El regreso del "samurai"
<P>Francisco de la Maza se incorporó a la nueva directiva de la UDI, luego de dejar su perfil díscolo y retomar sus vínculos en el partido.</P>

Fue a principios de marzo, durante una conversación en un café en La Dehesa. El diputado Patricio Melero le pidió al alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza, asumir como vicepresidente de la UDI y poner fin a más de seis años de alejamiento de las primeras líneas gremialistas.
De la Maza no lo dudó. Hace un año y medio el edil venía trabajando silenciosa, pero sistemáticamente en retomar sus vínculos con los dirigentes de la UDI. Quería volver a realizar un trabajo más activo en el partido de calle Suecia, el mismo que estuvo a punto de abandonar en 2008 tras una larga historia de diferencias y conflictos con los llamados "coroneles" de la UDI.
En los últimos 18 meses, De la Maza había reducido drásticamente las entrevistas políticas para terminar con la imagen de díscolo que generaba en sectores de la UDI. Su apuesta fue concentrarse en su gestión en la alcaldía, desde donde trabajó de lleno en la campaña de Joaquín Lavín de 1999 y 2005 y se convirtió en uno de sus samuráis.
Lo ayudaba el hecho de que, pese al distanciamiento de la vieja guardia gremialista, el edil nunca cortó sus vínculos personales y sociales con varias figuras de la UDI. En esa lista estaba el senador Jaime Orpis, a quien conoce desde sus años en el Grange School; su primo, el ministro Andrés Chadwick; el senador Juan Antonio Coloma, a quien visitaba habitualmente para su cumpleaños, y el ministro Pablo Longueira. El titular de Economía, dicen en la colectividad, fue uno de los que más se la jugó para que no se desvinculara del partido. En agosto de 2005 sostuvo que se debían realizar primarias entre Piñera y Lavín, lo que provocó un remezón en la tienda y un distanciamiento con el entonces candidato, y un año después pidió que en la UDI se adoptara la fórmula "un militante, un voto" para elegir a su presidente.
Con Melero mantuvo una relación muy fluida. Ambos se conocieron en 1989, cuando el actual edil se desempeñó como jefe de la campaña parlamentaria de Orpis por San Joaquín. Sin embargo, había un vínculo anterior. Uno de los mejores amigos de De la Maza mientras cursaba la carrera de Construcción Civil en la Universidad Católica era Juan Ignacio Maiza Melero, actual presidente del Estadio Español, y quien solía contarle respecto del trabajo que hacía en esos años su primo, Patricio Melero, como alcalde de Pudahuel, una comuna con altos niveles de pobreza.
En enero pasado, el alcalde llamó a Melero y le dijo que estaba "disponible para apoyarlo y colaborar" en una directiva de unidad y consenso, que por entonces estaban negociado el nuevo timonel del partido y el diputado José Antonio Kast.
Fuentes de la UDI aseguran que uno de los personajes que propició los acercamientos fue el diputado y vicepresidente gremialista Iván Moreira. El parlamentario por La Cisterna en los últimos meses se reunía todos los lunes a almorzar con De La Maza en el Maldito Chef, un restaurante cercano al edificio consistorial de Las Condes. Hablaban de política y Moreira aprovechaba de sondear el interés del edil por dejar de jugar un papel de outsider en la lides partidistas.
El perfil liberal y la expertisse del alcalde de Las Condes calzaba perfecto en los planes de Melero. El timonel gremialista siempre tuvo en mente conformar una mesa directiva amplia, para dar una señal al interior del partido de que estaban todas las sensibilidades representadas. Más aún cuando deberán enfrentar en el corto plazo elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales en un escenario electoral totalmente nuevo, en parte, debido a la incorporación de cerca de cuatro millones de votantes nuevos a raíz de la ley de inscripción automática y voto voluntario.
Melero también pensó en De la Maza para enfrentar electoralmente el fenómeno del malestar y el distanciamiento ciudadano con los partidos, que se tomó la agenda en 2011.
Cómo hacer frente a este "chileno nuevo" que se está expresando en las calles, como lo definió Melero en su primer discurso como presidente de la UDI, es una de las principales preocupaciones de los gremialistas. Y es precisamente en este tema donde el alcalde puede contribuir. El ex samurái de Lavín es considerado en la UDI como un buen estratega electoral, por su capacidad para hacer lecturas políticas de la realidad y definir líneas de acción. En 1999, como jefe de la campaña presidencial de Lavín, la Alianza estuvo a 30.000 votos de Ricardo Lagos en primera vuelta.
En la UDI también esperan que aporte su experiencia en la aplicación de políticas experimentales orientadas a la clase media. En Las Condes ha innovado en proyectos de salud y educación, como la instalación de la Clínica Cordillera, o los liceos de excelencia.
Pese al hermetismo con que se llevó adelante la negociación de la nueva directiva, según afirman parlamentarios gremialistas, Melero conversó con los "coroneles" del partido la idea de incorporar a De la Maza como vicepresidente. En la UDI aseguran que no hubo reparos, pero sí sorpresa. El senador Jovino Novoa, quien también asumió una vicepresidencia en la actual mesa, aseguró que no hubo ningún reproche a la incorporación de De la Maza.
"El tiempo cura todas las heridas", señala un parlamentario de la UDI al referirse a los problemas que hubo entre la dirigencia UDI y el edil a partir de 2006, cuando lideró una rebelión por una mayor "democratización" del partido.
De la Maza no ha cambiado de parecer, pero en sus conversaciones con dirigentes del partido ha dejado en claro que lo prioritario hoy es la unidad. Y que, de ser necesario, no insistirá en estas propuestas. Así también se lo hizo saber él a Melero a principios de marzo, cuando el actual timonel de la UDI lo llamó por teléfono y lo citó a un café en La Dehesa para sellar el retorno del ex samurái en una de las vicepresidencias de la UDI.
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