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Your time is gonna come: el día en que Keith Moon bautizó sin querer a Led Zeppelin

Lo que nació como una broma pesada del baterista de The Who durante una sesión de grabación terminó convirtiéndose en la identidad de la banda definitiva del rock, según atestigua el reciente documental Becoming Led Zeppelin de HBO Max. Un recorrido desde los estudios de Londres hasta el caótico y último encuentro de dos leyendas sobre el escenario.

Your time is gonna come: el día en que Keith Moon bautizó sin querer a Led Zeppelin

Fue uno de esos comentarios que se lanzan al pasar, como si se esperara que pervivieran solo unos segundos, los suficientes para que el mensaje llegue, golpee y se vaya. Pero lo que seguro nunca esperó Keith John Moon -el baterista de The Who, uno de los más grandes percusionistas de la historia- era que su chiste permaneciera en el tiempo.

Moon conocía a Jimmy Page, quien a mediados de los 60 era un connotado guitarrista de sesión que incluso se había dado el gusto de rechazar dos ofertas para ingresar como miembro a The Yardbirds, para sustituir a su amigo Eric Clapton, aunque finalmente terminó accediendo en 1966.

En el intertanto, Page fue convocado por otro de sus cercanos, el volcánico Keith Moon, para una sesión de grabación fuera de The Who. Y no fue el único que apareció, pues también fueron convocados el bajista John Paul Jones, el tecladista Nicky Hopkins y el guitarrista Jeff Beck. Todos se reunieron en los estudios IBC de Londres.

Una vez juntos, dieron vida a una canción que titularon con el sugerente nombre de Beck’s Bolero. El tema avanzaba con un ritmo de rock arrastrado pero vibrante, donde la batería -estruendosa- guiaba una melodía de guitarras que culminaba en ese solo deudor del blues británico, que por entonces cultivaban bandas como Ten Years After o Cream. No había vocalista.

La sesión fluyó tan bien y hubo tan buena vibra entre los participantes que a partir de ello, Page lanzó la idea de crear un supergrupo que los uniera a él con el motor rítmico de The Who: John Entwistle al bajo y Keith Moon en la nave. Incluso se le ocurrió hasta un nombre, Mad Dog. Sonaba bien.

La respuesta vino por parte de Moon, quien se mostró poco entusiasmado con la idea. De hecho, señaló que la banda “caería como un zepelín de plomo”, un lead zeppelin, en inglés. Y como si tuviese poderes psíquicos, efectivamente con la idea no pasó nada y quedó en barbecho. De momento.

Keith Moon, baterista de The Who

Pero en 1968, tras el fin de The Yardbirds, Jimmy Page retomó la idea de formar un conjunto. Uno propio, sin depender de nadie. Con un puñado de buenas canciones reclutó al bajista John Paul Jones y al cantante Robert Plant, y este a su vez trajo al baterista John Bonham. Había nacido un combo al cual solo le faltaba un nombre. Las ganas y el talento sobraban.

En un principio, pensaron en mantenerse como Yardbirds, pero después que Jimmy Page y el manager Peter Grant lograran un contrato de grabación para el grupo con el prestigioso sello Atlantic Records, decidieron partir de cero y por ende, bautizarse a sí mismos en el río Jordán del rock.

Led Zeppelin

“Keith Moon sugirió el nombre Led Zeppelin, me pareció un nombre excelente”, recuerda Jimmy Page en el documental Becoming Led Zeppelin, de reciente estreno en HBO Max. “A mí me pareció un nombre terrible, pensé que nadie lo recordaría”, complementa John Paul Jones. “Pero no se me ocurrió uno mejor, así quedó Led Zeppelin”.

Fue el manager de la banda, Peter Grant, quien pulió el nombre. En vez de Lead Zeppelin sería mejor llamarse Led Zeppelin, para evitar errores de pronunciación y efectivamente la gente los recordase. Con ese nombre realizaron sus primeras presentaciones y publicaron su primer disco homónimo, lanzado el 13 de enero de 1969 en los Estados Unidos, y grabado por el ingeniero Glyn Johns, el mismo que registró a The Beatles en las sesiones del proyecto Get Back (posteriormente, el álbum Let it be).

Con los años, Led Zeppelin se reencontró con el hombre que, sin querer, los había bautizado. Keith Moon tocó junto al cuarteto el 23 de junio de 1977 en el L.A. Forum. En la ocasión, se ubicó al costado de la batería de John Bonham y tocó en su estilo desaforado -pero técnico- usando un kit muy especial: en su mano izquierda, un pandero; en la derecha, un mazo con el que aporreaba alternadamente un timbal y al pandero.

En ese rol acompañó al grupo en Communication breakdown, y Rock n’ roll. Incluso, en el parte final de la segunda, cuando Bonham tocó su solo de cierre, Moon reemplazó el pandero por una baqueta y se unió a la interpretación de “Bonzo”. Un solo tocado por dos bestias.

Led Zeppelin y Keith Moon

Moon se veía algo aturdido y confundido. Tocaba con torpeza, intentó decir algo en el micrófono pero Robert Plant se lo quitó a tiempo antes que hiciera el ridículo. Se veía algo penoso, los estragos del exceso de consumo de alcohol hacían mella en él. Sería la última vez que se subiría a un escenario, antes de su muerte por sobredosis de Clometiazol, el 7 de septiembre de 1978. Led Zeppelin le sobrevivió un poco más, hasta 1980, con el deceso de Bonham. El ciclo estaba cumplido.

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