Los desafíos de la oposición ante este gobierno

SEÑOR DIRECTOR:
La oposición enfrenta un gobierno cuyo modelo político gubernamental concibe la política como una guerra de cuyo resultado depende la sobrevivencia nacional y no como deliberación orientada a la resolución de los problemas de la convivencia en escenarios turbulentos. Se inserta en una corriente global iliberal para la cual la sociedad tradicional ha sido víctima de una vorágine social que amenaza con terminar con los valores tradicionales del Occidente, que debilita “la” familia, ha sustituido el reino cristiano por la pluralidad de formas de vida, que pone en cuestión las jerarquías naturales y en peligro, el crecimiento, por su afán redistributivo y la exageración con que presenta la crisis climática.
Su estrategia electoral se basó en imposibilitar un debate racional pues, se afirmaba, que nada se hacía frente al crimen organizado, que la economía era un desastre, y que lo único que podía salvar al país es un gobierno de emergencia (otra manera de designar el estado de excepción permanente de Schmitt). Ganadas las elecciones, la estrategia es similar a la del exasesor de Trump, Steve Bannon, “inundar la zona” que consiste en la emisión de un torrente de decretos, declaraciones controvertidas con el objetivo de abrumar a la oposición y los medios para crear confusión lo que, además, afecta el proceso de toma de decisiones del propio gobierno e impide, siquiera, pensar sus efectos no inmediatos.
La oposición debe resolver varios dilemas, ¿cómo enfrentar una política efectista cuya segunda derivada aumenta y profundiza las dificultades? No cabe una respuesta igualmente efectista y demagógica, pues sólo propuestas racionales en sintonía con las emociones ciudadanas pueden resolver los problemas. ¿Cómo desarrollar una oposición constructiva y al mismo tiempo generar las bases intelectuales y políticas para enfrentar los problemas actuales y dar cauce a las oportunidades que abren las transformaciones tecnológicas resolviendo los problemas que genera? Cabe reconocer la obsolescencia de muchas de sus visiones tradicionales para enfrentar las rápidas transformaciones económicas y culturales en marcha. ¿Cómo enfrentar la fragmentación política y abordar las mochilas que algunos de sus sectores arrastran y dificultan una más estrecha relación con la ciudadanía? ¿Cómo construir una oposición que articule las variadas reivindicaciones de los movimientos sociales en un proyecto con vocación de mayorías?
Eugenio Rivera Urrutia
Director ejecutivo Fundación La Casa Común
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