Las formas sí importan

SEÑOR DIRECTOR:
A propósito de la reciente polémica en torno al cambio de mando y a las conversaciones entre el gobierno entrante y el saliente, es importante recordar que las pasiones deben dejarse de lado cuando se trata de las cosas medulares y del futuro del país. Es evidente que cada coalición política necesita diferenciarse de sus adversarios, y es natural que quien asuma el gobierno critique a la administración anterior, así como quien lo deja defienda su legado. El debate puede ser álgido. Sin embargo, las formas sí importan cuando uno de los activos de Chile ha sido la seriedad de sus autoridades y la responsabilidad ante la incertidumbre mundial, especialmente en el contexto de la crisis geopolítica de las últimas semanas.
Chile posee una economía altamente dependiente del comercio internacional y con una política basada en acuerdos comerciales con diversos países. Eso implica que lo que se dice y se hace repercute en el extranjero, y un buen socio se reconoce cuando sabe manejar sus asuntos diferenciando la contingencia interna de la externa. El cuidado de nuestras cifras e índices micro y macroeconómicos son un ejemplo evidente de uno de estos activos esenciales. Eso nos ha diferenciado de otras economías de la región y nos ha permitido sortear momentos muy difíciles como la crisis subprime de 2008-2009. Basta recordar que dos cambios de mando recientes estuvieron marcados por un terremoto devastador (2010) y un estallido social y crisis institucional profunda (2022). Aun así, nuestras autoridades supieron hacer un traspaso del mando en armonía y poniendo los intereses del país en primer lugar. No es mucho pedir que ahora también hagan honor a esta buena y sana costumbre.
Manuel Gárate Chateau
Académico del Instituto de Historia UC
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