Por Christian González“Enhorabuena a nuestros compatriotas argentinos”: la pesada broma de un piloto español en un vuelo lleno de transandinos
La definición del Mundial sorprendió en el aire a un centenar de pasajeros que viajaban desde Buenos Aires a Madrid. Al conductor del avión no se le ocurrió nada mejor que especular con el resultado del encuentro.

Hay bromas y bromas. De hecho, la mayoría está destinada a sacar risas en el contexto de un momento agradable. Otras, sin embargo, pueden producir el efecto contrario, más todavía si se trata de un momento de alta tensión. En el segundo grupo se inscribe la ocurrencia de un piloto español, que realizaba la ruta Buenos Aires-Madrid y que trasladaba a cientos de pasajeros, en su mayoría argentinos.
El desplazamiento ocurría justo cuando el planeta estaba paralizado por la final del Mundial, que España le terminó ganando a Argentina, en Nueva Jersey, un golpe duro para los hinchas trasandinos, quienes aspiraban a ver la última coronación de Lionel Messi y a obtener el bicampeonato, después del título que lograron hace cuatro años en Qatar.
“Enhorabuena a nuestros compatriotas argentinos”: la pesada broma de un piloto español en un vuelo lleno de transandinos
Los fanáticos transandinos alcanzaron a vivir un momento de máxima ilusión. En el aire, impedidos de conseguir información respecto del desarrollo del encuentro, encontraron un particular -y, hasta ahí, creíble- datero: el piloto del avión en que viajaban.
El capitán tomó el sistema de intercomunicación para referirse al término del encuentro. “Y bueno, ya conocemos el resultado. Nos informan que ha sido un partido muy disputado hasta el final, con prórroga incluida”, declaró en principio, generando la natural expectación.
La explosión se produjo apenas un momento después. “Los dos equipos lo han dado todo, pero la final de un Mundial, lamentablemente, solo la puede ganar uno. Desde aquí queríamos dar la enhorabuena a nuestros compatriotas argentinos...“, prosiguió.
El efecto fue inmediato. Los pasajeros interpretaron el mensaje a su gusto y, en la práctica, según lo que querían escuchar: que el equipo de Lionel Scaloni había vuelto a consagrarse como monarca del planeta. Nada más alejado de la realidad, según lo que había ocurrido en Estados Unidos.
La reacción fue proporcional. Hubo saltos, gritos y, naturalmente, mucha algarabía. Sin embargo, nadie logró advertir el evidente sarcasmo, ni menos que el conductor de la aeronave no había terminado su intervención. Es decir, que la había dejado en interminables puntos suspensivos. “Pero España ha ganado la final”, se le escucha decir tenuemente, producto del alboroto que había generado la primera parte de la ocurrencia.
Nadie ha determinado qué pasó en el resto del recorrido ni el ambiente que se dio en las largas horas que involucra el trayecto.
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