20 años de El Tigre y el Dragón: la película que mostró el imaginario chino a occidente

Dirigida por Ang Lee, la historia de la desaparición de una espada mágica da la excusa perfecta para abrir la puerta a paisajes, acrobacias, amoríos y enseñanzas que logran exponer al mundo el imaginario chino. A dos décadas de su arribo a occidente, en Culto explicamos algunos apuntes detrás del clásico asiático que ganó cuatro premios Oscar.


La sorprendente persecución de Yu Shu Lien al ladrón de Destino Verde por los tejados.

Yī 一 (Uno)

La historia del cine chino tuvo un hito hace 20 años, gracias a la exhibición de una clásica trama de un legendario experto en artes marciales que decide dejar en herencia la Espada Celestial, un arma perfecta con más de 400 años de historia, para terminar con su pasado de guerrero tras no poder vengar la muerte de su maestro.

Este es el argumento central de la premiada película El Tigre y el Dragón, estrenada el año 2000. Es la única película de artes marciales que ha conseguido ser nominada como mejor película en los Oscar y el primer largometraje internacional en alcanzar 10 de esas nominaciones, incluyendo la categoría Mejor Película. En total, compitió en 10 categorías, obteniendo cuatro estatuillas: mejor película extranjera, mejor banda sonora, mejor dirección fotográfica y mejor dirección artística.

Su director, Ang Lee, definió que tanto su elenco como su rodaje debían ser íntegramente chinos: Beijing, Hebei, Jiangsu y Xinjiang, incluyendo el inmenso desierto de Gobi. El trabajo duró ocho meses.

Con 17 millones de dólares de presupuesto el equipo del film dio forma a una cinta que muestra diferentes facetas de la cultura de ese país, pasando desde el idioma hasta sus exóticos paisajes, costumbres, forma de ser y valores como el honor.

Las aclamadas acrobacias y la destreza de Michelle Yeoh (interpretando a Yu Shu Lien, a la derecha) y de la joven Zhang Ziyi (como Jen Yu). Ninguna usó dobles.

Con peleas que sobrepasan la realidad, saltos fantásticos entre edificios y escenarios mágicos y misteriosos. El género Wuxia, popular entre quienes alguna vez arrendaron películas de artes marciales en videoclubs, era algo común entre los chilenos, no así en el mercado norteamericano.

“Recuerdo que los entendidos en el Wuxia comentaban que se parecía mucho a cualquier otro tipo de película que se había hecho. Pero que de manera estratégica sus productores, distribuidores la desembarcaron en Estados Unidos, siendo catapultada al resto del mundo. Eso ayudó a que se diera conocer más que cualquier otra película del género”, explica Joel Poblete, crítico de cine y quien en ese entonces cubrió acontecer de la película.

A su turno, Cristián Briones, dueño de la tienda Fílmico y especialista en cine, opina que El Tigre y el Dragón fue una respuesta “no solo cinematográfica, sino que el fenómeno lo encontramos en la respuesta del público a lo que estaba viendo, fascinado porque se caminara en las espadas y tejados”.

Tim Yip obtuvo un Oscar al mejor diseño artístico con El Tigre y el Dragón. Hoy es un reconocido director de arte y diseñador chino.

Èr 二 (Dos)

Tim Yip obtuvo un Oscar al mejor diseño artístico con El Tigre y el Dragón. Este reconocido director de arte y diseñador chino, en conversación telefónica con Conexión China, describe que el motor de la película va más allá de una simple pelea: “Las películas de Kung Fu usualmente son para entretenerse; esperas momentos sorprendentes, pero en El Tigre y El Dragón se habla sobre algo mucho más grande. Al final hay elementos escondidos; por ejemplo, uno debe poner más atención a la escena final del salto de la princesa, que es un salto hacia el más allá, no solo algo sorprendente”.

Para Yip, la naturaleza de este filme radica en el poder: “Creo que la mayoría de las películas provienen de la tradición de las películas de Kung Fu. Siempre hablan de poder, pero un poder compite con otro y siempre hay venganza; así que al final una familia es herida o curada por otra familia, y esta familia, a su vez, se vengará; y al final de la trama tendrán éxito en sus acciones de venganza”.

-¿Qué elementos de la cultura o historia de China tomó en consideración para el diseño artístico del filme?

-Me inspiré en la última dinastía Qing, la cual comenzó a mediados del 1.600 d. C. Revisé algunas pinturas a tinta sobre las montañas, porque buscaba comprender la forma de cómo se une lo estético con lo poético, porque para mí siempre van juntos.

El mágico enfrentamiento de Li Mu Bai y Jen Yu sobre el bosque de bambú.

Sān 三 (Tres)

La conexión principal que El Tigre y el Dragón hace con la cultura china radica en que es hablada íntegramente en chino mandarín. Los actores hablaban el idioma, pero con diferentes acentos. Según ha dicho el actor Yun-Fat Chow, protagonista del filme, tuvo que hacer 28 tomas de su primera escena el primer día de rodaje, porque le era muy difícil hablar el idioma.

Chow Yun-Fat, nacido en 1955 en las afueras de Hong Kong, se convirtió en uno de los actores asiáticos más famosos internacionalmente. En El Tigre y el Dragón interpreta al guerrero Li Mu Bai.

Otro punto esencial que convirtió a El Tigre y el Dragón en un clásico del cine mundial fueron sus protagonistas. Con un elenco con una vasta historia en China Continental, Michelle Yeoh y Yun‑Fat son quienes asumen los roles principales, siendo elegidos por tener trayectoria en occidente y reconocidos en Estados Unidos.

Mientras que Yeoh participó de la saga James Bond, Yun-Fat se hizo conocido en cintas de gangsters. El elenco principal lo completa Zhang Ziyi como la princesa, y Chang Chen como un bandido del desierto.

Para Briones, “las protagonistas están al mismo nivel en el desempeño de las batallas. Michelle Yeoh es una estrella como no hay ninguna estrella de acción en Hollywood; está en la cima de la fama, a la misma altura que Jet Li o Jackie Chan desde hace 40 años. Donde ella aparezca es importante”.

Cabe destacar que ninguno contó con dobles, participando activamente en cada una de las peleas, pese a que era la primera película de artes marciales de Yun-Fat Chow. Zhang Ziyi, quien personifica a una mujer altamente entrenada, tuvo que aprenderse los combates como si fuesen un baile en lugar de una pelea. El peor de los casos lo vivió Michelle Yeoh, quien se desgarró el ligamento cruzado durante el rodaje y tuvo que ser operada de la rodilla. Yeoh regresó al set en diferentes momentos para filmar escenas de no acción hasta que su rodilla se recuperó.

El magistral duelo entre Yu Shu Lien y Jen Yu.

Sì 四 (Cuatro)

El 16 de mayo de 2000 fue el estreno oficial de la película, pero recién en diciembre de ese año llegó en una versión limitada a los cines de Estados Unidos. A Chile, la película llegó con expectación el 8 de marzo de 2001, dos semanas antes de que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood la premiara.

Con la industria norteamericana a sus pies, tanto la crítica como el público respondió ante el fenómeno fílmico asiático, superando los 100 millones de dólares de recaudación en Estados Unidos.

Crítica de La Tercera el 8 de marzo de 2001/ Crédito: Archivo CEDOC.

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