Claudia di Girólamo transforma el Mapocho en escenario teatral
<P>La actriz dirige <I>Soy tumba</I>, obra que combina textos de Beckett y Chéjov.</P>

Una rata de gran tamaño sale despavorida de entre las plantas que rodean al Mapocho. Lo más seguro es que el sonido de violines la haya asustado. A pocos metros, sentado en la escalera del Teatro del Puente (entre Pío Nono y Purísima), José Soza practica sus líneas. Son pocas palabras distribuidas en frases cortantes que Samuel Beckett escribió en Rumbo a peor: "Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor".
Claudia di Girólamo tomó ese texto y lo juntó con Las tres hermanas de Chéjov para crear Soy tumba. "Beckett habla de un hombre desamparado, que vive sin sentido. El fracaso también está en Chéjov. Esas hermanas están en un lugar del que quieren huir, hablan constantemente de que no llegaron a ninguna parte, que no han logrado el amor ni ser lo que ellas proyectaban", explica la actriz sobre su segunda obra como directora. La primera fue La visita, en 1996.
En Soy tumba tres hombres (Alvaro Espinoza, Rodrigo Pérez y José Soza) deambulan por la orilla del río y se encuentran con una mujer (Amparo Noguera) que toca el violín y está de cumpleaños. En ella Di Girólamo fundió la personalidad de las hermanas, como tres facetas en una misma mujer.
En la orilla comparten, como pensando en voz alta, el peso de su soledad y desesperanza. Sus pensamientos, que se escuchan por altoparlantes, despiertan la curiosidad de quienes caminan por Pío Nono y el Parque Forestal. Pronto se asoman por la baranda para ver qué ocurre. Claudia di Girólamo también observa. "El río siempre ha sido un lugar de desecho y desastre, donde aún vive gente y donde se lanzaron cuerpos en la dictadura. También es el Mapocho donde madres han tirado a sus hijos y personas se han sucidado. Es una herida, un lugar donde las personas van a morir o a decirnos que algo no funciona".
La luces de la ciudad se encienden y la directora se detiene en la gente que pasa. "Las caras de los que van o vienen de sus casas a veces son muy desgarradoras. Me pareció interesante hacer una instalación donde ocurra poéticamente lo que yo imagino que puede ocurrir en sus cabezas", dice.
Soy tumba es la primera parte de la trilogía Sobrevivientes: para qué recordar… desde el margen de la memoria, que se realizará este año y en 2012. La segunda podría hacerse en Villa Grimaldi. "Es sobre la Flaca Alejandra y la Luz Arce, sobre las personas que delataron para la dictadura y que hoy viven en un margen muy complicado", cuenta. Para cerrar, Di Girólamo quiere montar una obra basada en Filoctetes, de Sófocles, en el Patio 29 del Cementerio General: "También es un lugar de una memoria engorrosa y un margen complicado, donde se sacaron cuerpos, se volvieron a enterrar, y están ahí como esperando que alguien los redescubra".
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