Jugar con el miedo también es violencia

SEÑOR DIRECTOR:
Lo que algunos insisten en llamar “broma”, no lo es. Rayar baños con amenazas o difundir mensajes alarmantes es un acto de irresponsabilidad grave. Jugar con el miedo, aunque sea “de mentira”, genera efectos reales: instala incertidumbre y pone en jaque la seguridad de comunidades completas.
Estas conductas no solo banalizan hechos trágicos, sino que revelan la fragilidad con la que se enfrenta la crisis actual y la peligrosa facilidad con que el temor se imita. Ante esto, los adultos no podemos fallar: no es posible mirar hacia al lado ni relativizar.
Cada amenaza “de juego” afecta a cientos de personas y debe tener consecuencias. Esto no es una moda ni una etapa; es una señal de alerta. Y las alertas, en una sociedad que aspira a la paz escolar, se deben tomar en serio.
Roberto Bravo
Rector Colegio Trewhela’s
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