La maldición de Glenn Close y la dicha de Frances McDormand

Glenn Close en la alfombra roja dispuesta en la Union Station de Los Angeles. Foto: Chris Pizzello / POOL / AFP

Como ha sido la tónica desde 1983, la estrella de Atracción fatal se volvió a ir con las manos vacías de la ceremonia de los Oscar, igualando a Peter O’Toole como los intérpretes con peor registro en los galardones de la Academia. La actriz de Nomadland, en cambio, este domingo se sumó a un selecto grupo que incluye a Meryl Streep, Daniel Day-Lewis y Jack Nicholson. El dulce y agraz de la edición 2021 de los máximos reconocimientos de Hollywood.



¿Glenn Close ganó o perdió anoche en los Oscar? En lo concreto, se fue con las manos vacías. Pero también se retiró de la Union Station de Los Angeles en calidad de dueña de uno de los mejores episodios de la noche.

Al ritmo de Da butt, el imbatible éxito de 1988 de E.U., el actor Lil Rel Howery le preguntó a la estrella de Atracción fatal si se animaba a bailar la canción como dicta la coreografía. A puro twerking o perreo. Close, la clase de estrella que viene de vuelta, no lo pensó ni un segundo y empezó a agitar las caderas con su vestido azulado. El público de la ceremonia, más reducido que de costumbre por las medidas sanitarias, rugió como pocas veces en la tarde-noche de California.

Por accidente, la actriz de 74 años también fue protagonista de otro buen momento de la cita. Posterior a que se conociera que había vuelto a perder en la carrera como Mejor actriz de reparto, esta vez a manos de la actriz coreana Youn Yuh-jung (Minari), recibió las loas desde el escenario de su colega, debutante en Hollywood pese a que se llevan en edad por meses de diferencia.

La actriz baila Da Butt en los Oscar. Foto: ABC via AP

“No creo en la competencia. ¿Cómo puedo ganarle a Glenn Close? La he visto en tantas actuaciones”, la celebró la intérprete de Corea.

Close es pura sonrisa cada vez que en los Oscar se abre un nuevo sobre y emerge un nombre distinto al suyo. Aunque en la ceremonia de este domingo su racha negativa puede haber adquirido nuevos ribetes tragicómicos, porque al no salir triunfante con su actuación en Hillbilly, una elegía rural llegó a las ocho nominaciones sin victorias, igualando el registro de Peter O’Toole. El mítico actor de Lawrence de Arabia postuló por última vez a la estatuilla en 2007, cuatro años después de haber sido distinguido con el Oscar honorífico.

Para ser justos, la actriz estadounidense llegaba a la 93° edición de los galardones de la Academia sin demasiadas chances. De hecho, su inclusión en la temporada de premios fue casi milagrosa, después de las pobres críticas que recibió el filme dirigido por Ron Howard y estrenado en Netflix. A causa de esa fría recepción, quedó en el camino su coprotagonista en la historia, Amy Adams, otra con un vínculo maldito con los Oscar (seis candidaturas, cero estatuillas).

Más cerca estuvo hace dos años, cuando llegaba con estupendas opciones a la ceremonia en el Dolby Theatre gracias a su papel en La esposa, el correcto drama sobre la mujer de un aclamado autor. Pero a última hora, en la gran noche, se le apareció la británica Olivia Colman (La favorita), quien desde entonces empezó un ascenso imparable en la industria hasta encontrarse, irónicamente, de nuevo con la actriz de Albert Nobbs en la disputa por la distinción más apetecida de Hollywood. Pero Close siempre encuentra una contendiente que la ensombrece. En 2021 fue una veterana de Asía sin experiencia en Estados Unidos, en 1988 fue Cher y en 2012 Meryl Streep.

Algún día debería trasladar a los Premios de la Academia su suerte en otro tipo de instancias, como los Emmy (tres galardones) o los Globos de Oros (tres). Por mientras los Oscar parecen encontrarse en un idilio perfecto con una colega de una generación anterior, Frances McDormand. Ganadora en 1997 por Fargo, de los hermanos Coen, y en 2018 por Tres anuncios por un crimen, del británico Martin McDonagh, la intérprete ahora se apoderó de la estatuilla más peleada de la noche.

Frances McDormand y Chloé Zhao posando con el premio a Mejor película. Foto: Chris Pizzello/Pool via REUTERS

Hasta cuatro postulantes llegaban con opciones de alzarse con el premio (Viola Davis, Carey Mulligan y Andra Day), pero las preferencias volvieron a beneficiarle. Su rol de Fran en la brillante Nomadland conquistó a los votantes, quizás por cómo se las ingenia para mimetizarse en un elenco de actores no profesionales, quizás por cómo encarna la esencia de una mujer que ante la crisis se desprende de todo.

Esta fue la primera ocasión en que un triunfo suyo vino acompañado de una victoria en Mejor película y, por cierto, la primera vez en que también alza la estatuilla como productora, junto a la directora Chloé Zhao y su socio Peter Spears.

McDormand se unió a un selecto grupo de actores con su más reciente estatuilla. Ahora empata con Meryl Streep, Jack Nicholson, Daniel Day-Lewis, Ingrid Bergman y Walter Brennan con tres galardones de la Academia, y quedó sólo a uno de la máxima ganadora histórica, Katharine Hepburn, que ostenta la marca desde 1982. Es el amor que la mayor organización de Hollywood tiene con unos y el agraz que ofrece a otros. Aunque Glenn Close siempre se puede robar la noche más importante del año con lo que se le apetezca.

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