Un terremoto de superficie...


Por interesante que sea un reportaje, y aunque esté acompañado de fotografías y de una magnífica infografía, pierde valor y credibilidad si contiene errores en el texto.  El lector Patricio Donoso Rosso indica que en el artículo "Costa entre Osorno y Valdivia tiene energía acumulada capaz de generar nuevo terremoto", publicado el 18 de junio a doble página en la sección "Ciencia & Tecnología" de La Tercera, "presenta errores y crea confusión entre metros y kilómetros. Se trata de información muy relevante sobre los sismos, como lo son las medidas de profundidad". Y, concluye: "es un descuido molesto... y ojalá que ese próximo terremoto no sea a cinco metros de profundidad...".

El artículo se refiere a la zona fragmentada tras el terremoto que destruyó Valdivia en mayo de 1960, y también al sismo que afectó a Chiloé, en diciembre de 2016. La información, recogida de la revista científica "Nature Geoscience", indica que los investigadores Marcos Moreno y Daniel Melnick sostienen que la región estudiada (entre Valdivia y Chiloé) "está despertando". Ellos señalan que los terremotos profundos son menos dañinos que los someros. La redactora de La Tercera apunta que "(...) La línea fragmentada en 1960, al menos en la zona de Chiloé, posee dos niveles, uno llamado segmento profundo, de 30 metros de profundidad, y otro menos profundo, o somero, que va entre los 5 y 20 metros de profundidad".

Pero, la infografía que acompaña al reportaje dice otra cosa: el segmento profundo tiene entre 20 y 30 km de profundidad y el segmento somero, entre 5 y 20 km de profundidad". La infografía está, claramente, en lo cierto: se trata de kilómetros de profundidad  y no de metros. Ausencia de rigor que confunde y molesta.

Crimen de lesa humanidad

A diario leemos en la prensa escrita -no solamente en La Tercera- sobre delitos de lesa humanidad, ocurridos en distintos países, ahora último en Venezuela, México y Ruanda, y antes también en nuestro país. Pero, la fundación del Español Urgente -que ofrece criterios uniformes de uso de la lengua en los medios de comunicación- corrige y recuerda que se trata de "crímenes de lesa humanidad" y no de "delitos de lesa humanidad".

El Diccionario panhispánico del español jurídico los define como "crímenes de especial gravedad, como el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación o el traslado forzoso de población, la privación grave de la libertad o la tortura, que se comete como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque".

Antes hubo tribunales especiales, como en Núrenberg o Tokyo, pero en 1998, una conferencia especial de las Naciones Unidas se reunió en la capital de Italia, que fue el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, COI, que también se conoce como "Estatuto de Roma" (que entró en vigor hace 16 años, el 1 julio de 2002). En el artículo 7° del citado estatuto se hace referencia a los "crímenes de lesa humanidad".

Así, la fundación del Español Urgente recomienda a los medios emplear "crímenes de lesa humanidad" en lugar de delitos, porque los primeros engloban cualquier quebrantamiento de la ley, independientemente de su gravedad.

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