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Estas zapatillas futuristas no son para correr pero parece que uno volara en ellas

Las Nike Ava Rover se desmarcan de la seguridad vintage para apostar por una estética distinta, vanguardista para los tiempos que corren, sin por eso dejar de ser asombrosamente cómodas.

Nike Ava Rover: estas zapatillas futuristas no son para correr pero parece que uno volara en ellas

Cuando la nostalgia se vuelve hegemónica y lo retro se hace pasar como novedoso, es necesario destacar los intentos por crear algo realmente actual, sin refugiarse en la comodidad de lo ya pasado. Las zapatillas son un reflejo de esa tendencia, con modelos que se aferran a la moda del 2000 —desde las cañas del básquet pasando por las anchas lengüetas skaters hasta la silueta baby-fútbol de las adidas Samba— sin apenas aportarle creatividad al presente.

De ese bucle sin fin parece querer sacarnos el modelo Ava Rover de Nike, un diseño creado en colaboración con la surcoreana Hyein Seo que se desmarca de la seguridad vintage para apostar por una estética distinta, entre espacial y tech, vanguardista para los tiempos que corren, sin por eso dejar de ser asombrosamente cómodas.

Su nombre, Ava Rover, no se sabe si a propósito o por casualidad, recuerda a los pequeños vehículos depositados por la NASA para explorar Marte. Algo de eso se transmite en su silueta, protagonizada por su mediasuela ReactX, una amortiguación de espuma que Nike desarrolló para sus zapatillas de running y que por primera vez incorpora en un modelo no-deportivo. Ancha, alta y surcada por profundas ondulaciones, es como un estiloso neumático que amortigua los pasos en las misiones por la ciudad.

Porque hay que tenerlo claro: aunque su apariencia dé reminiscencias a una zapatilla para correr, las Nike Ava Rover no tienen esa función ni deben desaprovecharse en eso: están hechas para el día a día (o más bien, la noche a noche).

“Nos aseguramos de que puedas usarlas todo el día, todos los días”, dijo en su presentación Edwin Cruz, uno de sus diseñadores. “Para eso, incorporamos la comodidad, el soporte, la estabilidad y la sensación de ligereza que necesitas para pasar todo el día de pie”.

Su otra jugada estética está en el arco, lo que en inglés denominan mudguard o tapabarros, justo entre la mediasuela y el tejido superior, a los costados de la zapatilla. Tiene un diseño texturizado con pequeños bloques cuadrados, como si fuera un tapiz pixelado, patrón que le da una identidad media cibernética y la sensación, al ponérselas, de estar usando el calzado de un hacker.

Este detalle, que divide la zapatilla en dos zonas mediante una línea de pixeles irregulares, puede parecer tosco o poco dinámico a simple vista, pero condensa bien los abruptos cambios culturales que vivimos hoy, lejos de la fluidez o estabilidad de otros tiempos. La única certeza actual, y esto Nike lo entendió con claridad en la Ava Rover, es la comodidad.

Nike Ava Rover: una amortiguación profesional

Puede que su apariencia, demasiado disonante con estos tiempos conservadores, no le guste a todo el mundo. No combinarán con tus jeans acampanados ni con algún sobrevalorado buzo Air Jordan, pero lo que nadie podrá negar es lo cómoda que se sienten al caminar.

La responsable de esta máxima eficiencia es la mediasuela con ReactX, una espuma desarrollada y patentada por Nike en algunos de sus icónicos modelos para correr —como el Pegasus 41 o el Vomero 18—, y que introduce excepcionalmente en la Ava Rover.

Una tecnología que se refleja en su precio ($152.990 en The Line) pero que lo recompensa con un confort altísimo, poco común en zapatillas de uso cotidiano.

Según el análisis de RunRepeat, sitio especializado en zapatillas, la absorción de impacto que ofrece la Ava Rover (116 SA) se ubica en el segmento más alto de todos, solo por debajo de la Nike V2K Run o la gruesa New Balance 1000. Esto quiere decir que si pasas buena parte del día caminando o de pie, este par funcionará como un escudo ante el cansancio y la dureza del suelo.

Además tiene un alto retorno de energía en el talón: cuando caminas con ellas, la espuma ReactX genera un leve rebote, que puede ser un poco desconcertante al comienzo, pero que se traduce en una mayor eficiencia del esfuerzo. De hecho, hasta un 59% de la energía de los pasos se devuelve gracias a su mediasuela.

Y todo esto lo consigue pesando 289 gramos, cien menos que el promedio de zapatillas deportivas o de vestir. No son particularmente resistentes —no conviene usarlas para correr ni para actividades físicas exigentes— pero sí aguantarán muy bien durante largas noches de baile o varios fines de semana de vagabundeo por la ciudad.

Su parte superior transpirable también ayuda a aliviar la humedad interior del pie, mientras que suela de goma, con una variación del diseño de waffle clásico de Nike, entrega buen agarre y es repelente al agua.

La Ava Rover también repelerá a quienes prefieran mantenerse en la seguridad de las zapatillas super-ventas, viéndose igual que las personas del lado en el metro —e igual que cualquier persona del 2001. Pero quienes busquen riesgo sin perder comodidad, aquí encontraron el santo grial.

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