Cartas al Director

El deber de saber: lecciones del caso Sartor

05/08/2026 FORMALIZACION CASO SARTOR Sergio Yañez Astete Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

SEÑOR DIRECTOR:

Las recientes resoluciones judiciales dictadas en el caso Sartor, que dejaron a cuatro de los imputados en prisión preventiva, vuelven a poner el foco en hechos que, según la Fiscalía, habrían ocasionado un perjuicio preliminar cercano a los US$200 millones para fondos y aportantes. Al mismo tiempo, abren una discusión fundamental en materia de gobernanza: ¿hasta dónde llega el deber de un director de saber?

La respuesta no puede ser que un director debe conocer todo cuanto ocurre en una organización. Pero tampoco basta con recibir informes y confiar en que la información que llega a la mesa es suficiente. El deber de diligencia supone ejercer juicio independiente, hacer las preguntas adecuadas, exigir antecedentes adicionales cuando existen señales que lo ameritan y elevar el nivel de escrutinio frente a potenciales conflictos de interés.

Esa distinción es fundamental. Una buena gobernanza requiere que los directores ejerzan su rol fiduciario con diligencia, criterio e independencia, haciendo las preguntas necesarias y generando contrapesos efectivos frente a decisiones que requieren un mayor nivel de escrutinio.

Este caso deja así una reflexión que trasciende las responsabilidades que deberá determinar la justicia. Porque sentarse a la mesa no solo entrega atribuciones; también impone el deber de comprender, cuestionar y supervisar.

Gonzalo Jiménez Seminario

CEO de Proteus Management & Governance y profesor adjunto de Ingeniería UC y del Centro de Gobierno Corporativo UC

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