Columna de Daniela Lagos: Little Fires Everywhere, la guerra de los mundos

Reese Witherspoon y Kerry Washington protagonizan y producen esta miniserie de ocho episodios, ambientada en la segunda mitad de los años 90 y estrenada ayer por Amazon Prime.



En el inicio del primer episodio de Little fires everywhere es de noche y la enorme casa de los Richardson está en llamas. A la mañana siguiente, los equipos de emergencia siguen ahí y tres de los cuatro hijos de la familia ven cómo su madre habla con un bombero. “¿Qué crees que está diciendo?”, pregunta uno. “Probablemente va a encontrar la forma de culpar a Izzy”, responde su hermana. “Siempre lo hace”, remata el tercero. Mientras, el bombero les dice a sus padres que el incendio fue intencional, que había acelerantes y fuegos pequeños por todos lados.

Corte, créditos iniciales y luego una imagen de la casa cuatro meses antes del fuego, con la familia aparentemente perfecta que vive ahí empezando su día.

Reese Witherspoon y Kerry Washington protagonizan y producen esta miniserie de ocho episodios, ambientada en la segunda mitad de los años 90 y estrenada ayer por Amazon Prime. La ficción está emparentado con Big little lies no sólo por la aparición de una de sus protagonistas: al igual que el de HBO, es un drama basado en una exitosa novela, protagonizado por mujeres, con un misterio anunciado al inicio y con diálogos llenos de tensión y sonrisas falsas.

Witherspoon es Elena, la mujer que está hablando con el bombero al comienzo. Ella trabaja, pero también quiere ser la dueña de casa perfecta y tener un matrimonio e hijos perfectos, lo que parece resultarle, excepto por Izzy, una de sus hijas, quien se niega a ser lo que quiere su madre.

Mia (Kerry Washington) es lo opuesto a Elena: una artista, madre soltera, con un pasado misterioso, que no se queda en ningún lugar demasiado tiempo y que tiene pequeños trabajos con los que mantiene a su hija adolescente, quien ya no desea seguir con una vida tan inestable.

Estas dos madres, enemigas naturales, y sus hijos son los que mueven la historia. Mia y su hija acaban de llegar a vivir a una pequeña y acomodada comunidad. Elena es la corredora de propiedades que les arrienda la casa y que le ofrece un trabajo a Mia, ayudándola con las labores del hogar. Ella al principio se niega, pero cuando su hija le dice que no quiere mudarse otra vez, que quiere una vida normal y amigos, acepta a regañadientes. Así se inicia una relación tensa entre las dos mujeres, destinada a explotar.

Conflictos raciales, de clase y privilegio, de estilos de vida y crianza están al centro de esta miniserie que avanza veloz y plantea rápidamente el conflicto de base, mientras va entregando giros y revelaciones con el correr de la historia. Una drama intenso y una batalla entre dos mujeres que, sabemos, terminará con todo en llamas.

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