Por Lucas MujicaRadiografía a la final en la que ganó el fútbol: el gran presente de España y su auspicioso futuro de cara al Mundial 2030
El segundo Mundial del cuadro ibérico se explica en la solidez defensiva, el peso de jugadores como Rodri o Lamine Yamal, la eficiencia de sus laterales y la alta calidad de su plantel. El equipo de Luis de la Fuente proyecta el siguiente ciclo con buena parte de su columna vertebral intacta. Junto a Portugal y Marruecos, serán anfitriones de la próxima cita planetaria.
España vuelve a la cima del fútbol. La victoria por 1-0 sobre Argentina en la final del Mundial 2026, resuelta en el alargue con un gol de Ferran Torres, le permitió conquistar su segundo título planetario después del conseguido en Sudáfrica 2010. Un trofeo que premia una campaña brillante para una selección que goza de un gran presente, pero que también proyecta del futuro de manera muy auspiciosa, ya que tiene un plantel joven y rico en calidad. Además, serán anfitriones de la Copa del Mundo de 2030, junto con Portugal y Marruecos.
Los números entre ambos finalistas son decidores. Los europeos tuvieron un 65% de posesión, 755 pases y 20 remates. Mientras que los sudamericanos registraron solo un 35% de posesión, 348 pases y dos remates, ninguno a portería.
La Furia Roja confirma un ciclo que ya había sumado la Eurocopa 2024 y la Nations League 2023. También la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París.
Más allá del resultado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el recorrido del equipo dirigido por Luis de la Fuente dejó varios elementos. Tiene una estructura consolidada, una generación que combina futbolistas experimentados con otros están en el camino a su madurez deportiva. Además, bate una serie de registros que respaldan el dominio.
Campeón inapelable
España llegó a Norteamérica de manera directa tras liderar su grupo en las Eliminatorias de la UEFA con 16 puntos. Fueron cinco victorias, un empate, 21 goles a favor y solo dos en contra. Sin derrotas.
En la Copa del Mundo terminó invicta. Debutó con un empate sin goles frente a Cabo Verde, que generó dudas, pero después goleó 4-0 a Arabia Saudita y cerró la fase de grupos con un triunfo ajustado por 1-0 sobre Uruguay. Pasó el Grupo H como líder con siete unidades. En la fase eliminatoria dejó en el camino a Austria (3-0), Portugal (1-0), Bélgica (2-1) y Francia (2-0), antes de vencer a Argentina en la final.
El balance fue de siete victorias, un empate, 14 goles convertidos y apenas uno recibido. Se trata del campeón con el menor número de anotaciones en contra. El anterior registro pertenecía a Francia en 1998 e Italia en 2006, ambos con dos.
Esa cifra cobra todavía más valor considerando que esta edición del Mundial incorporó una ronda más: los dieciseisavos de final. El único tanto que le convirtieron fue el de Charles de Ketelaere, en los cuartos de final ante Bélgica.

La auspiciosa proyección de las figuras hacia el 2030
Con 30 años, Rodri llegó al torneo de Canadá, México y Estados Unidos como uno de los futbolistas con mayor experiencia dentro del plantel y volvió a ser una pieza central. De cara al Mundial 2030, el capitán español tendrá 34 años. La incógnita pasa por su continuidad al máximo nivel. Como posible relevo irrumpe Marc Bernal (19), quien no fue convocado al Mundial, pero ha formado parte del proceso.
Entre las principales revelaciones del campeonato aparece la consolidación de Pau Cubarsí. El defensor del Barcelona disputó el Mundial con apenas 19 años y fue titular. Su presencia coincidió con una defensa que estableció registros históricos. Llegará con 23 años al Mundial de 2030.
El centro del campo volvió a ser una de las principales fortalezas del equipo. Pedri, de 23 años, aportó continuidad en la circulación cuando jugó, aunque perdió el puesto en las rondas decisivas. Gavi (21 años), jugó dos partidos. Dani Olmo (28), Fabián Ruiz (30) y Mikel Merino (30) ampliaron las variantes, según el contexto de cada encuentro.
Por otro lado, a lo largo del certamen, el campeón distribuyó el protagonismo ofensivo entre varios futbolistas. Merino, por ejemplo, anotó goles decisivos frente a Portugal y Bélgica, viniendo desde la banca. Sin embargo, Mikel Oyarzabal (29) fue el máximo anotador del equipo, con cinco conquistas, gracias a sus dobletes frente a Arabia Saudita y Austria, más el penal convertido contra Francia, en semifinales.
Ferran Torres (26), en tanto, asumió un rol distinto. Alternó titularidades con ingresos desde la suplencia y terminó marcando el gol más importante del campeonato. El que decidió la final frente a Argentina.
El principal símbolo del futuro español sigue siendo Lamine Yamal. Con 19 años disputó su primer Mundial. Anotó frente a Arabia Saudita y fue elegido mejor jugador en los encuentros contra Austria y Bélgica. Su desequilibrio generó ventajas en el sector derecho del ataque, pese a que no logró el nivel que exhibe en el Barcelona (llegó sin fútbol a la máxima cita debido a una compleja lesión). La proyección resulta evidente: en el Mundial 2030 tendrá apenas 23 años y llegará, en teoría, en el inicio de su etapa de mayor madurez competitiva.
Junto a él aparecen Nico Williams (23), Pedri (23), Gavi (21), Álex Baena (24), Joan García (25), Eric García (25), Marc Pubill (22) y Víctor Muñoz (22). Los de más edad, como Rodri, Unai Simón o Fabián Ruiz, llegarán al próximo Mundial entrados en los 30. Su presencia depende de la vigencia que mantengan y las decisiones del técnico en cuanto a la renovación del plantel. Ya para este Mundial, De la Fuente prescindió de Dani Carvajal (34) y Álvaro Morata (33).
La defensa como punto de partida
Aunque España mantuvo una propuesta de posesión, algo que fue clave en su primera corona hace 16 años, esta vez la principal diferencia respecto a otros equipos del torneo estuvo en su funcionamiento defensivo.
Unai Simón cerró el torneo con siete partidos sin recibir goles. Además, estableció un nuevo récord de minutos consecutivos con la valla invicta en los Mundiales, con 650 entre el gol del japonés Ao Tanaka, en Qatar 2022, y el tanto belga en Los Ángeles.
Claro que la solidez no dependió únicamente del guardameta. Cubarsí, ganador del premio al mejor jugador joven, y Aymeric Laporte formaron la pareja de centrales, mientras que Pedro Porro y Marc Cucurella aportaron amplitud en los laterales. Por delante de ellos, Rodri, el Balón de Oro del Mundial, volvió a ocupar el papel de equilibrio en el mediocampo.
El resultado fue un bloque compacto que permitió reducir al mínimo las ocasiones rivales incluso frente a selecciones como Francia o Argentina, las más anotadoras del certamen.
El título amplió además la secuencia de partidos sin derrotas de España. La Roja europea no pierde desde marzo de 2024, cuando cayó 1-0 frente a Colombia en un amistoso. Desde entonces acumula 38 partidos invicta, con 29 victorias y nueve empates, superando el registro de 37 encuentros que había establecido Italia entre 2018 y 2021. Durante esa secuencia conquistó la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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