Opinión

Por un ajuste procrecimiento

25 DE MARZO DEL 2026 MINISTRO DE HACIENDA, JORGE QUIROZ, DURANTE COMISIÓN EN EL SENADO. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Un ajuste del gasto público es necesario, pero para que no dañe nuestra capacidad de crecer, debe ser proporcional al problema fiscal. Si se lo quiere usar como un instrumento para algo distinto -como reinstaurar la idea de una autoridad fuerte- entonces las consecuencias serían complejas. Es necesario racionalizar el ajuste desde una lógica estrictamente económica.

Durante la campaña Kast se casó con la idea de un ajuste drástico de gasto. El ajuste propuesto equivale casi al promedio de las propuestas de Kast y Matthei en primera vuelta. La justificación del ajuste fiscal es que el país estaría “quebrado”.

Eso es un error garrafal: Chile no arriesga una cesación de pagos. El problema es más complejo y sutil.

El exceso de gasto público en Chile tiene más de ingresos débiles que de gastos incontrolados. Entre 2015 y 2025, el gasto público primario (excluyendo intereses de la deuda) creció a un 4,1% anual mientras que los ingresos lo hicieron a un 3,4%. Hay un crecimiento excesivo del gasto público, pero el 0,7% anual no alcanza para justificar una denominación de crisis. Ese gasto, además, es fundamentalmente en áreas como protección social (4,5%), enseñanza terciaria (7,8%) y salud (5,3%), difíciles de reducir drásticamente.

Venimos de un período en el cual el exceso de gasto público se intentó corregir vía reformas tributarias que no rindieron como se pensaba. Ahora se anuncia una corrección por la vía de recortes excesivos sobre el gasto público.

En ambas estrategias la variable que da ajuste es el crecimiento. Los incrementos de impuestos dificultan crecer. Pueden ser expansivos si reducen un riesgo de solvencia. Como eso no estaba en juego, fueron alzas de impuestos recesivas. Aquí se plantea lo mismo pero con el gasto. Como la solvencia fiscal no está en riesgo, este argumento tampoco jugará a favor del “ajuste expansivo”.

Este ajuste contractivo ahora arriesga ser procíclico dado el gran shock negativo de petróleo. ¿Puede ser esto contrapesado con tanta más inversión de inversionistas confiados en el gobierno y su baja de impuesto corporativo? A los inversionistas les interesa la estabilidad, no que el gobierno de turno piense como ellos. Si la autoridad portaliana no se impone por las buenas, no se ganará mucho en estabilidad y en ese caso la inversión puede no llegar al ritmo pensado. Si la política fiscal es procíclica, puede agudizar el problema que se quiere resolver.

Volver a crecer es prioridad número uno. Se necesita un cambio de estrategia, pero ¿cuál?

Primero, hay que reducir la intensidad del ajuste fiscal. Segundo, es necesario pasar de un recorte a raja tabla, a uno focalizado. Un criterio obvio es donde haya necesidad social urgente. Otro es recortar donde haya despilfarro. Otro es salvar del ajuste los programas cuyas evaluaciones sean buenas. Tercero, evitar ajustar la inversión pública y reforzar las medidas complementarias con la inversión privada dado que esos recursos generarán de por sí mayores ingresos futuros.

Por Guillermo Larraín, FEN U. de Chile

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