EE.UU. está en desacuerdo con re-reelección de Alvaro Uribe
<P>Las relaciones de Washington con Colombia han dejado de ser tan estrechas como lo fueron en los ocho años del gobierno de George W. Bush. "Creemos que sería un error", dijo a La Tercera el demócrata y líder del comité de RR.EE. del Senado norteamericano John Kerry sobre la eventual reelección del Presidente colombiano. </P>
Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia han dejado de ser tan estrechas como lo fueron en los ocho años del gobierno de George W. Bush, y tanto la Casa Blanca como el Congreso tienen una opinión negativa sobre el eventual intento de reelección del Presidente Alvaro Uribe. Al mismo tiempo, el Presidente Barack Obama ha dado a su representante comercial instrucciones de que sondee la posibilidad de que el Congreso ratifique el Tratado de Libre Comercio suscrito hace dos años.
Consultado por La Tercera acerca de la eventual re-reelección del Presidente Uribe, el senador John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, dijo que "aunque respetamos los asuntos internos de Colombia y otros países, y la decisión final es de los propios colombianos, creemos que sería un error insistir con algo que evidentemente provoca divisiones y enconos y podría debilitar las instituciones". La Casa Blanca no quiso pronunciarse, pero una fuente del Center For American Progress, el think tank que ayudó a Obama a formar gobierno y del que salió Dan Restrepo, su asesor de asuntos latinoamericanos, hoy instalado en el Consejo de Seguridad Nacional, dijo que "entre responsables de temas latinoamericanos en el gobierno el sentimiento es de clara preocupación por las consecuencias internas y externas de esta iniciativa constitucional". Las relaciones entre EE.UU. y Colombia han sido "umbilicales", a decir de los conocedores, desde que se aprobó el Plan Colombia en la era Clinton. Bush mantuvo el mismo plan de ayuda, que ha transferido a Bogotá más de US$ 6 mil millones. Colombia era el gran aliado de EE.UU. en Sudamérica, donde el eje Washington-Bogotá era visto en clara contraposición al dominado por Venezuela.
Desde que Bush perdió el control del Congreso, en 2006, empezó un cierto enfriamiento de la relación con Bogotá. El Congreso se negó a ratificar el TLC y surgieron crecientes críticas a Uribe. Un sector de la izquierda de EE.UU. logró influir en el Congreso, donde demócratas y una parte del Partido Republicano criticó lo que considera violaciones de los derechos humanos en los combates contra las narcoguerrillas.
Cundió entonces la sensación de que Uribe no se sabía mover en la política norteamericana, pues había apostado sólo a su relación con la Casa Blanca, descuidando al Congreso y a sectores formadores de opinión. Todo eso había mejorado un tanto en meses recientes, pero la nueva ola de escándalos ha minado el esfuerzo que había hecho el gobierno colombiano en Washington. Los escándalos van desde la denuncia de que los militares enterraron a 1.600 civiles como si fueran miembros de las guerrillas, hasta el espionaje de la seguridad del Estado contra políticos, jueces y periodistas.
Consultado por La Tercera, el congresista Charles Rangel, presidente del comité de la Cámara de Representantes que se ocupa de temas comerciales, dijo que "Colombia ha tenido un retroceso que preocupa a algunos miembros del legislativo y hemos pedido que las investigaciones en curso avancen. Nada de esto ayuda a mejorar la imagen de Colombia, que estaba minada a pesar de los éxitos indudables contra el terrorismo". Aún así, gana terreno en el gobierno la idea de sondear al Congreso respecto de la posible ratificación del TLC. La portavoz del representante comercial de EE.UU. confirmó a La Tercera que Ron Kirk revisa la situación por encargo del Presidente. Según la asesora Carol Guthrie, "no hay plazo fijo, pero tenemos confianza en que todo se moverá en la buena dirección".
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