Partos y coronavirus: ¿más seguro tener guaguas en la casa?

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Luisa Peña (25) tiene su fecha de parto programada para el 15 de mayo. A principios de marzo, con 29 semanas de gestación, su ginecóloga le dijo que era hora de conocer a la que sería la matrona durante el trabajo de parto. Ambas, ginecóloga y matrona, trabajan en una clínica privada y hacen partos en los que se privilegia la voluntad de la mujer y se respetan sus tiempos fisiológicos. Luisa había recurrido a ellas porque quería que su parto fuese lo más natural posible, con pocas intervenciones y ojalá sin anestesia. Fijó, entonces, siguiendo las instrucciones de su ginecóloga, su primera hora con la matrona. En esa fecha ya habían confirmado a los primeros contagiados de Covid-19 en Chile, por lo que ir a la clínica suponía un riesgo. Se conocieron por video-llamada.

En esa primera consulta, la matrona le explicó a Luisa que dada la crisis sanitaria, los profesionales médicos estaban –y están– trabajando por turnos. De las 20 matronas a disposición, solo cinco se dedican al parto respetado –o humanizado–, por lo que existía la posibilidad de que para su fecha ninguna estuviese de turno. Con esa información, Luisa empezó a dudar. Si llegado el día no se encontrarían ni su ginecóloga ni la matrona, estaba la posibilidad de que le tocara un médico intervencionista. Por eso, según le aclaró la matrona por teléfono, era de suma importancia que ella y su compañero estuvieran rigurosamente informados sobre todas las fases que constituyen el preparto y el parto en sí, para resguardar sus derechos y que no pasaran a llevar su decisión de tener un parto respetado y poco intervenido.

También le explicó que en caso que uno de los dos padres fuera Covid-19 positivo, los equipos médicos de la clínica distanciarían a la guagua. No hay estudios, a la fecha, que confirmen que el virus se transmite de manera vertical de madre a hijo, ni por la placenta, sangre de cordón, líquido amniótico ni por la lecha materna, pero ese era el protocolo a seguir en centros médicos.

Esa posible separación fue lo que hizo que Luisa empezara a considerar la idea de realizar el parto en casa, idea que hasta entonces –pese a que su pareja se lo había mencionado– no había sido una opción. Cuando le preguntó, finalmente, su matrona le aseguró que habían muchas mujeres embarazadas que estaban optando por eso, pero que para hacerlo las motivaciones debían ser, idealmente, más que solamente el miedo al contagio.

Luisa y su pareja tienen que tomar una decisión. Saben que, de tener una gestación sana, realizar el parto en casa podría ser una opción viable. También están conscientes que, de haber una complicación, queda estipulado que tendrían que recurrir al centro médico más cercano. "Antes yo pensaba que la clínica era el lugar más seguro, pero dada la contingencia, pierde esa función. Por otro lado, dejé de sentir que la casa no era el lugar seguro. Mi pensamiento ha ido mutando, antes veía el parto en casa como la opción irresponsable, pero en este contexto me hace sentido. Para tomar esta decisión me quiero escuchar, porque si siento miedo o no me siento segura, eso me puede jugar en contra. De nada sirve contar con ciertas certezas si en realidad no voy a estar tranquila".

Los primeros meses de embarazo de la abogada Susana Torres (34) fueron complicados. "Cada cosa que comía la vomitaba y eran realmente insoportables las náuseas. Luego se sumó la diabetes gestacional que ha sido lo más difícil que he tenido que sobrellevar porque amo comer y cocinar cosas dulces", dice. A eso se suma el hecho que se está preparando para un parto en un contexto complejo y atípico. "Estoy confiada en que todo saldrá bien aunque hay miedos y me da pena que mi familia no podrá conocer a mi hijo en mucho tiempo", dice. Susana tiene fecha de parto para el 6 de abril en una clínica de Santiago y también pasó por un minuto de incertidumbre. Aunque en un comienzo su deseo era tener un parto normal, el tamaño de su hijo y las recomendaciones de su ginecólogo, la hicieron cambiar de opinión.

"Mi hijo es grande y yo soy una mujer de estatura baja, así que después de preguntar los pros y contras de mi situación opté por una cesárea en la clínica", cuenta. Tanto su matrona como su ginecólogo le han explicado con claridad los protocolos que operarán en este nuevo contexto sanitario y eso la ha dejado tranquila. "Si hay algún problema, ahí habrán especialistas que sabrán enfrentar la situación de mejor manera. Hay que confiar en ese conocimiento".

Y es que hoy muchas mujeres en sus últimas etapas de embarazo se enfrentan a la misma disyuntiva: en tiempos de pandemia, ¿podría ser más seguro realizar el parto en casa?

La matrona de la Asociación gremial Maternas Chile, Natasha Toledo, explica que en este momento hospitales y clínicas se han vuelto los lugares donde se congregan sospechosos o confirmados de Covid-19 y donde además, hay mucho flujo de personas por lo que no se puede respetar el llamado a distanciamiento social. Si bien el parto en casa debe contar con ciertas medidas básicas como la atención profesional y la planificación para que sea eficiente y seguro, es, a su criterio, para las gestantes sanas y de bajo riesgo, la opción más válida en este momento. "Como profesionales de la salud y usuarias del sistema, lo que nos hemos dado cuenta es que cada clínica y hospital está interpretando el protocolo decretado por la OMS en forma diferente. Se están suspendiendo acompañamientos en el parto, las mujeres están entrando a parir solas o se están induciendo partos para que sean más rápidos. Y eso no está avalado por ninguna organización internacional", explica.

Si bien el protocolo de manejo de gestantes con Covid-19, establecido el 18 de marzo por el Ministerio de Salud, plantea que en caso de que la gestante esté contagiada, los recién nacidos tienen que ser separados, impidiendo el contacto físico y la lactancia inicial, la Organización Mundial de la Salud es enfática al plantear la importancia de ese primer contacto. La OMS de hecho establece que las mujeres con Covid-19 pueden amamantar a sus hijos si así lo desean. Para eso, deben usar mascarillas y lavarse las manos antes y después de tocar a la guagua, además de limpiar y desinfectar de manera rutinaria las superficies que hayan tocado.

A su vez, sugieren que la inducción del parto o las cesáreas deberían llevarse a cabo únicamente cuando estén médicamente justificadas. Como explica Natasha Toledo: "Lo que menos necesitamos son complicaciones derivadas de cirugías, porque vamos a tener a mamás ocupando camas y espacio hospitalario que puede ser ocupadas por personas enfermas. Por eso, si hay mujeres sanas que cumplan los criterios para tener un parto fuera del hospital, se pueden informar y considerar la opción", explica.

En Chile, los partos en casa no son cubiertos por ninguna isapre y tienen un costo de entre los trescientos y ochocientos mil pesos. "En estos minutos, hay que entender que estar embarazada no es estar enferma", dice Toledo. "Si bien las mujeres embarazadas pueden ser más susceptibles a contraer infecciones respiratorias, no hay estudios que demuestren que sean parte de la población que corre mayor riesgo". La matrona de la Pontificia Universidad Católica y doula certificada Pascale Pagola, concuerda. Explica que en este minuto los protocolos buscan enfatizar en las medidas de prevención, higiene respiratoria y limpieza, pero dado que se trata de una situación nueva en el mundo, están en constante revisión. Sin embargo, el costo que puede tener la separación y la suspensión de la lactancia como manera preventiva de contagio puede ser muy alto. "Estas medidas pueden aumentar la depresión posparto y comprometer la salud mental perinatal".

"Para una mujer con una gestación sana, un buen seguimiento y acompañamiento por parte de un profesional de salud apto para el parto fisiológico, el parto en casa es lo más seguro", explica Pascale, quien señala que "en vista de una pandemia y la realidad de muchos centros asistenciales en Estados Unidos y Europa, hoy surge la sugerencia a las madres sanas de optar por esta opción".

La postura de mantenerse en los centros sanitarios

La Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG) es enfática al plantear que el parto en un hospital o clínica resulta ser, independiente del contexto, la opción más segura para la madre y su recién nacido, no solo en términos de morbilidad materna y perinatal, sino también por la rigurosidad con la que se siguen los lineamientos del MINSAL y de los propios centros sanitarios, que buscan reducir al máximo los riesgos de infección durante esta crisis sanitaria. El parto domicialiario, según explican, es una práctica que se asocia a un mayor riesgo para la madre y su hijo. A su vez, explicitan que las madres solo serán separadas de sus hijos si son portadoras de la enfermedad. Si no lo son, como se detalla en el protocolo del MINSAL, no serán separados.

  • Actualización: el contenido original de este artículo fue actualizado el día 2 de abril a las 19:30.

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