Por Felipe RetamalGepe en busca del oro entre sus canciones: “Las disfruté como la primera vez”
En Oro, su nuevo álbum, el músico revisita dos décadas de carrera y transforma diez de sus canciones junto a invitados chilenos y latinoamericanos. En conversación con Culto, habla de reinvención, ciclos creativos y de la exigencia de mantenerse fiel a sí mismo.

Siempre cómodo con las imágenes simples, Gepe explica su nuevo proyecto con una referencia cotidiana; el cajón de la cocina con diferentes objetos. Ese en que están a la mano pilas, utensilios viejos, cintas adhesivas o lo que sea. “Es ese cajón que uno no está mirando todos los días, pero a veces cuando te hace falta algo, vas”, dice a Culto. Fue así que trazó Oro, su álbum retrospectivo en que repasa sus 20 años de carrera en 10 canciones.
No lo tenía en sus planes inmediatos. En realidad, Gepe no deseaba seguir la lógica de las reediciones de lujo o los Grandes Éxitos en términos convencionales. Más bien, aprovechó el empuje del proceso de UNDESASTRE, su disco de 2024, para mirar aquel cajón olvidado de la cocina. “Salió como un respiro a eso. Me quería un poco sacar de la espalda ese disco, que me encanta, pero cuando uno sale de lo urgente, de lo inmediato, empieza a mirar en perspectiva. Y le puse Oro como una manera de denominar lo valioso de la forma más simple posible”.
Fue entonces que junto al reconocido productor colombiano Julián Bernal, decidió lanzarse en un ejercicio ¿qué pasa si reinventa sus propias canciones? Comenzaron a trabajar alrededor de marzo del año pasado, primero con Ser Amigos (original de Estilo Libre, 2015) y Hablar de ti (Ciencia Exacta, 2017). Como se entusiasmaron con el resultado, siguieron adelante. En total, trabajaron sobre un cuerpo de 20 canciones de las que finalmente cortaron las 10 para el álbum. “Empezamos a grabar las canciones como si fuesen la primera vez. Por supuesto que sabíamos que estaban ahí, pero empezamos a disfrutarlas como si fuesen la primera vez que las estábamos grabando”.

Y con el envión se permitieron abordar otra inquietud ¿y si traían invitados a todas las canciones? Así el proyecto tomó forma como un álbum retrospectivo y colaborativo a la vez. El listado es tan variado como sorpresivo; pasan los mexicanos Silvana Estrada y Macario Martínez, la argentina Daniela Spalla, el dúo azteca Daniel me estás matando y el dominicano Álex Ferreira. También abrió el cajón de los chilenos, convocando a la nueva voz de la cumbia, Alanys Lagos, al Cuarteto Austral, el ensamble de bronces Fuerza Maestra y se permitió reinventar la folklórica Flor del Canelo (Ciencia Exacta, 2017), con una llamativa colaboración entre Isabel y Tita Parra además de Javiera Electra, uno de los nuevos nombres de la canción chilena. “Es bonito ese vértigo de invitar a determinado artista que hace espacio en su agenda para ir y cantar. En este caso lo experimentamos en un nivel bastante extremo”.
Gepe definió a los invitados a partir de dos instancias. “La primera, que fue en la mayoría de los casos, es que a determinado artista que por ahí me lo crucé o por ahí se me ocurrió, le mandé cinco o seis canciones y ellos elegían, eso permitió que se identificaran con ella”. La otra instancia funcionó al contrario, es decir, la canción sugirió los arreglos escritos por Miguel Molina. Eso permitió la presencia del Cuarteto Austral, con experiencia tocando junto a Macha y el Bloque Depresivo y el MTV Unplugged de Los Bunkers, para grabar una imaginativa y dramática versión de Un Gran Vacío (GP, 2012), la última que registraron para el disco, muy rápido, en apenas un par de tomas. “A mí siempre me pareció que el arreglo original no le hacía suficiente justicia, y por eso que no podíamos tocarla últimamente”, dice Gepe. “Entonces le pedí al Miguel un arreglo que generara mucha concentración de ruido en un momento y luego se fuera. Y justamente, lo tiene”.
Misma cosa para el ensamble de bronces Fuerza Maestra, quienes se lucen en el explosivo y carnavalesco arreglo de Bomba Chaya (GP, 2012), como sacada de una celebración de La Tirana. “Me encantó hacer esto, nunca había enviado varias canciones para que alguien escogiera y cantara ¿si me quedé con las ganas de invitar algún artista? Sí, siempre hay. Alguien anglo, creo que eso me falta. No sé, el James Blake, ponte tú, o Bon Iver”.
La única excepción está La Esgrima de los Ojos, un llamativo ejercicio en que Gepe cruza dos canciones; Esgrima (Hungría, 2007) y La Enfermedad de los Ojos (Gepinto, 2005). Todo surgió porque el músico conoció a una persona que hace partituras para organillero, así que le encargó La Enfermedad con vistas a trabajarla con ese peculiar sonido callejero. “Y me la hizo, la tenía ahí y me dije ¿qué pasa si le meto otra cuestión? Así, a lo loco nomás. La estuve macerando un montón de tiempo porque eso quería hacer, forzarlo un poquito, juntar con scotch dos piezas de rompecabezas que no pegan pero que parten del mismo puzzle”.
La portada del disco de alguna forma funciona como una metáfora de ese cajón de la cocina. Gepe carga con sacos de monedas, globos, flores plásticas y varios objetos. En parte se inspiró en la portada de Washing Machine (1995) de Sonic Youth, uno de sus discos favoritos. La foto fue tomada por el artista Choko.latin en un estudio céntrico en la calle Dieciocho. “Es un poco lo que estoy haciendo con las canciones, como ‘yo llevo mis canciones, te las ofrezco, para mí son valiosas, espero que para ti lo sean’”.

-Estas 10 canciones reimaginadas ¿consideras que son las versiones definitivas?
No. Yo creo que no es posible eso. Lo fijo de una canción es la composición, o sea la armonía, la melodía y la letra. El resto es la foto del momento nomás. No sé si da para hacer cuatro versiones de Ser amigos, o dos o tres de Hablar de ti, pero no creo en la versión definitiva. No lo creo.
-Al mirar ese cajón de tus canciones en perspectiva ¿te llamó algo la atención?
Yo creo que en general el sentir que se han hecho cosas que son reales. Más allá de que ha sido un trabajo orgánico, ha sido un trabajo de achuntarle y a veces no. Te podría decir que un 50% cada una de las opciones, pero eso es real y es mío y nadie me lo va a quitar. Yo creo que eso es, en el trabajo que sea. Me da la impresión de que sucede eso cuando ya ha pasado una cantidad de tiempo considerable. Uno se mira en perspectiva y puede decir: ‘Mira, el trabajo que he hecho es real y responde a determinadas etapas de mi vida’, y el resumen de eso, digamos la raya para la suma, es: pucha, amo lo que hago.
-Este disco repasa tus 20 años de carrera ¿cómo llevas la presión y la expectativa que se genera en torno a un proyecto cuando ya tiene tiempo?
Yo creo que después del tercer disco, en el proyecto que sea, es difícil sostener lo que viene después. Yo creo que los ciclos de los artistas son cada tres discos. Cada tres discos empieza un ciclo nuevo. Se me ocurre que en cada banda, la que sea, Radiohead, los Beatles, en fin, son tres discos y comienza una historia nueva, y esa historia nueva tiene que generar un contrapeso o complemento a la anterior. Así lo veo y felizmente cada tres discos pasa algo nuevo que a veces llama más o menos la atención, pero por lo menos me mantengo honesto conmigo mismo y eso para mí es suficiente. Al respecto de si hay o no presión, creo que el crítico más heavy de Gepe soy yo mismo. Y soy muy autoconsciente de lo que hago. No sé si para bien o para mal, pero sí, soy muy crítico, la verdad que últimamente eso lo he afinado muchísimo, espero que para bien. Por lo tanto, las cosas que hemos hecho hasta ahora han pasado todos los filtros Gepe. Y sí, yo me presiono bastante, pero también trato de mantener un ritmo orgánico, armónico, y no histérico de sacar por sacar. No me gusta publicar por publicar.
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