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Casos de adulterio que han pasado a la historia

<P>Entre los casos más emblemáticos está el del secretario de Guerra británico John Profumo.</P>

El artículo 134 del Código de Justicia Militar estadounidense castiga el adulterio porque considera que las relaciones extraconyugales "desacreditan a las Fuerzas Armadas" y atentan contra su reputación. Incurrir en esa conducta puede significar un año de prisión, el despido del Ejército y la confiscación del salario. Sin embargo, según observadores del escándalo que sacude a EE.UU., y en el que aparecen involucrados el general retirado y ex director de la CIA, David Petraeus, y el comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán, John Allen, parece, sin embargo, improbable que alguno de ellos termine compareciendo ante una corte marcial.

Petraeus, uno de los generales más reconocidos de su generación, renunció a su cargo de director de la CIA, que había asumido tras pasar a retiro, como consecuencia de una relación extramatrimonial con su biógrafa, Paula Broadwell.

Los analistas coinciden en que las sentencias en prisión por adulterio son muy extrañas. De hecho, un general retirado de dos estrellas, David Hales, reconoció en 1999 ante una corte marcial que había mantenido relaciones adúlteras con cuatro mujeres militares. Por este motivo, fue condenado a pagar una multa de US$ 10.000, pero no fue encarcelado y se lo llamó a retiro. Numerosos casos terminan cada año con el despido de las FF.AA. de la persona cuestionada.

Uno de los últimos escándalos al interior de las filas del Ejército ocurrió en octubre de este año, cuando James H. Johnson, quien era comandante de la 173ª brigada aérea del Ejército, fue acusado de bigamia y fraude, por lo que fue llamado a retiro y degradado.

Uno de los casos más recordados en la historia es el del británico John Profumo, quien fue ministro de Guerra durante el gobierno conservador de Harold Macmillan. En 1961, el político conoció en una fiesta a Christine Keeler, una bailarina londinense. Sin embargo, los rumores acerca del escándalo se hicieron públicos un año después, cuando salió a la luz que la mujer también había tenido algún tipo de relación con Yevgeny Ivanov, quien era el agregado naval de la embajada soviética en Londres, y quien, como potencial espía, se encontraba bajo vigilancia por parte del servicio de contrainteligencia británico, MI5. En marzo de 1963, Profumo declaró ante la Cámara de los Comunes que no había nada impropio en su relación con Keeler, y que él iniciaría una demanda por calumnias. Sin embargo, en junio, Profumo confesó que había mentido y confundido a propósito a la Cámara. Finalmente, renunció a su cargo ministerial. Keeler fue condenada a nueve meses de prisión, por haber mentido bajo juramento.

Los romances y los espionajes también se encuentran ligados. Así, por ejemplo, en Alemania Oriental, Markus Wolf, ex jefe de la división de inteligencia de los servicios exteriores de la Stasi, creó a los espías Romeo, agentes germano orientales especialistas en seducir a secretarias solteras que trabajaban para el gobierno de Alemania Occidental en Bonn y que, enamoradas de sus amantes, acababan espiando consciente o inconscientemente a sus superiores en gabinetes de ministros e, incluso, en la oficina del propio presidente federal.

Otro de los casos más emblemáticos es el de la bailarina francesa Mata Hari, quien tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares e incluso políticos de alto nivel en Francia. En 1917, siete meses antes del fin de la I Guerra Mundial, fue acusada de espionaje para Alemania y ejecutada.

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