Babelsberg: el mítico estudio del expresionismo alemán cumple 100 años
<P>En los estudios más antiguos del mundo se filmaron películas como <I>Metrópolis</I> y <I>El ángel azul</I>. </P>

Cuando Berlín, la ciudad que estaba dividida por un muro, se unificó al igual que el resto del país en octubre de 1990, no pocos alemanes y muchos europeos compartieron una inquietud. Temían que la capital podía volverse demasiado poderosa y volver a acariciar el encanto maligno de la hegemonía.
Pero muy pronto quedó demostrado que los temores eran infundados. La ciudad, en lugar de añorar el poderío que alcanzó durante el III Reich, prefirió rescatar de su historia la rica herencia cultural. La famosa Isla de los Museos, por ejemplo, está camino de convertir en realidad el sueño que tuvo hace más de 200 años, el rey prusiano Friedrich Wilhelm IV, que ordenó construir el "mayor museo universal del planeta".
La apasionante metamorfosis cultural que ha vivido Berlín en los últimos 21 años no podía dejar de contaminar al mundo del cine, un fenómeno que hizo posible que los estudios Babelsberg, la famosa fábrica de sueños ubicada a 30 kilómetros de la capital, y donde el 12 de febrero de 1912 se rodó el primer filme en el interior de una fábrica abandonada, logrará revivir de su propia historia como la mítica ave fénix.
Aquí Marlene Dietrich, gracias a la cinta El angel azul, se convirtió en estrella, y jóvenes realizadores como Billy Wilder, Josef Sternberg y Fritz Lang se alimentaron de una fiebre creadora única en Europa. Pero cuando los nazis llegaron al poder en 1933, los estudios se transformaron en uno de los principales vehículos de propaganda de Joseph Goebbels, que ordenó filmar melodramas para agradar al Führer.
Bajo el régimen comunista de la ex RDA, Babelsberg languideció durante 40 años y, aunque daba trabajo a 2.500 personas, los estudios tenían sus días contados. Un raro milagro político lo salvó del olvido e hizo posible que la catedral del cine alemán pueda celebrar con orgullo sus 100 años de existencia: la caída del Muro en 1989.
La oportunidad llegó en 1992, cuando la Compagnie Générale des Eaux, que más tarde se transformó en Vivendi, compró los estudios por 76,5 millones de euros, un precio exorbitante para un terreno de 140 hectáreas y que sólo tenía una línea de teléfono y donde la calefacción no funcionaba. Pero los franceses estaban convencidos de poder recrear Hollywood en los estudios más legendarios de Europa y convertir a Babelsberg en la meca del cine europeo. La aventura duró 12 años. En 2004 Vivendi, agobiado por las pérdidas, vendió los estudios por el precio simbólico de un euro a dos inversionistas alemanes con almas de pioneros y que sí han tenido éxito en recrear Hollywood en Berlín
Ese año llegó a la capital Matt Damon para filmar La supremacía Bourne y poco después aterrizó en Berlin Tom Cruise para rodar Operación Valquiria. Cuando Quentin Tarantino pisó el hangar Marlene Dietrich, donde filmó gran parte de la cinta Bastardos sin gloria, acarició con pasión el piso. "Estaba emocionado de estar en el mismo lugar que habían utilizado los precursores del cine", contó Eike Wolff, portavoz de los estudios. "Berlín es la mejor ciudad de Europa y Babelsberg, el mejor estudio", sentenció el famoso director cuando acabó el rodaje de su película.
Tom Hanks y Kate Winslet, también rodaron las cintas Cloud Atlas y El lector, respectivamente, en Babelsberg. "Venir aquí para filmar en sus históricos estudios es la fantasía de todo estudiante de cine que se hace realidad para el director con experiencia", dijo el actor, mientras que Kate Winslet admitió que su experiencia en Babelsberg había sido "extraordinaria".
¿Qué más se les puede decir a unos estudios alemanes? "El nombre de Babelsberg es una bendición, pero por eso mismo, la presión es muy grande a veces", admite Carl L. Woebcken, uno de los dos pioneros que adquirió los estudios en 2004.
Lla fama y la leyenda de los estudios no es suficiente para atraer grandes producciones, sobre todo en tiempos de crisis. Los productores y los directores ahora se inclinan por centros donde pueden obtener apoyo económico de las autoridades locales. En Berlín, funciona desde 2007, por ejemplo, el Fondo Alemán de Promoción al séptimo arte, DFFF en sus siglas alemanas, que subvenciona los rodajes que se realizan en Babelsberg con hasta el 20 por ciento del presupuesto de una película.
Pese a las subvenciones y a la presencia de actores famosos de Hollywood, Babelsberg cerró 2011 con pérdidas. Pero Carl L. Woebcken sigue siendo optimista. "2012 será un bueno año y conseguir más proyectos internacionales sería el mejor regalo de cumpleaños para Babelsberg", dijo.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE












