Por Christian GonzálezLos secretos del día en que Claudio Bravo opacó a Cristiano Ronaldo con tres penales atajados en la Copa Confederaciones
El 28 de junio de 2017, la Roja despachó a la escuadra lusa, con la entonces estrella del Real Madrid incluida, en la semifinal del certamen. Manuel Suárez, ayudante de Juan Antonio Pizzi, y José Ovalle, el preparador de arqueros, recuerdan la hazaña.

El 28 de junio de 2017, la Selección escribió una de las mejores páginas de su historia. En un período histórico y especialmente fértil, la escuadra que había conquistado el bicampeonato de América se encaminaba hacia la ampliación de su leyenda: en las semifinales de la Copa Confederaciones, que se disputaba en Rusia, dejaba en el camino a Portugal, que llegaba al torneo como campeón de Europa y con Cristiano Ronaldo como principal estandarte. En la definición, enfrentaría a Alemania. El desenlace es conocido y, por cierto, doloroso. Hay quienes sitúan ahí el inicio del aterrizaje forzoso.
Sin embargo, esa jornada ante los lusos estuvo marcada por la gloria y, principalmente, por una hazaña: en la definición por penales para dirimir al ganador, después de un duelo que terminó con la cuenta en blanco, Claudio Bravo contuvo los tres lanzamientos de los lusos: Ricardo Quaresma, Joao Moutinho y Nani sucumbieron ante la destreza del capitán de la Roja. CR7, que había pedido el quinto lanzamiento, con la aspiración de transformarse en el héroe, terminó quedándose con las ganas de patear.
“Voy a ir a todos cruzados”: la historia desconocida de la hazaña de Claudio Bravo ante la Portugal de Cristiano Ronaldo
Bravo se transformó en objeto de culto. De hecho, en la antesala del choque amistoso de este sábado, que se jugará en Oeiras, el excapitán de la Roja reveló que había sido convidado al encuentro. "Voy a estar en el amistoso. Fui invitado por la Federación de Fútbol de Portugal”, sostuvo en ESPN, donde ejerce como comentarista. La razón es lógica: los lusos aún no olvidan la gesta que realizó en Kazán y respetan profundamente una trayectoria que, a nivel de clubes, tuvo como topes presencias en el Barcelona y el Manchester City.
En la Roja de la época tampoco olvidan. “El recuerdo especial es por lo que termina haciendo Claudio. Eso fue alucinante. Pudimos pasar a la final. Con ese grupo de jugadores eran partidos en los que, al final, se sabía que ibas a competir, por los futbolistas que había. Enfrentar a esas individualidades les era natural. A Cristiano lo conocían, lo habían enfrentado. No era desconocido. Lo más trascendente fueron los penales”, recuerda, por ejemplo, Manuel Suárez, ayudante técnico de Juan Antonio Pizzi, a El Deportivo.
El rendimiento en los disparos desde los 12 pasos tampoco fue casual. “En este tipo de competencia es casi recuperación y preparar partidos. Si bien se trabaja conceptos como posicionamiento o presión, hay una cosa que hicimos siempre en las fases de eliminación: tirábamos penales. Por un lado, estaba el trabajo de los lanzadores, y, por otro, el de los preparadores de arqueros, que le entregaban la información. Después, está la virtud del arquero para resolver. Ese es el mérito de Claudio", enfatiza.

José Ovalle, preparador de arqueros de la Roja en la época, aborda más específicamente cómo Bravo vivó esa definición. “Normalmente, se hace un estudio de todos los ejecutantes cuando existe la posibilidad de una definición. Ese trabajo se hizo con el área audiovisual y se le entregó al cuerpo técnico. Hay tendencias. Se analizan cuatro o cinco penales por ejecutante”, explica.
Antes de la definición en el duelo ante los lusos, Bravo recibió el respectivo ‘recordatorio’. “En este caso en particular, junto a Alex Whiteley y Claudio, nos reunimos a un costado de la cancha. Teníamos clara la información”, recuerda..
Sin embargo, desclasifica Ovalle, la palabra final la tomó Bravo. “Voy a ir a todos cruzados”, les dijo a los preparadores en relación a la elección que tomaría en los lanzamientos. Esa señal transmitió tranquilidad al staff. En el de Nani, terminó cambiando de idea. “Es toda inspiración suya. Cambió y acertó. Es un mérito tremendo”, resalta.
De hecho, ni siquiera fueron necesarios los ‘ayudamemorias’ que ocupan otros goleros.
El factor Cristiano Ronaldo
Sí existía un apunte específico respecto de cómo serviría CR7 si la definición llegaba hasta el final. “También era cruzado. Esa era la tendencia“, apunta Ovalle. ”Siempre recuerdo que un compañero decía que había tirado diez penales al mismo lado, pero que en ese momento podía cambiar. Influyen la información, las tendencias y la conversación“, profundiza.
Como ahora en el caso de la escuadra de Nicolás Córdova, cómo neutralizar al delantero se había transformado en una materia de discusión permanente antes del partido. "Al final, neutralizar a Cristiano lo hacía el bloque. Había que generar presión automática para evitar la chance de que tuviera libertad. Eso el mediocampo chileno lo hacía siempre bien. Es un tema que venía asumido. Siempre hay indicaciones particulares, pero no recuerdo esos detalles tan finos. Al final, más que tomar a Cristiano, era un tema de posicionamiento y bloqueo del rival. Era un equipo muy generoso en que todos se apoyaban en esas tareas“, sostiene Suárez.
La confianza estaba puesta en la experiencia frecuente. “Ese grupo de jugadores estaba acostumbrado a enfrentarse grandes figuras. No era novedad. Lo hacían en sus ligas o en la Champions. Estaban acostumbrados a esos niveles y a ese tipo de jugadores. Estaban al mismo nivel. Pertenecían a la misma elite, con cualidades distintas, pero era así”, valora el extécnico de Deportes Concepción.
La diferencia respecto del contingente que afrontará el choque sabatino es evidente.
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