Tecnología

Las razones del quiebre entre Anthropic y el Pentágono (por orden de Trump)

En paralelo, la firma de Sam Altman OpenAI, acaso el principal competidor de Anthropic, confirmó un acuerdo para proveer sus modelos de IA a las redes clasificadas del Pentágono.

Las razones del quiebre entre Anthropic y el Pentágono (por orden de Trump)

El Departamento de Defensa de Estados Unidos y la firma de inteligencia artificial Anthropic han protagonizado un desencuentro que marca un precedente en la relación entre la industria tecnológica y el sector de defensa estadounidense.

La disputa, centrada en los límites éticos del uso de modelos de lenguaje, culminó con la suspensión de los contratos federales de la compañía desarrolladora de Claude.

La situación se originó a raíz de una solicitud del Pentágono para utilizar la tecnología de Anthropic sin las restricciones de uso que la empresa impone por defecto.

Ante la negativa de la compañía, el gobierno estadounidense decidió cortar los lazos comerciales.

Las políticas de uso en disputa

Sam Altman de OpenAI y Dario Amodei de Anthropic

El nudo del conflicto radica en las directrices de seguridad de Anthropic. El CEO de la firma, Dario Amodei, argumentó que flexibilizar sus términos de servicio para cumplir con los requerimientos del Departamento de Defensa implicaba vulnerar dos restricciones fundamentales de su modelo fundacional.

Primero, la prohibición de integrar a Claude en procesos que permitan la toma de decisiones letales sin supervisión humana.

Y segundo, la restricción de utilizar la capacidad de procesamiento del modelo para analizar datos de ciudadanos a gran escala.

La administración estadounidense, encabezada por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, solicitaba autorización para emplear la herramienta en “todo propósito legal”, un margen que Anthropic consideró demasiado amplio y riesgoso dada la naturaleza actual de la tecnología generativa.

Riesgo en la cadena de suministro y el factor OpenAI

La respuesta administrativa de Washington fue clasificar a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro”.

Esta designación técnica, que prohíbe a los contratistas militares integrar tecnología de la empresa y suspende su uso en agencias federales, representa la pérdida de un contrato estimado en cerca de 200 millones de dólares para la compañía de San Francisco.

“Los locos de izquierda de Anthropic han cometido un error desastroso al intentar forzar al Departamento de Guerra y obligarlos a obedecer sus Términos de Servicio en lugar de nuestra Constitución”, comentó el presidente Donald Trump en Truth Social. “Su egoísmo está poniendo vidas estadounidenses en riesgo, a nuestras tropas y a nuestra Seguridad Nacional en peligro”, añadió.

En paralelo a esta resolución, el escenario competitivo de la inteligencia artificial sumó un nuevo antecedente. OpenAI, el principal competidor de Anthropic, confirmó un acuerdo para proveer sus modelos a las redes clasificadas del Departamento de Defensa.

Sam Altman, líder de OpenAI, aseguró que el contrato incluye cláusulas específicas que previenen el desarrollo de armas autónomas y herramientas de vigilancia.

Desde una perspectiva de mercado, el episodio evidencia las distintas aproximaciones que las principales empresas de IA están tomando respecto a la comercialización de sus desarrollos en el sector militar, un área que representa una de las fuentes de financiamiento más estables del mercado tecnológico.

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