Jaime Bayly

Colaborador de Culto

20:27
La pantera negra ataca de noche: un relato de Jaime Bayly
Se anuncian temperaturas heladas este fin de semana. No saldré de casa. Me arroparé masivamente. Dormiré con tres pares de medias polares, zapatos puestos y dos pijamas, una sobre la otra.
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La pantera negra ataca de noche: un relato de Jaime Bayly

24 ENERO
Hablar con los muertos: un relato de Jaime Bayly
De todos mis muertos, el que más me duele, el que más me atormenta y llena de culpa, el que imagino todavía enojado conmigo, es el actor de teatro. No era actor de teleseries, raramente era actor de cine, era un formidable actor de teatro.
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Hablar con los muertos: un relato de Jaime Bayly

17 ENERO
Dame tus medias ahora mismo: un relato de Jaime Bayly
El invitado a mi programa de televisión, un hombre adinerado, que usa relojes de medio millón de dólares, que conduce autos de trescientos mil dólares, llega al estudio minutos antes de que yo lo entreviste en directo. No hay tiempo para que lo maquillen. Se sienta frente a mí y de pronto dice: ¡Tengo medias grises! ¡Así no puedo salir al aire!
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Dame tus medias ahora mismo: un relato de Jaime Bayly

10 ENERO
Por qué no me hice sacerdote: un relato de Jaime Bayly
Me quedé sentado en la banca, avergonzado de mí mismo. Mi madre caminó a comulgar y, al volver, me miró con estupor. Llegando a la casa, me preguntó por qué no había comulgado. Le confesé que había pecado gravemente con pensamientos y tocamientos impuros.
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Por qué no me hice sacerdote: un relato de Jaime Bayly

03 ENERO
La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly
El político quiere ser presidente, ha querido ser presidente toda su vida. Ha sido periodista, ha publicado algunos libros, siente que su destino es ser presidente de su país. Está casado con una señora de alta sociedad, tienen hijos, son razonablemente felices. Nadie sabe con certeza en qué trabaja el político, pero se permite un buen pasar.
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La niña que cuidaba a sus padres: un relato de Jaime Bayly

27 DICIEMBRE
El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly
Al final de cuentas, traer al mundo una nueva vida, por accidente o por descuido, acabaría por costarme, cuando menos, un millón de dólares. La regla tardía que le sobrevino a mi esposa en el avión de noche me ahorró ese dinero, además de muchos dolores de cabeza. Por eso llegué encantado a Buenos Aires, como si hubiera recibido un gran regalo en vísperas de las fiestas navideñas.
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El vuelo del pelícano triste: un relato de Jaime Bayly

20 DICIEMBRE
Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly
Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones.
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Y todo por culpa mía: un relato de Jaime Bayly

13 DICIEMBRE
Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly
Si me dijeran que me quedan diez años de vida, trataría de ser más valiente y menos tonto. Pasaría más tiempo con mi madre y menos tiempo viajando. Renunciaría mañana mismo al canal de televisión. Seguiría grabando videos para mi canal personal, pero no hablaría de política, qué pereza. Publicaría las novelas inacabadas sobre el tío billonario y sobre la sagrada familia en que me tocó nacer.
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Ir al paraíso, donde nadie me espera: un relato de Jaime Bayly

06 DICIEMBRE
Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly
Resignado entonces a pagar por la segunda fiesta matrimonial o secuela nupcial de mi hija recién casada, no me quedó más remedio que negociar avariciosamente con ella, tratando de rebajar todo lo posible la cantidad exorbitante que me había pedido.
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Cómo jugar polo con caballos enanos: un relato de Jaime Bayly

29 NOVIEMBRE
La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly
Mi hija y su novio no han querido jurarse amor eterno en una confesión religiosa, frente a un pastor iluminado y baboso, o un clérigo barbudo y casposo. Mi hija fue bautizada en la fe católica, aunque no ejerce dicho credo, porque, como yo, tiende a pensar que los dioses y las vírgenes son nobles invenciones humanas.
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La fiesta inolvidable: un relato de Jaime Bayly

08 NOVIEMBRE
Por qué no me atreví a ser presidente: un relato de Jaime Bayly
Un amigo de toda la vida, al que no he visto casi toda la vida, ha fundado un partido político, lo que en mi país es un trámite tan frecuente como abrir un restaurante o una cafetería, y se ha postulado a la presidencia de la república, uno entre decenas de candidatos que aspiran a dicho cargo.
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Por qué no me atreví a ser presidente: un relato de Jaime Bayly

01 NOVIEMBRE
Cómo me dejó el inglés: un relato de Jaime Bayly
A pesar de que me matricularon en un colegio británico, nunca hablé inglés tan bien como mi abuelo y mi padre. Sin embargo, en la escuela lo hablaba con un mínimo decoro porque ciertos profesores angloparlantes, extranjeros al idioma español, me obligaban a hacerlo. Ahora lo hablo fatal, cada vez peor.
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