Solidaridad con condiciones

SEÑOR DIRECTOR:
La economía cubana viene en demolición hace décadas; no es el embargo de Trump (acto final) el causante del actual sufrimiento del pueblo cubano. Esto obedece a la carencia de iniciativa privada, el exceso de ideología permeando todo el arco económico-social, las ineficiencias y corrupción generalizada en un Estado que lo abarca todo, amén de una falta de diversificación energética como resultado de mecenas petroleros que los ayudaban por razones ideológicas y geopolíticas (México, Rusia y Venezuela). A lo que se adiciona las faltas de libertades esquilmadas por el control policial y militar.
Ciertamente, el bloqueo económico establecido en los 60 por EE.UU. no impide que Cuba comercie con el resto del mundo, pero sí impone sanciones financieras. Pero esto no explica la situación terminal de la economía cubana, la que ha venido empeorando desde el colapso de la Union Soviética y la desaparición del campo socialista. Son un pueblo que ha experimentado lo que su clase dirigente le ha impuesto, llevándolos siempre al extremo de sus posibilidades y subsistencia.
En este contexto, la ayuda solidaria del gobierno de Boric con el pueblo cubano debería venir acompañada con un claro mensaje de que se requiere apertura democrática y avances en derechos humanos, y que en ningún caso tal ayuda es un subsidio a la dictadura comunista que tanto pesar causa a su población.
Francisco Castañeda
Profesor titular Universidad Central
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