Cronista de culto: muere destacada autora Hebe Uhart

Hebe Uhart, en el centro de Santiago, en una de sus visitas a Chile.

La escritora argentina, Premio Manuel Rojas 2017, admirada por Piglia y Fogwill, falleció a los 81 años.


Las observaciones abundan en la prosa de Hebe Uhart. Sus narraciones sencillas y directas ofrecen un viaje ameno y a la vez profundo por sus páginas. “Su escritura es tan simple que por momento parece infantil”, comentó el autor Haroldo Conti.

En sus inicios trabajó como profesora de colegio y luego, por 20 años, enseñó en la Universidad de Buenos Aires textos de Nietzsche, Platón y Simone Weil. En su última década, la profesora de filosofía ya jubilada estaba dedicada a apuntar sus viajes por el continente, a escribir una columna para el diario uruguayo El País e impartir algunos talleres literarios en la capital argentina.

Reacia a la figuración mediática, considerada de culto por sus pares, Hebe Uhart falleció ayer a los 81 años.

Durante décadas fue “el secreto mejor guardado de la literatura argentina”, según la periodista Leila Guerriero. Fogwill la catalogó como “la mayor cuentista argentina contemporánea” y Ricardo Piglia la ubicó, junto a Borges, entre “los narradores inciertos, esa idea de que el sentido no se termina nunca de construir”.

Nacida en 1936, en Moreno, a 36 kilómetros de Buenos Aires, Hebe Uhart se sentía una mujer suburbana: “No soy ni campesina ni urbana. Soy suburbana. Nací en un suburbio de Buenos Aires, cuando Moreno era un pueblo”.

En los años 60, mientras ejercía la docencia en colegios, debutó en la literatura con el libro de cuentos Dios, San Pedro y las almas (1962). De su prosa de viajes destaca Viajera crónica (2011), Visto y oído (2012) y De aquí para allá, publicado el año pasado por Adriana Hidalgo editora. El sello argentino, que distribuía su obra en Latinoamérica, acababa de publicar Novelas reunidas, volumen compuesto de seis narraciones breves, entre ellas la elogiada Mudanzas (1996).

“Escribir, como dice Stephen King, es hacer olvidar a una persona que está leyendo una historia para hacerlo entrar en la historia”, afirmó.

“La literatura de Uhart era tal como ella misma: vital, fresca, exquisitamente coloquial, genuina, atenta a los detalles, con el oído siempre en alerta, finísima en su humor, de apariencia ingenua pero filosa en extremo”, comentó ayer la escritora Alejandra Costamagna, quien integró el jurado que le otorgó a Uhart el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas 2017.

“Me dicen amigos que Manuel Rojas es un escritor muy bueno, pero no lo tengo leído”, señaló Uhart el año pasado, tras ser reconocida con el galardón chileno. “Todos dicen que me lo merezco, pero yo no siento que me merezca un premio tan grande…”, agregaba.

“Es una de las personas más inteligentes y divertidas que he conocido. Leí sus libros sabios y hermosos hace muchos años, cuando era difícil conseguirlos”, dijo ayer Alejandro Zambra, y agregó: “Luego la conocí, y conmigo y con mucha gente más fue siempre muy generosa. Hace poco releí algunos de sus cuentos y la ilusión de escuchar su voz era tan poderosa, era como hablar con ella”.

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