Sustentabilidad

Mercados de carbono y transferencia tecnológica: habilitar financiamiento climático para competir mejor

Chile ha avanzado de manera significativa en la definición de su marco de política climática. La Ley Marco de Cambio Climático, la Estrategia Climática de Largo Plazo y la actualización de la NDC han establecido objetivos claros: reducir sustancialmente las emisiones durante esta década y alcanzar la carbono-neutralidad a más tardar en 2050. Para las empresas, esto ya se traduce en nuevas exigencias, riesgos financieros y oportunidades de inversión que no pueden ignorar.

Sin embargo, el principal desafío hoy no es normativo, sino práctico —y financiero—: cómo movilizar financiamiento climático suficiente y oportuno para convertir estas metas en proyectos concretos, escalables y verificables, capaces de atraer capital privado en condiciones competitivas. En la práctica, esto define si los proyectos de su empresa se financian en mejores condiciones o quedan fuera del radar de los inversionistas.

En este contexto, la Hoja de Ruta de Instrumentos de Precio y Mercados de Carbono (IPMC) abre una oportunidad estratégica para el país. Los mercados de carbono pueden transformarse en un mecanismo relevante de financiamiento climático, siempre que se integren de manera coherente con la política pública y se conecten efectivamente con proyectos que reduzcan o capturen emisiones de forma real, adicional y medible, bajo estándares que otorguen confianza a inversionistas y mercados internacionales. Para el mundo empresarial, la IPMC es la señal de que el precio del carbono dejará de ser una abstracción y empezará a influir en decisiones de inversión, costos y acceso a capital.

Desde el programa Transforma Cambio Climático de Corfo entendemos los mercados de carbono no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para acelerar la transformación productiva, particularmente, en sectores como manufactura y silvoagropecuario, donde existe alto potencial de mitigación, pero también brechas tecnológicas, de capacidades y de acceso a financiamiento, que hoy elevan la percepción de riesgo de muchos proyectos. Pensemos, por ejemplo, en una planta manufacturera que invierte en eficiencia energética y tecnologías más limpias: si esas reducciones de emisiones pueden convertirse en créditos de carbono con integridad ambiental, la empresa no solo reduce costos, sino que mejora su perfil de riesgo frente a la banca y potenciales inversionistas.

Para que los mercados de carbono cumplan este rol, es necesario avanzar en al menos tres condiciones habilitantes.

La primera es contar con señales de precio al carbono claras, estables y predecibles. La experiencia muestra que la sola existencia de múltiples instrumentos no garantiza decisiones de inversión, especialmente, cuando el valor del carbono no permite modelar adecuadamente flujos, riesgos ni retornos de largo plazo. Sin una señal consistente, los proyectos climáticos quedan fuera de los portafolios de inversión o enfrentan mayores primas de riesgo. En términos simples: para muchas empresas, una señal débil de precio al carbono se traduce en crédito más caro o, derechamente, proyectos que nunca se financian. Un mercado eficaz requiere reglas simples, certidumbre regulatoria y mecanismos que reduzcan los costos de transacción para desarrolladores e inversionistas.

La segunda condición es la articulación efectiva entre mercados de carbono y proyectos de transferencia tecnológica. Muchos proyectos con potencial de mitigación requieren adaptación tecnológica, inversión inicial y capacidades técnicas que no siempre están disponibles. La transferencia tecnológica permite reducir riesgos tecnológicos y operacionales, mejorar el desempeño ambiental y aumentar la probabilidad de que estas iniciativas cumplan con los estándares exigidos por los mercados de carbono y por inversionistas. En términos económicos, se trata de transformar proyectos ambientalmente deseables en proyectos financieramente viables. Proyectos que antes eran “buenos para el clima, pero difíciles de financiar”, pasan a ser “buenos negocios que además reducen emisiones”.

La tercera condición es fortalecer la gobernanza, la trazabilidad y las capacidades del mercado. La integridad ambiental de los mercados de carbono depende de metodologías robustas, sistemas de medición, reporte y verificación confiables, y cadenas de servicios bien articuladas. Sin estos elementos, el mercado pierde credibilidad, liquidez y capacidad de atraer capital de largo plazo, afectando no solo la política climática, sino la reputación financiera del país en materia ESG. Cuando esa integridad se pone en duda, las empresas no solo se exponen a críticas reputacionales, sino también a cuestionamientos de sus inversionistas y acreedores respecto de la calidad de sus estrategias climáticas.

En la próxima etapa, la efectividad de los mercados de carbono dependerá menos de nuevos marcos normativos y más de cómo se integren a una lógica de implementación, certidumbre regulatoria y gestión de riesgos. En un contexto de mayores exigencias de divulgación climática y estándares internacionales, estos instrumentos pueden reducir riesgos financieros, facilitar decisiones de inversión y alinear incentivos públicos y privados, especialmente, si se articulan con instrumentos de fomento y transferencia tecnológica.

Desde Transforma Cambio Climático, nuestro rol es articular política pública, capacidades técnicas y actores del mercado para facilitar el vínculo entre proyectos tecnológicos y financiamiento climático. No se trata solo de reducir emisiones, sino de hacerlo fortaleciendo la competitividad, generando aprendizaje productivo y construyendo capacidades de largo plazo.

El año 2026 aparece como un punto de inflexión para avanzar desde el diseño hacia la implementación de la Hoja de Ruta IPMC.

Si Chile logra alinear mercados de carbono, transferencia tecnológica y financiamiento climático, no solo avanzará en sus compromisos internacionales, sino que mejorará su perfil de riesgo país en materia climática, fortalecerá su competitividad y se posicionará como destino atractivo para inversión sostenible de calidad. La pregunta para las empresas ya no es si deben mirar estos instrumentos, sino cuán rápido se posicionarán para aprovecharlos.

Por: Irina Reeyes, gerenta Transforma Cambio Climático de Corfo

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