Culto

Murales, voces y plagio: el turbulento paso de Bad Bunny por tribunales

Actualmente, el equipo del artista pide más de 400 mil dólares por honorarios legales, tras una demanda infructuosa de la empresa musical emPawa Africa. La carrera de Benito Martínez se ha tenido que enfrentar en varias ocasiones a conflictos legales con otros artistas, e incluso, su exnovia.

Murales, voces y plagio: el turbulento paso de Bad Bunny por tribunales

Ninguna etapa de Bad Bunny, dueño de una carrera histórica a estas alturas, ha estado exenta de polémicas. Desde sus inicios, su arte ha estado bajo la lupa del público por sus letras o de los conservadores del género por su forma de romper el molde.

De estas objeciones ha logrado salir impoluto. Sin embargo, su trayectoria también ha sido llevada a los tribunales, de los que no siempre ha logrado ganar, en ocasiones perdiendo millones.

Uno de los casos más recientes fue el conflicto que tuvo el artista con la empresa musical emPawa Africa. Esto debido al uso de un segmento de la canción Empty my pockets de Joeboy sin un permiso previo en Enséñame a bailar del disco Un verano sin ti (2022). “La intención de Rimas Music (sello discográfico al que pertenece Bad Bunny) es claramente apropiarse con descaro del trabajo de jóvenes creadores africanos para su beneficio sin atribución”, señalaban en una declaración.

La defensa argumentaba que contaban con la autorización de Lakizo Entertainment, quien distribuyó el tema globalmente. Entre idas y vueltas, la empresa africana alargó el litigio durante dos años. A fines de 2025, emPawa Africa retiró la demanda y, posteriormente, el juez desestimó el caso. Sin embargo, esto sólo cambió el rumbo del proceso en otra dirección.

Actualmente, el equipo de Bad Bunny pide un reembolso que asciende a más de 400 mil dólares por el litigio. Argumentan que la empresa musical africana se debería hacer cargo de los gastos de los honorarios legales que acumularon. “Este caso no tenía fundamento desde el principio y nunca debió haber sido presentado”, dice la solicitud de honorarios legales recogida por Billboard.

El primero de los casos

Uno de los casos más emblemáticos tiene raíces en el origen del artista. En sus tiempos de subir canciones a Soundcloud, el cantante tenía su icónica firma: “Bad Bunny baby”. En años posteriores, buscando hacer un guiño a su pasado, encontró problemas. Al reutilzar la grabación, en Pa ti de 2017 y Dos mil 16 de su álbum Un verano sin ti, inició un conflicto legal con su expareja Carliz De La Cruz Hernández.

Pese a que el equipo de Bad Bunny le ofreció a De La Cruz comprar los derechos de la frase días antes de la publicación del disco del artista, ella se negó. El álbum se lanzó con su voz en él y el proyecto fue el inicio del despegue internacional del boricua.

La demanda de la expareja del “Conejo malo” pedía una suma de 40 millones de dólares. Lo que contrasta con los dos mil dólares que le ofrecieron antes de la publicación del álbum por su voz. “Esto ha provocado, y actualmente sigue causando, que De La Cruz se sienta preocupada, angustiada, intimidada, abrumada y ansiosa”, argumentaba el documento legal recogido por BBC.

Bad Bunny

Missy Elliott en Safaera

Safaera es una de las canciones más importantes del catálogo de Bad Bunny. Un reggaetón que junta a figuras fundamentales del género como son Jowell & Randy o Ñengo Flow. Un tema que marcó las fiestas post pandemia. Pese a esto, las ganancias por él no han ido enteramente para sus compositores.

Missy Elliott notó las similitudes de un segmento de la canción con uno de sus himnos, Get your freak on. El artista no contaba con un permiso para usar la obra de la rapera y fue demandado por plagio. En el caso, la cantante pedía reconocimiento en los créditos y las ganancias de la canción.

bad bunny 2

El resultado final fue a favor de Missy Elliott, lo que dejó a Bad Bunny con ganancias ínfimas de uno de sus bombazos más grandes. En una entrevista con Molusco TV, Jowell explicó que el equipo detrás del hit casi no recibe regalías. “Lo que pasa es que legalmente ellos no me pueden sacar porque yo escribí ahí, así que me dieron el 1% a mí, 1% a Randy, y se quedaron con todo ellos. Hasta Bad (Bunny) cobra como 1% también”, relata el artista.

Los murales de los barrios

La primera etapa de Bad Bunny lo mostraba como un tipo de barrio con códigos ligados al trap. En sus videoclips, se podía ver al artista en las calles de Puerto Rico, muchas veces acompañados de murales de los vecindarios. Esto ha llevado a que más de un autor lo demande por incluir sus obras en los videos musicales.

En 2014, un grupo de artistas decidió restaurar visualmente una cancha de baloncesto próxima a una plaza de Santurce. Ahí, pintaron un colorido mural que se mantuvo por años. Una obra que, tiempo después, apareció en el visualizer de Ser bichote, una canción del disco X100pre (2018).

En las imágenes se puede ver a niños jugando baloncesto en la cancha con el mural de fondo. Los artistas argumentaron que la elección del lugar de grabación fue por la estética que brindaba su obra a la escena.

Este video actualmente no está en el canal oficial de Bad Bunny, pero ha sido resubido por otras cuentas.

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