Aprender a perder
SEÑOR DIRECTOR:
¿Es posible que los sectores más extremos de la izquierda acepten finalmente una derrota electoral? La democracia exige comprender que la alternancia es natural y que un compromiso genuino con la institucionalidad requiere asumir los resultados con responsabilidad y mesura. En una democracia madura, la derrota debe transformarse en una oposición constructiva, alejada de la deslegitimación del adversario y de la lógica de la confrontación constante.
Chile enfrenta desafíos urgentes que demandan diálogo, moderación y una cultura política capaz de canalizar diferencias sin erosionar la convivencia. Persistir en la descalificación, alimentada por la frustración de las urnas, solo profundiza la polarización y debilita el clima de acuerdos que el país necesita para avanzar.
Al final del día, los líderes políticos proyectan sus acciones a la sociedad; en su capacidad de aceptar la voluntad de la gente con altura de miras, se juega una parte importante de la legitimidad democrática de nuestro sistema.
Daniel Burgos Bravo
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