Partió como término médico y, tras asentarse en nuestra lengua, se extendió a las obras públicas y oficios técnicos. Se trata del “bypass”, una palabra inglesa que el diccionario académico recogió finalmente como baipás en español, en su vigesimotercera edición (2014). La lectora Marisel Díaz S., de Viña del Mar, señala que en La Tercera ha visto esta palabra como “bypass”, “baypass”, “bay-pass” y “baipás”. Y, agrega: “pienso que sería bueno escribirla de alguna manera, me da lo mismo cuál, pero que al menos sea siempre la misma”.

Es un descuido molesto, porque esta voz figura en nuestra lengua desde hace varios años como baipás (con tilde por ser palabra aguda acabadas en s). La fundación del Español Urgente indica que se trata de una adaptación al español del inglés “bypass”, que en el ámbito médico significa “conducto alternativo por el que, mediante una operación quirúrgica, se desvía toda la corriente sanguínea, o parte de ella, para facilitar la circulación”. En diccionarios médicos figuran, entre otros, los baipás coronario, vascular e intestinal.

Y, en el marco de las obras públicas, el diccionario acogió en segunda acepción este vocablo como “desvío hecho en un circuito o una vía de comunicación para salvar una interrupción o un obstáculo”. Por ejemplo: “Accidente fatal en baipás del acceso a Temuco”.

Pero, también se emplea baipás como “tubería o canal para desviar una corriente de agua u otro fluido”; o bien, en algunos oficios, como baipás eléctrico, informático o de audio. En español existen otras palabras que pueden alternar con baipás en esta temática, como desvío provisional, vía de circunvalación, canal de derivación o, simplemente, desviación. Pero, el término baipás ya parece estar instalado con fuerza en nuestro vocabulario.

Una explicación
La lectora Marcela Pastor L., de Copiapó, escribe: “el 28 de junio se conmemoró el ‘día internacional del orgullo LGBT’ y volvieron a aparecer palabras y abreviaturas sin mucha explicación. Igual ocurrió en mayo con el ‘día internacional contra la homofobia, la transfobia y bifobia’. No estaría mal que cuando se usen siglas o palabras nuevas lleven al menos una explicación”.

La sigla LGTB corresponde a “Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales”. En algunas ocasiones, ésta figura con letras adiciones, como la I, de intersexuales y la A de asexuales, y queda como LGTBIA. Las personas intersexuales (I) “nacen con una combinación de características biológicas masculinas y femeninas, como cromosomas o genitales, que puede impedir a los médicos la asignación de un sexo distintivamente masculino o femenino”; y las asexuales, A, “manifiestan bajo o nulo interés en actividad sexual”. Para referirse a las persona que muestran rechazo al colectivo, la fundación del Español Urgente y varias publicaciones recomiendan emplear la forma LGTBfóbicos o también elegetebefóbicos, que se escriben sin comillas.

Con el sufijo se construyen sustantivos como lesbofobia, homofobia, transfobia y bifobia. Esta última significa aversión a las personas bisexuales. Trans es también un acortamiento válido para personas transexuales o transgénero y, en consecuencia, tampoco hay que destacar estos términos con comillas.

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