Por Alexis Paiva MackEl factor clave que se relaciona con mayores probabilidades de vivir más y con mejor salud, según un reciente estudio
La investigación consideró a más de 5.400 mujeres de entre 63 y 99 años, mientras que evaluó aspectos como sus condiciones de salud, condición física, fuerza de agarre y esperanza de vida. Estos son los hallazgos.

Una investigación científica publicada a mediados de febrero en la revista JAMA Network Open concluyó que ser más fuerte se relaciona con mayores probabilidades de vivir más y con mejor salud.
El estudio consideró a más de 5.400 mujeres de entre 63 y 99 años, mientras que evaluó aspectos como sus condiciones de salud, condición física, fuerza de agarre y esperanza de vida.
Al analizar los resultados, vieron que “una mayor fuerza muscular se asoció con una menor mortalidad, incluso al controlar la actividad física medida con acelerómetro, el tiempo de sedentarismo, la velocidad de la marcha y la inflamación sistémica”.
“Estos hallazgos sugieren que evaluar la fuerza y promover su mantenimiento son fundamentales para un envejecimiento óptimo”, escribieron los investigadores.
El autor principal del estudio y profesor de epidemiología y envejecimiento saludable en la Universidad de Buffalo en Nueva York, Michael J. LaMonte, comentó en una entrevista con el Washington Post que los resultados fueron “un tanto sorprendentes”.
De acuerdo al académico, la fuerza se asoció con una reducción del riesgo de muerte prematura en un tercio o más, aún cuando consideraron la capacidad aeróbica, la salud, la edad y los hábitos de ejercicio de las participantes.

Cómo tener más fuerza se relaciona con mayores probabilidades de vivir más y con mejor salud
Previamente, otras investigaciones también analizaron la relación entre la fuerza y una mayor longevidad y mejor salud.
Un estudio publicado en Nature en 2024 consideró a casi 10.000 hombres y mujeres y descubrió que una fuerza de agarre débil se asociaba a un mayor riesgo de muerte prematura.
De la misma manera, una revisión de investigaciones previas publicada en 2016 en Geriatrics Gerontology International concluyó que la debilidad muscular predecía problemas futuros relacionados con el deterioro cognitivo, la movilidad, el estado funcional y la mortalidad.
Para este nuevo estudio publicado a mediados de febrero, el equipo liderado por LaMonte se propuso identificar los efectos de la fuerza de forma aislada.
Con este objetivo, utilizaron datos de un grupo de 5.472 mujeres que se habían unido a la Women’s Health Initiative, una iniciativa organizada por los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos para revisar la salud de mujeres.
Las participantes utilizaron un monitor de actividad durante una semana para medir objetivamente cuánto se movían, explicó LaMonte.
Junto con ello, completaron una prueba de caminata cronometrada para evaluar su capacidad aeróbica, exámenes médicos, cuestionarios sobre su estilo de vida y dos evaluaciones de su fuerza actual.
Una de estas últimas midió su fuerza de agarre con un dinamómetro, mientras que la otra midió su fuerza en la parte inferior del cuerpo con la prueba de sentarse y levantarse 5 veces de una silla. Las participantes debían levantarse y sentarse lo más rápido posible.
Los investigadores también revisaron los registros de defunción durante aproximadamente ocho años después de que las participantes se unieran al estudio.
Durante ese tiempo, murió más de un tercio.
Con estos datos, los autores compararon la fuerza y la mortalidad para evaluar si las mujeres más fuertes vivían más. Los resultados efectivamente mostraron esta relación.

Aquello se mantuvo incluso cuando controlaron factores como su salud, marcadores de inflamación corporal, historial de tabaquismo, edad y otros relacionados al estilo de vida o a accidentes relacionados a la movilidad.
Asimismo, eliminaron los datos de las mujeres que fallecieron en los primeros cinco años del estudio, debido a que podrían haber estado débiles a raíz de una enfermedad.
Pese a que los hallazgos muestran una relación entre ser más fuerte y vivir más y con mejor salud, los investigadores precisaron que su estudio no demuestra causalidad. Por lo tanto, no prueba que la fuerza por sí sola haga vivir más.
Sin embargo, sí muestra que la fuerza y la esperanza de vida están estrechamente relacionadas.
El estudio contó con ciertas limitaciones, tales como que solo se consideraron mujeres en una etapa de su vida y no se midió la masa muscular de las participantes, solo su fuerza.
A pesar de lo anterior, dijo LaMonte, presumen que los resultados también son válidos para hombres mayores y personas más jóvenes.
Afirmó que lo principal que entrega el estudio es que “la fuerza debe considerarse” junto al ejercicio aeróbico como esencial para vivir más y con mejor salud. Es por esto que sugirió “hacer ambos”.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable consultar con un especialista para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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