Cultura: Goyazo
El Goya a "La vida de los peces" consagra una manera de trabajar y también un momento del cine chileno. He acompañado a Matías Bize desde sus primeros proyectos, ayudándolo a plasmar su propia visión del cine. Por eso, a la distancia, hoy celebro con él.<br>

El premio Goya a la Mejor Película Hispanoamericana para "La vida de los peces". Es una noticia que me llena de alegría mientras la recibo en mi lugar de vacaciones, oyendo de fondo el océano Pacífico, sin teléfono y con muy poco acceso a internet. Estoy contenta por lo que significa este paso en la carrera de Matías Bize como realizador, a quien he seguido, proyecto tras proyecto, ayudándolo a llevar a cabo su propia visión del cine, del amor, de las relaciones de pareja, de un concepto femenino: la mujer que él quiere ver plasmada en la pantalla. Y que aparentemente identifica a muchas mujeres y hombres que se emocionan al disfrutar de sus historias.
Soy una actriz. En el cine, sobre todo, soy una obrera. Abandonando las luces del set, la vida vuelve a su curso. Nada más lejos del glamour de la alfombra verde que una vez tuve la oportunidad de pisar cuando estuvo nominada "En la cama", aunque esa vez no lo ganó. La tercera es la vencida, como se dice. Ya sé que ésta es la cuarta película de Matías, pero es su tercera película chilena. Y de ahí su importancia.
"La vida de los peces" gana el Goya en un momento en que nuestro cine ya hace un buen rato ha comenzado a llamar la atención de mucha gente alrededor del mundo, de los festivales más importantes. De gente que se quiere venir a trabajar a nuestro país y que no necesariamente carece de oportunidades de trabajar en sus países de origen. Que al jurado le haya gustado la película no es la única razón para haber llegado hasta aquí. Responde a un trabajo perseverante de Matías, y a un momento de nuestro cine muy importante, aun cuando no logre cautivar a nuestros propios espectadores, como lo hacía hace algunos años. Lo curioso es que se están haciendo cada vez mejores películas.
Me parece que para Matías el mercado del cine es un tema menor y por eso va acompañado a todos lados de su productor ejecutivo, Adrián Solar, que es el que sí sabe de números. Respecto del cine mismo -aunque quizás él tendría una opinión distinta-, Matías lo aborda de una manera muy sencilla. Ve películas que le gustan, y luego hace las películas que a él le gustaría ver. Y en ello, claro, se esmera con un rigor y una disciplina envidiable. Ha logrado crear su propio método, desde el comienzo, rodeándose de buenos actores y ensayando muchísimo. Cubre todas las posibilidades que tiene cada escena y escoge las mejores en el momento del montaje. Hace juguetes personales, los disfruta, los comparte con sus amigos y llama a trabajar a quienes él considera sus amigos. No tiene mayor ambición que eso. Y aunque hasta pueda sonar mezquino, son precisamente las historias personales las que logran identificar a hombres y mujeres y hacerse universales.
Si usted aún no ve "La vida de los peces", no entiendo qué espera. Hace rato que está en DVD. Y si usted es aún de esa gente que no ve películas nacionales porque le "caarrrrrga el cine chileno", no sea idiota. Libérese de los prejuicios y enorgullézcase de las nuevas voces que hay en nuestra cinematografía, que tienen muchísimo que decir de usted mismo/misma. Salud.
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