Por Francisco ArtazaLa fórmula del PDG para enfrentar el fantasma de la dispersión
Con 14 diputados, el partido de Franco Parisi aspiraba a convertirse en bisagra dentro del Congreso. A un mes de asumir en el Parlamento, las tensiones y conflictos internos amenazan con repetir la historia del periodo legislativo anterior, cuando en menos de un año y medio perdieron toda representación parlamentaria.

“Estamos más unidos que nunca”, repetían hasta el cansancio el miércoles 8, como si se tratara de un mantra, los miembros de la directiva nacional y la bancada de diputados del Partido de la Gente (PDG) al término de un almuerzo en la sede del Congreso de Valparaíso. En este buscaron dejar atrás las fuertes tensiones que se vivieron los últimos días tras la expulsión del diputado Cristián Contreras (distrito 8) y un complejo primer mes en el Parlamento.
La salida forzada de Contreras, conocido con el apodo de “Dr. File” -el que aparecía en programas de televisión y radio en los que hablaba de fenómenos paranormales, teorías conspirativas e historias de extraterrestres y ovnis-, reavivó uno de los mayores fantasmas que arrastra la colectividad liderada por el economista y tres veces candidato presidencial Franco Parisi: la dispersión y falta de control sobre su bancada parlamentaria.
Un drama que ya vivieron en agosto de 2024, cuando a este joven partido (fundado en diciembre de 2019) no le quedó otra que resignarse a quedar sin representación parlamentaría tras la partida de Karen Medina, la última de sus diputadas, en medio de fuertes cuestionamientos al líder y abanderado presidencial de la colectividad.
En apenas dos año y medio, el PDG había pasado de ser una de las grandes sorpresas electorales -particularmente en el Norte Grande-, obteniendo seis parlamentarios en la elección de diciembre de 2021 -Yovana Ahumada, Víctor Pino, Rubén Oyarzo, Roberto Arroyo, Gaspar Rivas y Karen Medina-, a la irrelevancia absoluta en el Parlamento.
Diferencias políticas e ideológicas irremediables, egos y pugnas personales terminaron congelando por todo un periodo legislativo el sueño del PDG de convertirse en una fuerza política gravitante en el Congreso, dinamitando el capital logrado en la elección presidencial y parlamentaria de 2021, donde obtuvo un 12% y un 8,45% de los votos, respectivamente.
Una historia que, afirman en el PDG, no están dispuestos a repetir. Mucho menos ahora, que tienen una bancada de 14 diputados -ahora 13- con la que aspiran a convertirse en una fuerza bisagra, cuyos votos son esenciales para dar las mayorías que tanto el oficialismo como la oposición requieren. Un poder clave para la estrategia presidencial de Franco Parisi para el 2030.
“Había que dar una señal muy potente de que el que se desalinea se va”, señalan fuentes del PDG. Y había que hacerlo de inmediato, para evitar que otros integrantes de la bancada se vieran tentados a seguir un camino propio. Más aún en un partido que carece de ideología -el eslogan de campaña de Parisi fue “ni facho ni comunacho”- y que aceptó dentro de su bancada expresiones tan disímiles como las que representan desde la derecha más dura, como el diputado Javier Olivares, a la izquierda populista de Pamela Jiles.
Cita en el Congreso
El miércoles 8, el almuerzo de la bancada de diputados del PDG en el primer subterráneo del Congreso de Valparaíso -al que invitaron al exabanderado del partido Franco Parisi y al timonel de la colectividad, Rodrigo Vattuone- fue mucho más que un simple intento de control de daños por las peleas internas de los últimos días. Fue, asegura Vattuone, “una demostración de que esta no es la misma situación que vivió el partido la vez anterior”. Menos ahora que Parisi ha decidido permanecer en Chile más tiempo y ejercer un liderazgo mucho más activo.
Por lo mismo, nada se dejó al azar. En la mesa del comedor sentaron juntos en una de las cabeceras a Jiles y Olivares, para dar una señal de cohesión interna, y no se escatimaron las alabanzas mutuas ni los discursos de solidaridad, respaldo y apoyos mutuos entre los miembros de la directiva y los parlamentarios del partido. Por lo que la situación de Contreras no fue tema y pudieron concentrarse en el debate del proyecto misceláneo de Reconstrucción que enviará el gobierno al Congreso.

Contreras no asistió a dicho almuerzo, lo que facilitó las cosas. Pese a que el parlamentario aún pertenece formalmente a la bancada y al comité del PDG, instancias de las que no puede ser expulsado mientras no pierda su militancia -algo que pasaron por alto los demás diputados del PDG cuando decidieron echarlo, demostrando su falta de experiencia parlamentaria-, desde el lunes Contreras dejó de ir a todas las reuniones de bancada y de comité del partido.
Tras ser expulsado de la bancada -hecho que fue anunciado el viernes 3 de abril, aunque la decisión se habría tomado varias semanas antes, el 18 de marzo-, Contreras reaccionó airadamente. Sus dichos no apuntaron a sus colegas del comité parlamentario del PDG, quienes habían tomado el acuerdo administrativo de sacarlo, sino que los dirigió en contra del partido, de Franco Parisi y, de paso, las embistió contra las diputadas Pamela Jiles y Zandra Parisi.
“No conozco los acuerdos que el partido pueda tener con Pamela Jiles. No haré conclusiones sobre la supuesta pagada de favor político por haber llevado a la hermana de Franco en la lista junto a Pamela en el Distrito 10, lo que le resultó favorable al ser electa con los votos de arrastre que le quedaron a Jiles", dijo Contreras durante el fin de semana pasado.
Contreras también calificó a Franco Parisi de neopopulista y de haberse inclinado hacia la izquierda, por su cercanía a Jiles, olvidándose del eslogan de campaña de “ni facho ni comunacho”.
Incluso, el “Dr. File” aseveró que había enredos de plata en el partido y que usaban parte del dinero que entrega el Servel para favorecer a ciertos diputados. “Esas acusaciones son totalmente falsas”, señala el timonel del PDG, Rodrigo Vattuone. Desde hace dos años que el partido no recibe fondos públicos del Servel, luego de que el organismo objetara algunas rendiciones de la colectividad.
“Me dan vergüenza sus expresiones, son mentiras, y tendrá que asumir las consecuencias por lo que planteó”, añadió el timonel PDG.
En el partido creen que Contreras buscó desviar la atención con todas estas acusaciones para salir al paso de la dura crítica que le había hecho poco antes Franco Parisi. El líder y exabanderado del PDG, para justificar la medida administrativa aplicada en contra del “Dr. File”, reveló que Contreras se había ausentado en el 25% de las sesiones del Congreso y que incluso no había bajado a votar en un tema especialmente sensible para la clase media, como eran las medidas de mitigación por el alza de combustibles.
Pero las tensiones al interior de la bancada no terminaron ahí. Zandra Parisi acusó a Contreras de misógino, de maltrato y violencia política, por lo que lo denunció ante la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados. “Soy mujer, tengo 62 años, estoy trabajando por mi Chile y no merezco ser insultada y violentada políticamente por un diputado“, dijo la parlamentaria el martes 7 de abril, encendiendo aún más la polémica.
Desde el PDG, aseguran, vendrán más acciones en contra de Contreras. “Cada uno es responsable de lo que dice y hace. Y cada acción tiene una respuesta. Nosotros estamos analizando todo lo que ha pasado desde el primer día, y en base a eso vamos a proceder”, dijo el timonel del PDG, Rodrigo Vattuone.
La bancada evalúa sacarlo de las comisiones de Cultura y Deportes, para recuperar los cupos en esas instancias (el jefe de la bancada del PDG tiene previsto reunirse próximamente con el secretario de la Cámara de Diputados, Miguel Landeros, para ver cómo se procede reglamentariamente). En el partido está en veremos aún la posibilidad de pedir al Tribunal Supremo que abra un proceso para quitarle la militancia al “Dr. File” y así dar por cerrado el tema.
El problema es que las medidas institucionales que tomen no les garantiza el fin de un conflicto que se les escapó de las manos y que terminó convertido en una teleserie que día a día se expandía a más actores.
Quiebre de confianzas
Lo cierto es que la relación entre la bancada del PDG y Contreras nunca fraguó.
Tras ganar la elección, el 16 de diciembre de 2025, Contreras viajó a Alemania y no regresó a Chile sino hasta el 9 de marzo, dos días antes de asumir como parlamentario. “Durante todo ese periodo tuvimos cerca de 25 reuniones de bancada, varias de ellas online, para capacitarnos, coordinarnos y establecer los mecanismos que nos daríamos de funcionamiento interno, a las que se sumaron después los debates para la negociación para el acuerdo administrativo de la Cámara, y a ninguna de ellas se sumó”, señala el diputado y jefe de bancada del PDG, Juan Marcelo Valenzuela.
Poco antes de asumir el 11 de marzo, Valenzuela se acercó a Contreras para explicarle los acuerdos que habían tomado como bancada para llevar a Jiles como presidenta. En el PDG reconocen que buscaron primero un trato con el actual oficialismo, pero tras fracasar esas gestiones, iniciaron las conversaciones con la oposición. “Dale para adelante no más, Juanma, yo confío en lo que hagas”, fue la única respuesta que le dio Contreras, asegura Valenzuela.
“Siempre escondió su voto”, remarca el jefe de la bancada de diputados del PDG.
El día de la votación, minutos antes de que esta se realizara, Valenzuela volvió a hablar con Contreras. Pero la respuesta fue igual de escueta: “Voy a votar por el Partido de la Gente”, le dijo. Valenzuela le remarcó que todos estaban alineados y que si se desalineaba causaría un daño a la imagen del PDG y al proyecto político con miras a las elecciones presidenciales del 2029. “Esto nos va a golpear muy fuerte”, le señaló Valenzuela. Fue entonces que el ‘Dr. File’ respondió “muy alterado”, según Valenzuela.
En su defensa, Contreras sostiene que su expulsión fue “injusta” y que los argumentos que esgrimen desde la bancada del PDG para echarlo son “totalmente irracionales”.
Para él, la única razón de fondo detrás de este conflicto fue el no haber votado por Pamela Jiles para la presidencia de la Cámara de Diputados. ”Ahí radica todo", señala. “Un partido que se definía ‘ni facho ni comunacho’, que se inclinó hacia la izquierda, y yo siendo de centro no podía (...) ¿Por qué fue incómodo? Nos hicieron votar por dos valores, el valor de la unión de la bancada, pero asociada y pactada con el Frente Amplio y el Partido Comunista. Pero es un valor la unión, o el valor de seguir en el centro político que es lo que se había dicho”.
“(Franco) Parisi traicionó al Partido de la Gente y al centro político”, ha remarcado Contreras tras su conflicto con la bancada.
Pero, sus compañeros de bancada dan más razones del distanciamiento y molestia con el “Dr. File”.

El 16 de marzo, los 14 diputados del PDG se reunieron para concordar una suerte de reglamento interno, en el que fijaron las reglas de cómo actuarían como bancada de ahí en adelante, precisamente para evitar nuevos bochornos como el que había dejado a Jiles fuera de la presidencia de la Cámara por apenas tres votos, uno de ellos de un integrante del PDG.
El acuerdo estipula varias cláusulas, entre ellas, una que compromete a los miembros del comité a presentar en conjunto todas las mociones de ley y así darles más fuerza y visibilidad. Contreras suscribió ese reglamento interno al igual que el resto de sus colegas.
Pero el 17 de marzo, un día después, Contreras volvió a quebrar las confianzas y presentó de manera individual, y sin haberlo consultado con los demás, 11 proyectos de ley. Entre las mociones iban varias que son ampliamente rechazadas por los otros diputados del PDG, como proponer un plebiscito sobre la pena de muerte, hacer voluntarias las vacunas y limitar el carácter vinculante de la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo.
Eso fue lo que colmó la paciencia del resto de la bancada. A diferencia de la fallida experiencia del 2022, en que la mayoría de los parlamentarios electos por el partido no tenían un vínculo previo con la colectividad, hoy ocho de los 14 parlamentarios que ganaron son militantes fundadores del PDG. “A Contreras nunca le interesó un proyecto colectivo, él no entiende trabajar así”, señalan fuentes de su exbancada.
A las tensiones internas se suma otro problema que ha mermado la capacidad del PDG para incidir políticamente desde el Congreso y convertirse en el partido bisagra que soñaron ser.
En la colectividad reconocen que el oficialismo en esta primera etapa no los ha escuchado y que, por el contrario, estratégicamente han buscado evitar negociar con ellos, priorizando acuerdos con el PPD y con la DC.
Desde La Moneda admiten que en esta primera etapa no se priorizaron las conversaciones con el PDG, más aún cuando tenían su propia candidatura a la presidencia de la mesa de la Cámara de Diputados. Pero, añaden, para los proyectos de ley que se discutirán en el Congreso la disposición es hablar con todos aquellos que estén abiertos a avanzar en la tramitación de las iniciativas, incluido el PDG.
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