Por Carlos AlonsoGobierno proyecta que no podrá cumplir meta de déficit a partir de 2027 y deuda superaría el 45% del PIB en 2029
El Informe de Finanzas Públicas entrega dos escenarios, uno base y otro alternativo, donde incluye los efectos de la megarreforma. En lo concreto, en ninguno de los dos se cumple la meta fiscal prevista en el decreto de balance estructural desde el 2027 en adelante. Solo lo lograría en 2026.

El escenario fiscal para el país se mantiene complejo. Así lo reveló el Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre que el gobierno publicó pasada las 20 horas de este martes, una hora inédita para la publicación de este tipo de documentos.
En el informe entrega dos escenarios. Uno base con la situación actual y otro alternativo donde incluye los efectos de la megarreforma que se votará este miércoles en el Senado. En lo concreto, en ninguno de los dos se cumple la meta fiscal prevista en el decreto de balance estructural desde el 2027 en adelante. Para ese año se prevé un -2,1% del PIB en escenario base y -2,4% del PIB en escenario alternativo (meta -1,8%) mientras que para el 2030 se proyecta un balance fiscal estructural de -1,7% del PIB en escenario base y de -2,1% en el alternativo ( -1,5% la meta).
Según explica la Dirección de Presupuestos en el informe se señala que “consistente con las metas de balance estructural establecidas en el nuevo Decreto de Política Fiscal —que contemplan una convergencia desde un déficit de 1,8% del PIB en 2027 hasta 1,5% en 2030—, las holguras fiscales permanecen negativas durante todo el horizonte, fluctuando entre -0,2% y -0,5% del PIB”.
En otras palabras, para cumplir esas metas, el gobierno debe ajustar el gasto en esa magnitud, por ello, la proyección es más deficitaria que lo expresado en el decreto de política fiscal. En cifras, esto se traduce que para cumplir la meta fiscal el gobierno debe ajustar el gasto anual hasta 1% del PIB entre 2027-2030.
Sin embargo, se añade en el informe que “estas estimaciones no deben interpretarse como una referencia rígida para una reducción del gasto, ya que dependen conjuntamente de la evolución de un set de variables: ingresos estructurales, escenario macroeconómico y parámetros estructurales utilizados para el ajuste cíclico; así, el cierre de holguras puede darse mediante una combinación de medidas de ingresos y gastos”.

En cuanto a la deuda pública se menciona que el stock de deuda bruta del Gobierno Central totalizará en 2026 $155.441.950 millones (42,7% del PIB), 0,4 pp. por debajo de lo proyectado en el IFP 1T26. Por su parte, la posición financiera neta se proyecta en -38,7% del PIB.
No obstante, desde el 2027 en adelante el escenario se complejiza. Según se explica, bajo el escenario base con gasto comprometido la deuda bruta mantiene una trayectoria creciente y superaría el nivel prudente del 45% del PIB a partir de 2029, ubicándose en 45,5% del PIB en 2030. En cambio, se precisa que al considerar el gasto compatible con la meta de balance estructural la deuda se mantiene por debajo de dicho nivel durante todo el horizonte, cerrando 2030 en 44,1% del PIB, 1,4 pp. menos que con gasto comprometido, diferencia que se explica exclusivamente por el efecto del menor déficit sobre las necesidades de financiamiento.
Ahora bien, en el escenario alternativo la deuda bruta disminuye respecto del escenario base, tanto para el caso del gasto comprometido como del compatible con meta, y se mantiene bajo el 45% del PIB en todo el horizonte. Con gasto comprometido, alcanzaría 43,6% del PIB en 2030 —1,9 pp. por debajo del base, principalmente por el mayor PIB nominal—, mientras que al considerar el gasto consistente con la meta de balance estructural la deuda descendería hasta 40,7% del PIB, la trayectoria más baja entre los escenarios analizados.
Ingresos 2026
Para 2026, en la actualización de ingresos el gobierno incorpora el nuevo escenario macroeconómico, la información efectiva disponible a mayo –incluyendo los resultados de la Operación Renta 2026 y la revisión de los principales supuestos de proyección. Con ello, los ingresos efectivos del Gobierno Central se proyectan en $79.691.672 millones (21,9% del PIB), lo que representa un aumento de $876.889 millones respecto de lo previsto en el IFP 1T26 y queda en niveles similares a la proyección que se hizo el gobierno de Gabriel Boric en el Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre del 2025, publicado en febrero con ingresos por $ 79.162.530 millones.
Según se detalla, esta actualización refleja una recomposición de las fuentes de ingreso: “la menor proyección de la tributación del resto de contribuyentes es compensada por incrementos de los ingresos provenientes del sector minero, asociados principalmente al mayor precio esperado del cobre y del litio”.
En cuanto a los ingresos estructurales se estiman en $77.470.122 millones (21,3% del PIB). Respecto del informe previo –incorporando la metodología vigente de acuerdo con el Decreto exento N°203 de 2026–, aumentan en $189.945 millones, debido a mayores ingresos efectivos, parcialmente compensados por un mayor ajuste cíclico asociado al precio del cobre.
En cuanto al gasto, el informe señala que se proyecta en $86.943.684 millones (23,9% del PIB), una disminución de $606.575 millones respecto del IFP previo. “Esta variación refleja que la contención adicional del gasto por $709.993 millones más que compensa el efecto de las iniciativas de ley tramitadas entre abril y junio, excluyendo el proyecto de ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social. Este último es incorporado en el escenario alternativo”.
Con ello, el déficit efectivo proyectado para 2026 alcanza 2,0% del PIB y el déficit estructural 2,6% del PIB, en línea con la meta establecida en el Decreto de Política Fiscal, que será el único año en que podría cumplir la meta fiscal.
Crecimiento
En el plano local, la proyección de crecimiento para 2026 se revisa a la baja desde 2,1% a 1,8%, reflejando un desempeño de la actividad inferior al previsto durante el primer trimestre, explicado principalmente por la debilidad de los sectores ligados a recursos naturales —en particular minería y pesca—, y por una demanda interna más moderada. En contraste, las perspectivas de inversión para el mediano plazo continúan fortaleciéndose, especialmente en los sectores minero y energético.
Para 2027 se vuelve a proyectar bajo el escenario base y el alterativo. En el primero, la economía recupera dinamismo en 2027 (2,8%), tras la desaceleración observada en 2026 y posteriormente converge hacia tasas de crecimiento cercanas a su tendencia. Esta recuperación es impulsada principalmente por una mayor inversión y por la reversión de los factores transitorios que han afectado a sectores ligados a recursos naturales durante 2026.
Mientras que en el alternativo considera que el proyecto de ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social, y la profundización de la agenda de permisos fortalecen los incentivos a la inversión privada. “Su principal mecanismo de transmisión corresponde a un mayor crecimiento de la formación bruta de capital fijo, cuyos efectos se materializan inicialmente por un mayor dinamismo de la actividad económica y, posteriormente, a través de una mayor acumulación de capital, productividad y crecimiento potencial”, se detalla.
Como resultado, proyectan que el crecimiento del PIB supera al escenario base durante todo el horizonte, alcanzando 3,7% en 2027 y en torno a 3,5% hacia el final del período.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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