Por Julio NahuelhualQuiroz, el mariscal de Kast
El poder y el estilo del ministro de Hacienda del gobierno republicano entraron en escena de forma disruptiva con la crisis de los combustibles. De personalidad fuerte y sin contrapesos en el gabinete, el economista jugó sus cartas y convenció al círculo estrecho del Presidente de avanzar en el alza histórica de la bencina y pagar los costos políticos de la medida. El debut ha evidenciado fisuras en su aprendizaje político; él ha dicho que no busca popularidad. “Es el hombre preciso para este momento”, declaran cercanos a Kast.

Tiene poder, lo sabe y no lo oculta. A diferencia del exministro de Hacienda, Mario Marcel, quien siempre evitaba denominarse “jefe del equipo económico” como estrategia para evitar fricciones con sus aliados del Frente Amplio y el Partido Comunista, Jorge Antonio Quiroz hace sentir el peso de su rol clave como autoridad económica en el engranaje del gabinete del naciente gobierno republicano.
Su debut, marcado por la dura e histórica decisión de subir las gasolinas esta semana y poco antes, por el Plan de Reconstrucción Nacional, no sólo lo mostró como el ministro más poderoso del equipo ministerial de José Antonio Kast, sino también como un personaje de carácter fuerte y dispuesto a asumir los costos políticos del plan económico de la actual administración.
“No es el rol del ministro de Hacienda ser simpático, ni hacer buenas migas con todo el mundo, ni menos ser popular. Si un ministro de Hacienda quiere ser popular porque está pensando en ganar votos el día de mañana, entonces mejor que no sea ministro de Hacienda y que se dedique a ser popular”, dijo el economista solo días antes de anunciar, en entrevistas con los noticieros centrales de cinco canales de televisión, un alza de más de $370 por litro en las bencinas y de $580 para el diésel, además de un paquete de medidas paliativas.
El relato que buscó instalar el microeconomista en el inicio del gobierno apuntó al oneroso costo fiscal que significaba amortiguar y postergar el efecto en precios locales derivado de la escalada internacional del valor del petróleo, el que superó los US$ 100 el barril durante las últimas semanas a raíz del conflicto en el Medio Oriente. La estrategia de Hacienda incluía instalar públicamente la imposibilidad de seguir financiando un mecanismo caro para fisco -proyectaba unos US$ 160 millones semanales-, en medio de la estrechez fiscal dejada por el gobierno anterior y la idea de recortar casi US$ 4 mil millones en 2026.
La decisión de Quiroz de modificar administrativamente el Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco) y así sincerar de una sola vez los precios de la bencina al consumidor a partir del jueves pasado provocó el duro ataque desde la oposición, soterradas dudas desde el oficialismo y una fuerte caída en el respaldo ciudadano para el gobierno Kast esta semana.

“Es el hombre preciso para este momento”, confidencia en privado un estratega de Palacio, quien destaca el carácter de Quiroz y reconoce que su preponderancia en el gabinete responde a un cuidado diseño del estrecho círculo republicano para el inicio del gobierno. “Él tiene un horizonte súper claro y sabe que aquí no está jugando a ganar popularidad. Está haciendo lo que de verdad cree y nosotros respaldamos de que ésta es la mejor decisión en el escenario actual”, insiste la misma fuente de Palacio.
El jefe de la tribu
Pero desde el comienzo Quiroz marcó su carácter e impronta en el gabinete. Durante el primer consejo de gabinete liderado por el Presidente Kast en La Moneda, el viernes 13 pasado, el ministro pidió comenzar a preparar el terreno y “subir el volumen” sobre los efectos que estaba teniendo en las finanzas públicas el brusco aumento internacional del petróleo. El ministro fue respaldado por el Presidente entonces y, posteriormente, lideró el punto de prensa realizado junto a la vocera Mara Sedini. En ese momento, la posibilidad de eliminar el Mepco y traspasar de una sola vez el alto valor externo del petróleo al consumidor local ya estaba en la mente del economista de Duke. Fiel a su carácter áspero y lejano, Quiroz fue escueto en el punto de prensa, no aceptó preguntas y se retiró de La Moneda de forma abrupta.
Sin embargo, el ministro había comenzado semanas antes a preparar el terreno político para alinear a los parlamentarios de su sector para las reformas económicas en carpeta. La cita entre Quiroz y diputados y senadores clave del actual oficialismo se realizó a la hora de almuerzo a principios de marzo en la casa del ministro. Allí Quiroz pidió el apoyo político del mundo parlamentario para lo que sería un frenético comienzo de gobierno.
“Efectivamente, Jorge Quiroz es una de las personas más importantes que hay en el gobierno en este momento, porque la magnitud de los problemas que tenemos lo amerita. Tiene muchos desafíos, como ordenar la casa, generar crecimiento, que no haya déficit; es una cuestión bien complicada, tiene varias cosas que conciliar”, reconoce el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara, Agustín Romero, quien confirma la cita de Quiroz con parlamentarios antes del 11 de marzo.
Al igual como lo hizo Mario Marcel en 2022, Quiroz decidió la nominación de los nuevos titulares de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), del Servicio de Impuestos Internos (SII) y de la Superintendencia de Pensiones, entre otros. También diseñó a su voluntad el equipo que lo acompañará en Hacienda, incluido el clave director de Presupuestos, José Pablo Gómez, un ingeniero de gran cercanía al jefe de las finanzas públicas. El socialista Mario Marcel, por contrapartida, tuvo en la Dipres a la ingeniera del Frente Amplio, Javiera Martínez, quien fue propuesta por Gabriel Boric para el cargo.
“Quiroz tiene más gente que habla su idioma en el gobierno, a diferencia de Marcel, quien probablemente tuvo que evangelizar un tiempo y hacer una labor de alfabetización económica para que se entendieran sus medidas”, opina Romero al comparar las ventajas que tiene hoy Quiroz en relación a la gestión de Marcel en 2022.

Pero Quiroz ha ido más allá. Según fuentes de gobierno, el jefe de las finanzas públicas ha liderado la mayoría de las usuales reuniones bilaterales con los ministros económicos que entraron al gabinete, encuentros que tradicionalmente eran comandados por los presidentes de la República en ejercicio.
“Esta administración tendrá una coordinación mucho más estrecha en materia económica de la que han tenido muchos de los gobiernos que nos han precedido. Y el liderazgo en esa coordinación va a salir de Hacienda”, declaró tajante a DF el ministro de Hacienda en enero en una señal anticipada de la preponderancia de Teatinos 120 en el gabinete. Agustín Romero anticipa que ese liderazgo de Hacienda sobre los otros ministerios y servicios del Estado aumentará en los próximos meses derivado de un plan “capilar” elaborado por Quiroz que exigirá cuentas en la gestión en diversos temas.
Sin contrapesos
El anuncio del alza de la gasolina de esta semana para evitar un mayor desangre fiscal y el inicio Plan de Reconstrucción Nacional convirtió al ministro de Hacienda en el mayor protagonista de las dos semanas y media de gobierno de José Antonio Kast, reconocen diversas fuentes. “Quiroz tomó el control de la agenda desde el comienzo y se convirtió en protagonista absoluto del gabinete, lo que demuestra su poder. Si bien es parte del diseño, ese dominio sin contrapeso en el gabinete también es un arma de doble filo”, admite una fuente de gobierno cercana a Quiroz.
“Quiroz prefiere ponerse rojo una vez que varias veces colorado… eso explica el traspaso abrupto y de una sola vez en las gasolinas de esta semana. Esta estrategia es compartida también por Kast y su equipo cercano”, relata otra fuente de gobierno que habita La Moneda.
El diputado republicano Agustín Romero reafirma esa visión: “En algún minuto, y por eso le encuentro un gran valor a lo que hizo Jorge Quiroz, alguien se tiene que poner rojo y decir ‘no más’. ¿Vamos a respetar la regla fiscal? ¿Vamos a respetar el límite presencial de deuda? ¿Para qué lo trajimos? Porque si traemos a alguien para que haga el loco y vaya a pedir un crédito, mejor hubiéramos traído otro economista”, lanzó el parlamentario.
Pero la falta de contrapesos del ministro de Hacienda en el gabinete es un tema que ya comienza a calar en las conversaciones de pasillo de La Moneda. Fuentes del mundo republicano reconocen que hubo reticencias de algunos líderes de los partidos oficialistas en decretar un alza histórica de los combustibles de una sola vez, tal como lo decidió Hacienda esta semana, dado su impacto político y social. “Podría haber sido un traspaso más gradual y no de un solo golpe. La sensación es que nadie del gabinete frenó a Quiroz en una decisión que está generando un alto costo político. Esa tarea era del ministro del Interior (Claudio Alvarado)”, apunta la misma fuente.
Una alta fuente de Palacio reconoce el empoderamiento de Quiroz y la falta de contrapesos económicos y políticos en el gabinete. Recuerda que -a diferencia del actual gobierno- había un mayor equilibrio de opiniones en el primer gobierno de Sebastián Piñera. La presencia del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, su par de Economía, Juan Andrés Fontaine, y del propio Presidente dotaba de un mayor contrapeso al gabinete de entonces. “Mi principal contraparte económica fue siempre el Presidente Piñera. No solamente sabía mucho de economía, sino que también le gustaba hablar de economía”, recuerda el propio Felipe Larraín.

Otro inquilino de La Moneda, no obstante, reconoce en el ingeniero comercial y empresario Alejandro Irarrázaval, el influyente jefe de asesores del Segundo Piso y amigo de José Antonio Kast, a una suerte de contraparte técnica del ministro de Hacienda en estas dos semanas y media de gobierno. “Irarrázaval normalmente está en las reuniones con el ministro Quiroz y el Presidente. Ambos conversan mucho y pimponean en las reuniones. Ambos tienen buena relación”, confidencia la misma fuente.
Pero otra autoridad de La Moneda baja la temperatura. “No me preocupa tanto (la falta de contrapeso en el gabinete) porque el Segundo Piso es bastante estricto, riguroso y también tiene bastante sentido técnico y político”, explica.
Yo, Jorge
Para muchos parlamentarios de derecha, el primer aterrizaje de Quiroz en el Congreso esta semana, a propósito del proyecto paliativo por el alza de las bencinas, fue un “baño de realidad” para un economista acostumbrado a negociar con ejecutivos y dueños de empresas en sus años de consultoría privada. “Esta vez hubo parlamentarios que le gritaron en los pasillos del Congreso para reclamarle. El Parlamento tiene un lenguaje y códigos distintos y se negocia de una forma a la que Quiroz no está acostumbrado”, dice un parlamentario de derecha, quien reconoce la falta de experiencia y “trajín” político del economista de la Universidad de Chile.
Un estratega de Palacio, no obstante, destaca que Quiroz ha “crecido” políticamente en este periodo, aunque admite algunas grietas en su aprendizaje como ministro. De hecho, en la derecha se reconoce como un error el que Quiroz haya deslizado en una primera la etapa la idea de terminar con el Mepco, la que tuvo que ser descartada luego por la propia autoridad porque requería pasar por el Congreso. Ese cambio en pocos días se leyó como una falta de diseño y de cálculo político del ministro, reconocen cercanos.
Pero la falta de rodaje también se vio plasmada durante el lanzamiento del Plan de Reconstrucción Nacional, el que incluye medidas para la reactivación de la construcción. En la ocasión, Quiroz ventiló una de las tareas que pretende abordar Catherine Tornel, la nueva presidenta de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), y que se relaciona con “revisitar algunas regulaciones bancarias, y ver si estamos al día, o si no estamos en algunos casos imponiendo cargas excesivas al otorgamiento de crédito, en particular el hipotecario”. La CMF es un organismo autónomo y de sensibilidad transversal.
Si bien en los pasillos de Palacio consideran a Quiroz como símbolo de la identidad republicana, también reconocen que el carácter mostrado durante el inicio de la era Kast tiene riesgos.

Un exministro de los gobiernos de Sebastián Piñera que conoce a Quiroz hace más de 20 años destaca su autonomía, pero admite que tiene un estilo y personalidad fuerte. “Tiene sus ideas y es difícil pautearlo. En buena parte de su carrera profesional él ha sido un profesional independiente, jefe de sí mismo, y con un equipo debajo. Esta poco acostumbrado a compartir visiones, pero también tiene mucha experiencia de negociación con terceros dado su cargo anterior”, explica la misma fuente, quien añade que en esta etapa “la brusquedad tiene la ventaja de mostrar autoridad”.
Según cercanos al ministro, el economista Juan Andrés Fontaine y el exministro Felipe Larraín son personas a las cual respeta y escucha permanentemente. Este último insiste en que Quiroz es la persona indicada para un momento como este y relativiza los eventuales baches de su personalidad. “El protagonismo lo ha tenido él. Lo conozco hace 30 años y es harto simpático el ministro Quiroz (risas). Lo que quiere decir (cuando habla de no buscar ser popular o simpático) es que él viene a hacer la pega”, afirma Larraín a este diario.
El propio Larraín reconoce que ha conversado con Quiroz continuamente durante el último tiempo. “El, a veces, me ha pedido una opinión y yo, a veces, no lo llamo, pero le mando WhatsApp (…) Jorge es una persona que escucha los consejos, las ideas, los planteamientos que son distintos y tiene la posibilidad de procesar esos argumentos y, eventualmente, hacer ajustes si es que lo ve necesario”, destaca el exministro de Hacienda.
Una alta autoridad de Palacio que pidió el anonimato reconoce también una evolución en la personalidad de Quiroz: “Él conoce los vaivenes de su carácter y busca no verse enojado. Hasta ahora, nunca ha ‘explotado’ en las reuniones que hemos tenido, se cuida”.
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