PIB per cápita de Antofagasta supera en 637% a Aysén

El súper ciclo del cobre amplió fuertemente la brecha entre las regiones chilenas. Mientras en la Región de Aysén el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita estimado en 2012 fue de US$4.640, en Antofagasta la cifra se empinó por los US$34.186, una diferencia de nada menos que 637%.
No obstante, la brecha se ha reducido con los años, producto de la baja que ha experimentado el metal rojo en los mercados internacionales. En efecto, la diferencia en el PIB per cápita entre ambas regiones era de US$33.512 durante 2010, bajando a US$29.546 el año pasado.
Si bien no se trata de buscar un culpable, sino de hallar la fórmula para estrechar las diferencias, los dardos apuntan a la minería. En otros sectores productivos coinciden en que Chile está en medio de la enfermedad holandesa. Es decir, el amplio desarrollo del sector minero -que goza de un precio del cobre aún alto- provoca la caída del dólar, fortaleciendo la moneda local, pero debilitando a otras industrias.
Javier Hurtado, gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, explica: "La Región de Antofagasta crece fundamentalmente porque su principal actividad productiva está ligada a la minería, cuya inversión va al alza desde hace ya un tiempo y según la Corporación de Bienes de Capital (CBC) continuará así toda esta década. Aysén, en cambio, no tiene ninguna actividad equivalente a la minería en términos económicos y, además, registra una situación difícil debido a la significativa caída que experimentó la industria salmonera".
¿Pero qué va a pasar con el país cuando el boom minero acabe? Es la pregunta del millón.
"Hay que aprovechar el boom del cobre para invertir en actividades ajenas al cobre; invertir en los clúster que se generan en torno a los recursos naturales. Es decir, empresas que procesen los recursos naturales y que abastezcan de ingeniería, equipos e insumos. Allí hay que aumentar el valor agregado asociado al sector, pero ya no en la industria extractiva, sino que en la industria aledaña. Creo que eso es una estrategia que tiene mucho sentido", dice Joseph Ramos, economista de la U. de Chile.
Y agrega: "Este gobierno y los anteriores han dejado fuera el 95%, por no decir 100%, de la política industrial. Se ha dejado que el mercado decida lo que se hace. Ha habido muy poca imaginación para que se invierten los recursos del cobre para estimular otras actividades".
Todos los consultados coinciden en que el Estado debe desarrollar proyectos en la regiones más pobres. "Lo primero que se debe realizar es una política pública en infraestructura que sea más intensiva en las regiones que son más pobres. Hablamos de inversiones en carreteras, hospitales, estacionamientos subterráneos, puentes y autopistas, incluso hasta sobre invertiría, porque eso atraerá inversión privada. Esa inversión privada es la que generará nuevos empleos y mayores inversiones y le dará mayor valor agregado a lo que tienen las mismas regiones", afirma el director ejecutivo de Inteligencia de Negocios, Rodrigo Díaz.
Un caso emblemático es el crecimiento del sector salmonero en la Región de Aysén, pero ésta aún está muy rezagada en inversión en infraestructura. "Dentro de los desafíos que nos queda por delante como industria del salmón, es el de convertir Aysén en una región más competitiva y más atractiva, no sólo para la inversión sino que también para vivir. Estamos conscientes de la necesidad de buscar soluciones integrales a las históricas necesidades de diversa índole que tiene la región, principalmente la falta de mano de obra calificada", dice Cristián Moreno, gerente general de SalmonChile.
DIFERENCIAS
Para el presidente de Fedefruta, Cristián Allende, Antofagasta, como es un gran productor de cobre, ha hecho que el dólar se mantenga bajo, y cualquier producto que se pueda exportar desde Aysén no sea favorecido, porque el tipo de cambio no lo acompaña.
"Este boom del cobre ha hecho que producir cualquier cosa cueste más. Debió haberse tomado medidas que debido a este súper ciclo generara incentivos a regiones con bajo crecimiento, como Aysén. Estas medidas debieron tomarse hace bastante tiempo", afirma el dirigente, quien es tajante: "La minería hoy está en problemas, porque exageraron en producir este per cápita tan alto. Exageraron en los bonos, exageraron en los sueldos y hoy la minería chilena se está desinflando, porque no son capaces de mantener los costos razonables para ser competitivos. Ellos sin imaginar las consecuencias futuras subieron los costos. A diferencia de lo que ocurre en la minería, nuestro sector puede pagar sueldos que puede pagar, y no hay duda que este gran impulso la minería nos produjo esta gran brecha, y el sector frutícola seguirá colaborando a reducir esta brecha".
El crecimiento económico y altos niveles de ingresos también se acompañan de indicadores relativamente favorables en empleo y pobreza. En el primer caso las regiones mineras presentan las tasas más bajas de desocupación del país.
Respecto de la pobreza, las regiones mineras tienen menor proporción de pobres que las regiones no mineras pero están por sobre la Región Metropolitana, destaca un estudio realizado por Jacques Clerc, denominado El Impacto del Cobre desde una Perspectiva Regional.
En su análisis destaca que el mayor ingreso de las regiones mineras es consistente con distintos indicadores de consumo. Los resultados evidencian cómo en todos estos indicadores (como conexiones a internet y compra en supermercados) las regiones mineras sobrepasan al resto del país. La excepción es el número de vehículos por habitante, donde la Región Metropolitana la sobrepasa pero en una fracción menor al 1%.
A pesar de los altos niveles ingreso de las regiones mineras, Jacques Clerc concluye que indicadores de educación, salud y vivienda resultan peores que en el resto del país mostrando menor gasto o peor efectividad de éste en estas regiones como Antofagasta y Atacama.
Además, las regiones mineras revelan cómo el progreso también trae consigo problemas de convivencia social. En efecto, las regiones mineras presentan más altas tasas de consumo de drogas y de población penal que las regiones no mineras.
El punto es que al parecer el boom del cobre seguirá por años, pese a la baja en el precio.
"Hay que tener presente que la minería es una industria de largo plazo, en la que las empresas no toman sus decisiones de desarrollo (ni de cierre) de proyectos en base a precios coyunturales. Existe por lo tanto una relativa estabilidad, que sin embargo depende de los distintos factores que impactan la competitividad de la minería chilena", dice Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero. Javier Hurtado, de la CChC, complementa: "Si bien los anuncios de postergación de algunos proyectos mineros provocan algún tipo de incertidumbre en el sector, lo cierto es que, en general, en la zona norte sigue habiendo una actividad importante de construcción, tanto de proyectos de infraestructura como de vivienda".
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